La reacción de una persona ante la colocación permanente de un estoma es invariablemente de horror. La agresión a la dignidad humana y a la imagen corporal es grave. La pérdida de una mama puede sobrellevarse porque el pezón es una zona erógena menor pero la desviación de los canales excretores supone una catástrofe erótica y estética de amplia repercusión social.