El impacto de la nutrición en la salud física y mental constituye a día de hoy un fenómeno de creciente interés científico. La predominancia de un modelo dietético basado en alimentos procesados en detrimento de la dieta mediterránea se ha asociado con déficits nutricionales y un estado de inflamación crónico cada vez más relacionado con desórdenes físicos y mentales.En los cuadros depresivos, estudios recientes apuntan a un impacto no sólo etiológico, sino también pronóstico relacionado con la falta de respuesta al tratamiento farmacológico e incluso con el suicidio. Pese a ello, la exploración de los hábitos dietéticos de los pacientes resulta con frecuencia infravalorado.Se considera imprescindible ahondar en su estudio e implementar programas de educación sanitaria que incluyan un modelo alimentario basado en un patrón de dieta mediterránea, como parte del abordaje terapéutico integral y de calidad en los trastornos depresivos.