La mentalización es la capacidad de comprender los estados mentales propios y ajenos, combinando aspectos conscientes e inconscientes. Introducido por Fonagy y basado en la Teoría de la Mente, este concepto se sustenta en procesos neurocognitivos que influyen en la regulación emocional y el desarrollo social. La función reflexiva, por su parte, es una operacionalización de la mentalización, centrada en la interpretación de estados mentales en contextos de apego.La mentalización se desarrolla a partir de relaciones tempranas con los cuidadores. Durante la adolescencia, esta capacidad experimenta una reorganización significativa, influyendo en la regulación emocional, la resiliencia y la construcción de la identidad. Estudios recientes evidencian que adolescentes con mayor mentalización y confianza epistémica presentan niveles más bajos de estrés y mejor regulación emocional, favoreciendo relaciones saludables Dificultades atencionales, retraimiento social y síntomas depresivos pueden afectar negativamente la mentalización, mientras que rasgos como Amabilidad y Apertura a la Experiencia están asociados positivamente. En diversos estudios se han identificado tres alteraciones principales de la mentalización: incertidumbre sobre estados mentales, hipermentalización y hipomentalización, cada una con implicaciones específicas en la comprensión emocional y social. En este trabajo se analizarán estas alteraciones de manera específica atendiendo no sólo a su influencia en la dimensión psicológica, pero también la social y biológica de la persona.