Desde la psiquiatría y la psicología clínica se ha ido observando cómo algunas de sus técnicas y determinados procedimientos se iban desvinculando lentamente del mismo método clínico y de los fines propios de la investigación científica. La naturaleza del método clínico, el escenario (setting) en el que se desarrolla, o, la relación médico-paciente fueron protagonistas de fotogramas en el cine, apareciendo, además, en publicaciones escritas y en ilustraciones varias. En particular, el psiquiatra era identificado con el psicoanalista y el diván, su icono más singular.En situación parecida se hallaban las láminas del test del Psicodiagnóstico de Rorschach. Su simple presencia sugería una actividad diagnóstica propia de la praxis psicológica y/o psiquiátrica. La aparición indiscriminada en medios varios de susodichas láminas -entendidas éstas como verdaderos estímulos perceptivos- se convierte en una auténtica limitación al progreso y desarrollo de dicha técnica proyectiva. Su visualización en publicaciones carentes de rigor deontológico, a través de buscadores de internet, a modo de ejemplo, o como soporte en algunos anuncios publicitarios son cuestiones básicas examinadas detenidamente. Se plantea, en suma, un problema a este respecto. A saber, el del impacto de la exposición arbitraria de las láminas entre la población general y en pacientes con trastornos psíquicos.Otros temas son objeto de estudio, tales como las posibles repercusiones en los resultados y las modificaciones, en su caso, de la técnica de administración. Se propone, finalmente, primero, la máxima protección y reserva de las láminas del test, a tenor de las normas deontológicas vigentes y, segundo, la exigencia del empleo, en su caso, de formas paralelas, procurando, en definitiva, la reubicación exclusiva de la práctica y metodología rorschachianas en los ámbitos de la clínica y de la investigación, de los cuales nunca hubieran tenido que haber salido.