RESUMENChile es un país de extremos, con una geografía muy particular, que va desde el Desierto más árido del mundo hasta la Antártida, y comprende además el ombligo del mundo, con la isla más alejada de todo continente. De igual forma posee extremos socioculturales y económicos, conforme última encuesta CASEN (Caracterización socioeconómica nacional), en base a distintos criterios, se ha señalado que entre sus 17 millones de habitantes, sólo un 7% son millonarios, 70% con alta vulnerabilidad social e ingresos per cápita mínimos indispensables para la sobrevivencia, y un triste 3% en situación calle, sin ningún tipo de ingreso ni de protección social.Por tanto COVID-19 tuvo fácil acceso a un 73% de la población, y la cartera de salud, no acogió la solicitud de la OMS de aumentar el presupuesto para salud mental a un 6%; y se mantuvo con una inversión mínima del 2%, dejando al 73% más vulnerable, no sólo al insoslayable flagelo del virus, sino también al brote de patologías mentales, consecuencia de la constante incertidumbre, angustia, ansiedad, miedo y todos los trastornos emocionales gatillados de las extensas cuarentenas.El estado de emergencia se ha prolongado hasta junio de 2021, y los contagios y fallecimientos siguen en alza, al igual que los confinamientos, y cordones sanitarios, en la gran mayoría del país, por ello no era difícil predecir, que los trastornos mentales vendrían en alza, sin diferenciar rangos etarios ni estratos socioeconómicos.