A partir del año 2007, el abordaje rehabilitador dentro de la red de salud mental vive un proceso de reconversión. Este cambio, ha promovido derivaciones que responden tanto al perfil de personas con más años de evolución y mayor cronicidad, como nuevos perfiles con menor deterioro, dificultades en la relación, percepción mayor del autoestigma y con mayor capacidad de decisión. La poca experiencia con este nuevo perfil de personas nos hace dudar sobre la oferta que realizamos en los Servicios de Rehabilitación Comunitaria del Baix Llobregat (SRC), pues en ocasiones no se vinculan, y pueden ser calificados como poco colaboradores en su plan de tratamiento (Palomar te al, 2011) cuando, en realidad, lo que no se ha dado es una respuesta adecuada a las necesidades y expectativas del usuario/a. Diferentes estudios evidencian que la posibilidad de elección, la influencia y el control que los usuarios/as tienen en los servicios de salud mental afectan directamente en el éxito de los tratamientos (OMS, 2010).