Se estima que los trastornos mentales constituyen una de las epidemias del próximo siglo por el incremento de los factores adversos tanto en los paises de baja renta como en el primer mundo. Al tiempo, existe una gran incertidumbre sobre el futuro de la sanidad y de la atención a la salud mental, sobre cuál será el modelo de cuidados en las próximas décadas, tan amenazada hoy la asistencia a los trastornos mentales por la crisis de sus soportes financieros y por el debate entre práctica p