La conducta suicida es una conducta compleja, con factores de riesgo y causas múltiples e interrelacionadas, cada persona que intenta el suicidio es única. Los psiquiatras nos encontramos ante una persona en un momento de crisis biográfica, en la que las estrategias de afrontamiento han fallado y presenta una conducta suicida que le ha llevado al servicio de urgencias del hospital.Primer objetivo es la evaluación del riesgo suicida, debemos discriminar las personas que han intentado suicidarse de las personas que lo parece, atendiendo la gravedad de ambas situaciones. Nuestra herramienta de valoración es la entrevista clínica en la que siempre de acuerdo con el paciente, con actitud no crítica, debemos realizar una estimación del riesgo explorando:Intencionalidad: estado previo, antecedentes personales, factores desencadenantes, método utilizado, posibilidad de rescate, comunicación. Factores de riesgo, modificables sobre los que podemos intervenir (patología psiquiátrica, consumo de tóxicos, dolor crónico, enfermedad médica…) e inmodificables (traumáticas en el pasado, tentativas previas, situación social).Factores protectores (familia, creencias, red social).Realizamos un balance entre factores de riesgo y protección.Una vez realizado el diagnóstico y evaluado el riesgo suicida, establecemos un plan terapéutico, con intervención multidisciplinar en el que implicamos tanto al paciente como a la familia. La intervención está centrada en resolución de la crisis y prevención de nuevas conductas suicidas. El psiquiatra interviene sobre factores de riesgo modificables, estrategias de resolución de conflictos, y refuerzo de los factores de protección. Trabajamos un plan de seguridad, donde el paciente tiene que participar de forma activa.