Es frecuente observar en los pacientes psiquiátricos, la ingesta compulsiva de líquido, que puede estar causada por el uso de neurolépticos o presentarse en ausencia de medicación psicotrópica. Aparte de la esquizofrenia, en donde se encuentra el mayor porcentaje (alrededor de una 83% de los casos), la polidipsia psicógena puede asociarse a otros trastornos psiquiátricos y organicidad cerebral, aunque puede ocurrir en pacientes sin enfermedad médica o psiquiátrica identificable. La polidipsia en el seno de las psicosis crónicas y la hiponatremia subsecuente, (también conocido como síndrome PIP: polidipsia, hiponatremia intermitente y psicosis) presentan una prevalencia elevada, probablemente infraestimada, de hasta el 17,5 % de los pacientes institucionalizados. La consecuencia más severa en estos pacientes, es la presencia de una hiponatremia asociada a la sobrecarga hídrica, importante tanto desde el punto de vista fisiopatológico como clínico ya que puede poner en riesgo la vida del paciente.Presentamos el caso de una mujer de 69 años, diagnosticada de esquizofrenia, institucionalizada hace 12 años, que desarrolla, en el contexto de una reagudización de su temática delirante, una ingesta compulsiva de agua, de difícil manejo para el personal sanitario del centro. Tras descartar causa orgánica que pudiera explicar el inicio de la polidipsia, se inicia tratamiento farmacológico con clozapina a dosis bajas, comenzando a objetivarse una mejoría significativa a los dos semanas, tanto en sus manifestaciones delirantes como en la conducta potómana.La clozapina probablemente sea el fármaco más eficaz en este tipo de pacientes, existiendo numerosas publicaciones al respecto, aunque de casos aislados o muestras reducidas.