El TDAH es un trastorno frecuentemente secundario al síndrome de alcoholismo fetal (SAF) (diagnosticado en un 74% de los casos), que se presenta de un modo diferente al TDAH primario. Los niños con SAF y TDAH comórbido tienen peor funcionamiento cognitivo, social y conductual que los niños con TDAH primario. Su funcionamiento ejecutivo y adaptativo también se encuentra deteriorado.Los síntomas cardinales del TDAH incluyen: inatención, hiperactividad e impulsividad, lo que se traduce en dificultades con la atención sostenida, comprensión, planificación, organización, habilidades sociales y mayor distraibilidad y actividad general. Los pacientes con SAF y TDAH comórbido se ven afectados por estos síntomas de un modo más grave, lo que impacta seriamente en su funcionamiento diario. La comorbilidad entre el SAF y el TEA resulta menos clara, con hallazgos contradictorios. Aun así, se ha visto que un 68% de los niños con SAF cumplen criterios para ser diagnosticados de TEA. La presentación clínica del TEA secundario al SAF también es algo diferente al TEA primario, siendo en general más pasivos en su funcionamiento social, tienen peor capacidad de identificación de claves sociales, menor sentido común y a menudo. Los pacientes con TEA no expuestos prenatalmente a alcohol presentan en general menos dificultades de coordinación. Es importante destacar que la comorbilidad entre SAF y TEA presenta variaciones interculturales.