La mayoría de quienes integran la comunidad científica heredera de los modelos positivas, probablemente estén de acuerdo con la idea de que para llamar ciencia a una disciplina científica, esta debe tener determinadas características que, se resumen, esencialmente a: un objeto de estudio definido, una construcción teórica, hipótesis comprobables y métodos empíricos para obtener información. Partiendo de la común discusión entre lo objetivo y lo subjetivo, lo ideográfico y lo nomotÃ