El suicidio en la población médica se ha consolidado como una epidemia oculta dentro del sector salud. Los profesionales sanitarios, y en particular los médicos residentes, presentan tasas de ideación y suicidio consumado significativamente superiores a la población general, constituyendo un grave problema de salud pública y un fracaso ético-organizacional.Esta ponencia abordará de manera crítica la epidemiología actual del suicidio en el entorno de la formación médica de posgrado, analizando los factores de riesgo únicos que convergen en la residencia. Se enfatizará la interacción letal entre el burnout crónico, la privación severa del sueño, la cultura de perfección profesional (el médico impecable) y el profundo estigma asociado a la búsqueda de ayuda, que aísla al profesional en riesgo.El objetivo central es transitar de la mera identificación del problema a la formulación de soluciones basadas en la evidencia. Se revisarán modelos de prevención exitosos implementados internacionalmente y se presentará una propuesta real y multisistémica de intervención. Dicha propuesta se centrará en dos pilares: la transformación cultural de los programas de residencia (reducción de horarios, fomento del peer support) y la implementación de mecanismos de acceso anónimo y confidencial a la salud mental, posicionando a los tutores como gatekeepers activos y no como meros supervisores.En última instancia, se argumentará que la prevención del suicidio en residentes no es una responsabilidad individual, sino una obligación institucional que garantiza tanto el bienestar del profesional como la seguridad y la calidad de la atención al paciente.