Fruto del devenir desenfrenado y la sociedad capitalista de los últimos años, donde se establece el reconocimiento social o éxito de la mano de las adquisiciones, y las exigencias sociales de inmediatez y pragmatismo, se hace más complicado la elaboración consciente de las emociones y el establecimiento y mantenimiento de las relaciones sociales. La multiplicidad de problemas cotidianos que hasta hace poco se encuadraba mejor en un lenguaje social o político de reivindicación y lucha, se