La epilepsia es una patología potencial para cualquier individuo, y desde que Lombrosso la empleó como tercera tesis para justificar las acciones delictivas de los delincuentes no ha sido específicamente refutada, por lo cual queda como un recurso teórico para repensar esta patología, y sus efectos y/o consecuencias a nivel individual y social que pueda provocar, dada su latencia y potencialidad en acecho y en la espera de que un estímulo adecuado pueda ser la llave que libere la disritmia inespecífica. A su vez se la enmarca dentro de una clasificación nueva de patologías mentales inventada por el neurólogo Dr Carrillo Ministro de Salud del Gobierno de Perón.