La esquizofrenia resistente al tratamiento (ERT) representa un desafío significativo en el ámbito de la salud mental, no solo por la complejidad de su diagnóstico y tratamiento, sino también por el impacto que tiene en la calidad de vida de los pacientes y sus familias. Esta condición dificulta el manejo clínico, dado que los enfoques terapéuticos convencionales a menudo resultan ineficaces, lo que genera la necesidad de explorar otras alternativas para mejorar los resultados terapéuticos y el bienestar general de quienes padecen esta enfermedad.Se presenta el caso de una niña de 17 años diagnosticada de esquizofrenia paranoide, quien ha mostrado una respuesta limitada a múltiples antipsicóticos y psicoterapias, con una persistencia de sintomatología psicótica. Debido a la escasa respuesta a más de dos tratamientos antipsicóticos de distintas clases químicas, además de múltiples ingresos, se ha clasificado su condición como esquizofrenia resistente al tratamiento.Considerando el curso de la enfermedad, se consideró el uso de la terapia electroconvulsiva (TEC) en combinación con el tratamiento antipsicótico como una alternativa viable para esta paciente. Actualmente se encuentra recibiendo TEC bifrontotemporal en fase aguda, presentando por el momento mejoría clínica y psicopatológica en la escala BPRS.