La adicción a las compras constituye una de las adicciones comportamentales que más ha crecido con la llegada del entorno digital. Aunque todavía no es un diagnóstico independiente, en las clasificaciones internacionales se puede enmarcar dentro del trastorno del control de los impulsos y la evidencia científica sostiene una explicación como un patrón de conducta problemático con rasgos similares a la adicción. Este comportamiento se manifiesta a través de impulsos recurrentes e incontrolables de compra que generan consecuencias negativas a nivel económico, social, psicológico, familiar y laboral. Entre los mecanismos psicológicos que lo sustentan destacan la necesidad de gratificación inmediata, dificultades en la regulación emocional y toma de decisiones y el refuerzo intermitente que produce la propia actividad de compra, elementos que se ven especialmente amplificados en los espacios digitales.Las plataformas de comercio online han modificado esta conducta mediante el diseño de algoritmos personalizados, el acceso permanente, las notificaciones constantes y los sistemas de recompensa inmediata. Estas herramientas interactúan con factores predisponentes como la baja tolerancia al malestar, apertura a la experiencia o la necesidad de aprobación, favoreciendo la formación y el mantenimiento de patrones disfuncionalesLos nuevos retos que plantea este fenómeno se han intensificado con la presencia de la inteligencia artificial o comercio integrado en redes sociales, pudiendo potenciar la impulsividad, gratificación inmediata y debilitando el autocontrol. Asimismo, plantea dilemas éticos sobre la responsabilidad de las plataformas en el diseño de sistemas potencialmente adictivos o la necesidad de marcos regulatorios que protejan a usuarios.