Los medios de comunicación y las redes sociales se consideran una de las principales fuentes de información acerca de los trastornos mentales. De este modo, son capaces de perpetuar y expandir ciertas ideas y conductas, en múltiples ocasiones erróneas, que la población asimila como real y normaliza. Por tanto, la sociedad crea un estereotipo que se difunde y consolida. Estas interpretaciones de la enfermedad mental suelen ser negativas, generan desinformaci&oac