El Traumatismo Cráneo Encefálico (TCE) es una de las principales causas de muerte y discapacidad, siendo los TCE cerrados los más frecuentes, generalmente causados por caídas y accidentes de tráfico. Su fisiopatología involucra lesiones primarias, originadas por las fuerzas ejercidas en el momento del traumatismo, y lesiones secundarias, como edema e hipoxia, que empeoran el daño cerebral. Las consecuencias neuropsiquiátricas incluyen déficits cognitivos, tales como alteraciones en la atención, memoria, lenguaje y funciones ejecutivas, así como cambios en la personalidad y comportamiento, como agresividad, apatía y desinhibición, que suelen ser más disruptivos que los déficits cognitivos. El tratamiento se basa en intervenciones farmacológicas, y terapias conductuales y cognitivas.Presentamos el caso de un hombre de 55 años que, tras sufrir un TCE con higroma frontal, experimentó cambios en su personalidad, anhedonia, disminución cognitiva y dificultades sociales y laborales. Dos años después del traumatismo, desarrolló episodios psicóticos con ideas paranoides y megalomaníacas. Además, presenta conductas obsesivo-compulsivas y síntomas ansioso-depresivos secundarios. Actualmente es diagnosticado como probable trastorno orgánico de la personalidad y trastorno psicótico no especificado. Durante su último ingreso, mostró desorganización conductual y clínica psicótica en forma de ideas delirantes con evolución tórpida, con mala respuesta a los tratamientos antipsicóticos, eutimizantes y terapia electroconvulsiva (TEC).