En nuestro intento de estudiar la Conciencia, partimos de lo que se considera un principio general, el de considerar siempre a esta función de la vida psíquica como “la conciencia de algo”, o lo que es lo mismo, una cualidad del Ser que sólo puede entenderse desde su más genuina sustantividad. Gracias a la Conciencia, el Ser consciente sabe de sí mimo –conciencia del yo— y de su medio –conciencia del mundo—.Dentro de las actividades propias de la Conciencia se aborda el estudio del campo operacional del pensamiento, como una dimensión fundamental de la acción reflexiva de la conciencia, encargada de elaborar y construir mentalmente, lo que es nuestro mundo y lo que somos.La operatividad del ser consciente se encuadra en el ámbito de la razón, delimitándose una razón subjetiva o instrumental de una razón objetiva preocupada por la verdad y proyectada hacia fines generales de carácter altruista, centrados, éstos últimos en torno a la projimidad; finalmente se considera una tercera razón estructurada sobre momentos y procesos afectivo-intuitivos.Considerando que el psiquismo consciente no puede ser estudiado sin la consideración de su antónimo inconsciente, se estudian las íntimas relaciones entre la Conciencia y el Inconsciente para destacar, sus estrechas interacciones y sus influencias mutuas. Se resaltan las particularidades de la conciencia onírica, pero, sobre todo, se profundiza respecto a la determinación sobre la vida psíquica de una intencionalidad a la vez consciente e inconsciente. Se analizan, por último, las actividades cognitivas extraconscientes que se vinculan por el autor, a la designada por él como razón afectivo-intuitiva.Se concluye considerando que la vida psíquica debe entenderse como un todo en permanente interacción.