La eyaculación precoz (EP) es una de los trastornos sexuales masculinos más frecuentes y para algunos autores su prevalencia oscila entre el 15 y 30% de la población sexualmente activa1, 2. Es más frecuente entre los 20 y 40 años de edad y su pronóstico es más favorable cuanto más temprano asista la persona a consulta. No se relaciona necesariamente con enfermedades psiquiátricas ni con la existencia de dificultades matrimoniales.