Saber cosas del otro más allá de lo que la represión permite no implica que uno le tenga lástima o comparta su padecimiento. La empatía, en cambio, es siempre sentimental y no condice demasiado con la perversidad de los verdaderos perversos, de los que pueden ser malos y gozar allí donde nace el goce, el mal. Muchos perversos discurren larga y torcidamente para justificar su insensibilidad frente al dolor ajeno.Se comete una injusticia con Mengano, pero, ¿es realmente tan inocente como para no merecer dicha injusticia? ¿No le vendrá bien a Mengano sufrirla para enterarse de una buena vez de cómo es el mundo de malvado? ¿No propiciará su crecimiento y maduración psíquicos? Bien empleada la tiene por ser tan tonto de dejarse pillar de esa manera, de aquí en más se cuidará un poco más y estará atento a no recaer en situaciones semejantes. De tal modo, y en apenas un rato, la injusticia se transforma en un bien, etc.