A pesar de existir un número limitado de tratamientos biológicos con indicación oficial para el trastorno obsesivo-compulsivo, la revisión bibliográfica permite encontrar múltiples dianas con evidencia científica que han demostrado seguridad y eficacia.Desde hace décadas es sabido que el sistema serotoninérgico está implicado en la fisiopatología del TOC. Una amplia evidencia apoya que los ISRS son actualmente el tratamiento farmacológico de primera línea. Sin embargo, las tasas relativamente altas de resistencia al tratamiento en el TOC, oscilando entre el 40 y el 60% de los casos, han llevado a la investigación de la dopamina y, más recientemente, del glutamato en su fisiopatología.Fuera de ficha técnica, los antipsicóticos son la principal clase de fármacos utilizados como estrategia de combinación en el tratamiento del TOC, contando con la evidencia científica de mayor calidad. Aproximadamente un tercio de los pacientes con TOC resistentes al tratamiento responderán al aumento de antipsicóticos, especialmente a la risperidona y aripiprazol a dosis bajas.Los resultados de los estudios de imagen, los estudios genéticos y los estudios bioquímicos del líquido cefalorraquídeo respaldan el papel del sistema glutamatérgico en la neurobiología del TOC. Aunque se necesitan estudios más amplios para confirmar la eficacia de los agentes glutamatérgicos en el tratamiento del TOC; la memantina, lamotrigina y N-acetilcisteína han demostrado ser eficaces y bien tolerados como tratamiento complementario.También se ha encontrado resultados concluyentes en otras terapias biológicas no farmacológicas como la terapia magnética transcraneal, la neurocirugía ablativa y la estimulación cerebral profunda en pacientes refractarios.