Pese a la estigmatización que sufre la terapia electroconvulsiva, se trata de un tratamiento seguro y eficaz, sin contraindicaciones absolutas pero que requiere una valoración estrecha en diferentes situaciones especiales.Es un paciente de 59 años diagnosticado de trastorno esquizoafectivo. El paciente se ha mantenido estable con terapia psicofarmacológica durante años, asociándose un síndrome deficitario progresivo, requiriendo diversos ingresos con progresiva refractariedad al tratamiento farmacológico, desarrollando un cuadro catatónico, con predominio de mutismo, negativa a la ingesta de sólidos o líquidos, aumento ocasional de la actividad motora y paulatina aparición de posturas rígidas. Ante dicha sintomatología se decide la aplicación de TEC. En la evaluación previa del paciente, presenta un episodio sincopal en el que se objetiva un bloqueo aurículo-ventricular de 2º grado y bradicardia de 33lpm, decidiéndose la colocación de un marcapasos bicameral. Tras ello, nos planteamos iniciar la administración, y tras valoración por Cardiología, se prosigue con la técnica.Exploración psicopatológica: Consciente. Perplejo. Mutista. Negativa a la ingesta. Episodios puntuales de agitación y de flexibilidad cérea. Sueño conservado.Diagnóstico: trastorno esquizoafectivo.Tratamiento: terapia electroconvulsiva, precisando previo y posterior a cada sesión valoración por hemodinámica para comprobar funcionamiento del marcapasos. Se administra una carga máxima de 352mC, precisando un total de 4 sesiones para la resolución del cuadro. En la actualidad, el paciente se mantiene estable con TEC de mantenimiento quincenal.Conclusión: El TEC en pacientes con marcapasos es seguro si tiene un seguimiento y un control estricto por parte de Cardiología.