Las escalas constituyen uno de los instrumentos más habituales para evaluar el funcionamiento sexual. Por tanto, constituyen una excelente opción para examinar los efectos que la automedicación puede tener sobre la respuesta sexual. Entre la escalas que evalúan de manera global el funcionamiento sexual, aportando a su vez información de cada uno de los componentes de la respuesta sexual, destacan el Massachusetts General Hospital-Sexual Functioning Questionnaire (MGH-SFQ) y la Arizona Sexual Experience Scale (ASEX). Ambas escalas son autoinformes muy breves, que cuentan con validaciones en población española. Proporcionan medidas unidimensionales del funcionamiento sexual y, al mismo tiempo, permiten evaluar de forma sencilla el deseo, la excitación (erección y lubricación en hombres y mujeres, respectivamente), el orgasmo y la satisfacción. El MGH-SFQ presenta una fiabilidad de consistencia interna por encima de 0,90 y adecuadas evidencias de validez discriminante. Por su parte, el ASEX muestra fiabilidad de consistencia interna adecuada, y tiene capacidad para diferenciar a personas funcionales y disfuncionales. Ambos instrumentos son idóneos para identificar de manera rápida y sencilla dificultades en el funcionamiento sexual en general o en alguna de las fases de la respuesta sexual en particular, como consecuencia de la automedicación.