La utilización del arte como vehículo terapéutico alcanza básicamente a la pintura, la danza y la música y, a pesar de sus diferencias de todo tipo, todas estas artes tienen respecto a la terapéutica aspectos comunes que permiten establecer una teoría general de la terapéutica por el arte (Escade et al, 1994). Nosotros, sin embargo, limitaremos nuestro comentario a la musicoterapia, una técnica que se encuentra en el momento actual en plena expansión.