A menudo cuando nos encontramos ante el diagnóstico de trastorno de personalidad borderline en nuestra consulta, son múltiples y tantas veces comunes entre los terapeutas, las inquietudes que nos invaden acerca del paciente que tenemos enfrente. Paradójicamente, podemos decir, que muchos de nuestros cuestionamientos profesionales, se equipararán en cierta medida a las propuestas y dudas (conflictos) con las que este tipo de paciente suelen inundar el espacio ter