Las experiencias de regulación cambian las respuestas futuras a la activación del estrés. Dado que una respuesta anormal al estrés puede conducir a deficiencias en las habilidades de regulación de la emoción y viceversa, la investigación sobre estas asociaciones mutuas y recíprocas tiene importantes implicaciones para la comprensión del TDAH. En consecuencia, el TDAH no es solo un trastorno de la desregulación cognitiva, sino que también es en gran medida un trastorno de regulación de la emoción.