El artículo desarrolla una crítica sobre la ?disociación instrumental?, concepto tan repetido por los modelos de terapia clásico-específicamente el psicoanalítico-.Intenta mostrar que a pesar de lograr mantener cierta distancia terapéutica, el profesional se haya siempre involucrado desde sus cogniciones y la cibernética de la relación, es decir, se puede ser más o menos objetivo dentro de la subjetividad que implica el vínculo terapéutico. Relaciona y analiza los términos ? transferencia y contratransferencia ? desde una posición crítica. Entre otras cosas habla de la importancia de la resonancia del terapeuta y de su instrumentación como intervención. Además, muestra la interpretación equivocada que se realiza de la ?disociación? confundiéndola en muchas ocasiones con los mecanismos defensivos de la racionalización o negación. El artículo cierra con un ejemplo vivencial del autor acerca de las propias resonancias de su trabajo como terapeuta.