La violencia sexual refleja una desigualdad de género profunda, sustentada en estructuras sociales que legitiman la dominación masculina y la instrumentalización del cuerpo femenino. Esta investigación analiza los factores de riesgo vinculados tanto a la perpetración como a la victimización de agresiones sexuales, enfocándose en el consumo de pornografía, la adhesión a los mitos de la violación y las actitudes hacia el consentimiento sexual. En los agresores, estas variables funcionan como esquemas cognitivos que justifican la violencia y trasladan la responsabilidad a la víctima. La adhesión a los mitos de la violación es el predictor más relevante de la agresión sexual masculina, al legitimar la coerción. El consumo de pornografía actúa como agente socializador que refuerza creencias sexistas y distorsiona la percepción del consentimiento. Los hombres agresores presentan mayor consumo de pornografía, menor valoración del consentimiento y más adhesión a mitos de la violación. En el ámbito de la victimización, estas variables también muestran diferencias según el tipo de agresión: mujeres víctimas de violación reportan mayor consumo de pornografía, actitudes más negativas hacia el consentimiento y mayor adhesión a los mitos que quienes sufrieron otras formas de violencia sexual. Estos hallazgos resaltan la urgencia de intervenciones preventivas centradas en deconstruir los mitos de la violación, fomentar una cultura del consentimiento y promover educación crítica sobre el consumo de pornografía, dado su papel en la configuración de guiones sexuales que legitiman, minimizan y perpetúan la violencia sexual.