INTRODUCCIÓN:La Tricotilomanía, recientemente agrupada en el DSM-V dentro de los trastornos obsesivo-compulsivos, consiste en el acto de arrancarse el pelo de forma recurrente. Su prevalencia oscila entre un 0.6-4%, siendo más común en el paciente pediátrico. Provoca un gran deterioro psicosocial y una reducción en la calidad de vida. No obstante, nuestras armas terapéuticas para tratarla son todavía limitadas. OBJETIVO:Explorar las opciones terapéuticas para abordar la Tricotilomanía a través de una revisión bibliográfica, a propósito de un caso clínico. CASO CLÍNICO:Joven de 14 años en seguimiento por Psiquiatría infanto-juvenil por Tricotilomanía desde los 9 años. Se intentan diversos tratamientos farmacológicos sucesivos (Sertralina, Risperidona, Topiramato y Clonacepam) y se aplican técnicas de Mindfulness; todo ello, resulta inefectivo, llegando a ser preciso (ante la escalada de síntomas y limitación funcional), un ingreso hospitalario a cargo de Psiquiatría. Allí, se decide eliminar todos los tratamientos psicofarmacológicos y comenzar una Terapia de Reversión del Hábito, con lo que comienza a objetivarse una mejoría significativa con progresiva recuperación funcional. RESULTADOS Y CONCLUSIONES:Los estudios señalan que la mejor opción terapéutica para abordar la Tricotilomanía es la Terapia de Reversión del Hábito. Respecto a la psicofarmacología, las investigaciones ponen el foco en la vía glutamatérgica como diana a tratar en las conductas compulsivas. En concreto, la Memantina ha demostrado beneficios estadísticamente significativos. No existe suficiente evidencia que permita confirmar la eficacia de los tradicionalmente utilizados: ISRS, antidepresivos tricíclicos y antipsicóticos. Con todo, la FDA no ha aprobado todavía ningún fármaco con esta indicación, por lo que se pone de manifiesto la necesidad de más líneas de investigación en este campo.