El suicidio tiene un profundo impacto emocional y social en los familiares y allegados de la persona fallecida, conocidos como supervivientes del suicidio. Estos enfrentan un duelo particularmente complejo, que incrementa el riesgo de desarrollar trastornos como depresión, trastorno de estrés postraumático (TEPT) o incluso conductas suicidas. La atención primaria, por su proximidad y accesibilidad, se encuentra en una posición estratégica para realizar una intervención efectiva en la postvención.El médico de atención primaria desempeña un rol clave en tres áreas principales: detección precoz, intervención temprana y seguimiento a largo plazo. La detección precoz implica identificar signos de duelo complicado y otras alteraciones emocionales mediante el uso de herramientas clínicas y una comunicación empática. La intervención temprana requiere proporcionar apoyo emocional inicial y abordar complicaciones físicas o psicológicas asociadas, con derivación oportuna a servicios especializados cuando sea necesario. Finalmente, el seguimiento a largo plazo permite monitorear la evolución emocional, promover estrategias de afrontamiento y prevenir recaídas o estigmatización.Esta ponencia aborda el papel del médico de atención primaria en la implementación de estrategias basadas en evidencia para la postvención, incluyendo habilidades comunicativas, guías de intervención estructurada y colaboración interdisciplinar. Una postvención adecuada no solo facilita la recuperación de los supervivientes, sino que contribuye a reducir el riesgo de suicidio en este grupo vulnerable, fortaleciendo la resiliencia y el bienestar en el entorno sanitario y comunitario.