El cambio en la concepción del trastorno de ansiedad generalizada ha influido notablemente en el interés por este trastorno y, en consecuencia, en la realización de estudios epidemiológicos que permitan una mejor caracterización del cuadro. La mayor parte de los grandes estudios epidemiológicos incluyeron al TAG entre sus objetivos de estudio, por lo que contamos con datos sobre su prevalencia en la población general y en otros ámbitos más específicos como pueden ser las consultas de atención primaria. Sin embargo, hasta hace unos pocos años no se han empezado a realizar estudios epidemiológicos que describieran la magnitud y las características del impacto del TAG.