Numerosas controversias y debates han tenido lugar, y siguen existiendo, alrededor de la historia de la psicopatología (y los principales sistemas de clasificación) de la orientación sexual y de la identidad de género.Los cambios en la denominación y en los criterios diagnósticos obedecen a presiones realizadas a lo largo del tiempo intentando defender y posicionarse de cara a un adecuado trato y atención a esta parte de la población a lo largo de los años. En este sentido, existe un debate importante sobre la patologización de la transexualidad, que está dominado por dos discursos contrapuestos: el que justifica su inclusión en el DSM porque cree que de ese modo se garantiza el acceso a la terapia hormonal y quirúrgica, y el que la critica por considerar que el planteamiento diagnóstico contribuye a la estigmatización de las personas ‘trans’.En cuanto a la definición, con respecto al concepto de transexualismo, hace referencia y describe, según la Clasificación Internacional de Enfermedades (C.I.E) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (D.S.M), a aquellos individuos que experimentan malestar ante la discrepancia entre su identidad de género y el sexo asignado al nacer. En relación a las clasificaciones ha existido un cmabio evolutivo histórico a lo largo de los años, en relación con los discursos contrapuestos existentes. Por otro lado, haciendo referencia al concepto de homosexualidad, a principios del siglo XX la mayoría de los psiquiatras la objetivaban como una patología per se; y a mediados del siglo XX tanto psiquiatras como psicólogos y físicos intentaron ‘curar’ y cambiar la homosexualidad. La eliminación de los diagnósticos psiquiátricos relacionados con la orientación sexual de DSM, permitió cambios en las creencias sobre la homosexualidad, que han sido evidenciado a lo largo del último siglo, en las diferentes clasificaciones diagnósticas.