Presentamos el caso de un hombre de 37 años sin antecedentes psiquiátricos que acudió a urgencias por un episodio de psicosis paranoide desencadenado tras el consumo recreativo de mefedrona en un contexto de chemsex. La mefedrona, un derivado sintético de la catinona, es conocida por sus intensos efectos estimulantes y euforizantes, lo que ha incrementado su popularidad en entornos de alto riesgo como el chemsex. Sin embargo, estos efectos vienen acompañados de significativos efectos secundarios: al aumentar la liberación de dopamina, serotonina y norepinefrina, esta sustancia puede precipitar síntomas psiquiátricos graves, como le ocurrió a nuestro paciente. Después del consumo, el paciente mostró comportamientos de desconfianza, interpretaciones delirantes del entorno y alucinaciones auditivas. Fue tratado con olanzapina y clonazepam, logrando una recuperación rápida en menos de 48 horas. Este tipo de psicosis inducida ha sido recientemente reconocida en la CIE-11 (6C46), lo que subraya la importancia clínica de identificar y manejar adecuadamente estos cuadros. A partir de este caso, realizamos una revisión de la literatura sobre la psicosis inducida por catinonas, destacando la necesidad de intervención temprana y un seguimiento exhaustivo. Nuestro caso resalta los riesgos asociados al uso de mefedrona y refuerza la urgencia de investigaciones adicionales para mejorar la comprensión de sus efectos psiquiátricos y optimizar su manejo clínico.