La psicoterapia en el ámbito infantil ha de adaptarse a las características de esta población. Los niños responden mejor si se presta atención a sus habilidades y cualidades positivas, en lugar de hablar meramente de sus problemas. Si el terapeuta solo se centra en cualidades negativas, miedos o malos comportamientos, es habitual que el niño responda no lo sé o mire al vacío (Freeman, Epston y Lobovits, 2001). Desde la terapia narrativa se proponen diversas estrategias para trabajar con niños desde una perspectiva lúdica y en la puedan participar activamente. Se pretende separar la persona y el problema, de forma que este no invada toda la vida del niño y sus relaciones. Así, los autores plantean que cuando los pequeños se dan cuenta de que el tema de conversación es el problema y no ellos mismos, participan en mayor medida.