OBJETIVOS: El suicidio constituye un grave problema de salud pública a nivel mundial, con consecuencias devastadoras para la persona que lo realiza, su entorno, y la sociedad en su conjunto. Entre los diversos factores de riesgo del suicidio reconocidos en la literatura se encuentra el consumo de tóxicos, siendo el alcohol el más asociado con la conducta suicida (como factor de riesgo y como precipitante). El presente trabajo tiene por objetivo analizar la relación entre el consumo de alcohol y la conducta suicida, para ampliar los conocimientos sobre tal cuestión.MATERIAL Y MÉTODOS: En el presente trabajo se plantea una revisión bibliográfica sobre la cuestión publicada en los últimos cinco años. Asimismo, se presenta un caso clínico relacionado con el tema de estudio.RESULTADOS Y CONCLUSIONES: Según la evidencia disponible, el abuso de alcohol aumenta el riesgo de suicidio hasta 8,5 veces respecto a no consumidores a través de diferentes mecanismos, como son su efecto depresógeno y desinhibidor, y las propias consecuencias del consumo sobre la salud mental y física, y en el área sociofamiliar y económica. Por todo lo anterior, se considera que plantear a los pacientes el objetivo de la reducción/cese del consumo de alcohol debe formar parte de las intervenciones dirigidas a la prevención de la conducta suicida, así como es necesario ampliar la investigación al respecto para conocer mejor su comorbilidad y diseñar planes de prevención más eficaces.