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Última actualización web: 06/12/2022

Theodore Millon, aspectos básicos de su teoría de la personalidad y su patología.

Autor/autores: Roberto O. Sánchez Verna
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Trastornos de la Personalidad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Desde su obra seminal de 1969, "Psicopatología moderna: un enfoque biosocial de los aprendizajes erróneos y de los disfuncionalismos", y por más de 30 años Theodore Millon ha desarrollado una ciencia compleja de la personalidad y su patología. En su modelo, el autor postula la existencia de tres polaridades básicas (placer-dolor, activo-pasivo, yo-otros) para explicar las diferencias básicas entre los diferentes tipos de personalidad. El modelo original de aprendizaje biosocial fue reformulado en 1990 a la luz de los conceptos evolutivos.

A lo largo de todo este tiempo, Millon junto a sus seguidores han establecido un paradigma para comprender la personalidad. Al mismo tiempo, ha argumentado reiteradamente que una ciencia clínica comprensiva de la personalidad necesita integrar cuatro componentes básicos: teoría o esquemas conceptuales explicativos, una nosología formal, herramientas de evaluación, e intervenciones terapéuticas adecuadas. En este trabajo, se resumen los aspectos primordiales del modelo de Millon en lo que hace a esos diferentes componentes.

Palabras clave: MCMI, Millon, MIPS, Trastornos de la personalidad


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Theodore Millon, aspectos básicos de su teoría de la personalidad y su patología.

Roberto O. Sanchez Verna.

Lic. en psicología, Becario de Investigación Categoría Perfeccionamiento,
docente, Fac. de psicología, Universidad Nacional de Mar del Plata,
Argentina.

PALABRAS CLAVE: Trastornos de la personalidad, Millon, MCMI, MIPS.

 

Resumen

Desde su obra seminal de 1969, "Psicopatología moderna: un enfoque biosocial de los aprendizajes erróneos y de los disfuncionalismos", y por más de 30 años Theodore Millon ha desarrollado una ciencia compleja de la personalidad y su patología. En su modelo, el autor postula la existencia de tres polaridades básicas (placer-dolor, activo-pasivo, yo-otros) para explicar las diferencias básicas entre los diferentes tipos de personalidad.

El modelo original de aprendizaje biosocial fue reformulado en 1990 a la luz de los conceptos evolutivos. A lo largo de todo este tiempo, Millon junto a sus seguidores han establecido un paradigma para comprender la personalidad. Al mismo tiempo, ha argumentado reiteradamente que una ciencia clínica comprensiva de la personalidad necesita integrar cuatro componentes básicos: teoría o esquemas conceptuales explicativos, una nosología formal, herramientas de evaluación, e intervenciones terapéuticas adecuadas.

En este trabajo, se resumen los aspectos primordiales del modelo de Millon en lo que hace a esos diferentes componentes.



Introducción

En 1968 la American Psychiatric Asociation publica la primera revisión del Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales, el DSM-II (APA, 1968), que continuaba a la versión original de 1952. Para entonces, la personalidad y su patología ocupaban un lugar periférico, lejos aún de disponer de un eje diagnóstico propio, situación que tendría lugar recién en la próxima revisión del Manual, el DSM-III, en 1980.

Poco tiempo después de aparecido el DSM-II Theodore Millon publica el primer movimiento de una vasta obra donde dejaría sentadas las bases del estudio de la personalidad y su patología en las décadas futuras. En “Psicopatología Moderna. Enfoque biosocial de los aprendizajes erróneos y de los disfuncionalismos" (Millon, 1976) Millon propuso una nueva clasificación para los trastornos psiquiátricos, presentando al mismo tiempo una rica y fecunda teoría de los trastornos de la personalidad. La influencia de su modelo fue decisiva para lo que luego sería el Eje II del Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales, a partir de su tercera versión de 1980.
Decía Millon en 1969 en la Introducción de su obra:

Lo más representativo del cuerpo central de la psicopatología son los problemas no dramáticos y mundanos de la vida, las ansiedades calladas pero persistentes, las frustraciones repetidas y conflictos inmovilizantes que obstaculizan a millones de americanos día a día. Estos trastornos leves suelen ser considerados como algo que nos “viene dado” como parte del “destino” del hombre o de su “naturaleza” (p. 1)

En este párrafo introductorio Millon deja sentado un principio que marcaría indeleblemente el estudio de la psicopatología de ahí en más: no sólo los trastornos sintomáticos, más floridos y evidentes, deben formar parte de la nosología sino también los patrones de personalidad patológica, a menudo más larvados y ocultos, de los cuales emergen los trastornos sintomáticos. Así definía el autor esos patrones:

Los patrones de personalidad patológica son características profundamente arraigadas que impregnan todas las facetas de la actividad del individuo (. . . ) Estos patrones derivan de la compleja y secuencial interacción de los factores constitucionales y de la experiencia. Una vez establecidos en los primeros estadíos de la vida, los patrones patológicos tienden a invadir nuevas esferas y a perpetuarse dentro de círculos viciosos; imponen un modo de vida tan arraigado y automático que el paciente a menudo no advierte su presencia ni sus devastadoras consecuencias. (p. 246)

Esta de idea de Millon de considerar especialmente a la personalidad en el estudio de la psicopatología fue adoptada, como se dijo, por la nosología oficial recién en 1980.

Otra de las ideas fuertes presentada por el autor en su obra seminal fue la de la diferente intensidad que puede adquirir la gravedad en una personalidad patológica. A medida que la severidad de la patología de la personalidad aumenta, el sabor distintivo de los diferentes estilos de personalidad se atenúa. Como resultado de este proceso el cuadro clínico de individuos con personalidades diferentes se vuelve menos diverso. La figura 1 muestra los prototipos básicos de personalidad de Millon, y el proceso al que se hacía referencia, en forma gráfica.

Como se ve en la figura 1, el sistema original se conformó con ocho prototipos de personalidad tomados de la nosología psiquiátrica del momento (DSM-II). La innovación estuvo en la manera en que Millon describió y conceptualizó los ocho prototipos en su libro de 1969. En primer lugar, Millon describió versiones menos patológicas de los trastornos de personalidad del DSM-II, creando patrones de personalidad de severidad leve. En segundo lugar, ajustó sus prototipos de personalidad en un esquema de clasificación lógico y coherente. La preocupación por establecer un sistema de clasificación lógico y coherente ha estado presente en toda la obra de Millon junto a otros aspectos considerados esenciales para entender la personalidad.

Para organizar los ocho prototipos de personalidad, Millon enfocó sobre el tipo de relaciones interpersonales que el individuo establece típicamente y en el modo con que la persona logra su acomodación con el entorno (Choca, 1999).

 


Figura 1


Los primeros ocho tipos de personalidad se pensaron como estando presentes tanto en personalidades normales como en anormales, mientras que los segundos tres sólo fueron propuestos para personalidades patológicas. Esa primera versión de la teoría estaba dirigida hacia la personalidad normal y la anormal, enlazadas en un continuo. La diferencia principal es que los individuos normales demuestran flexibilidad adaptativa en respuesta a su ambiente, mientras que las personas con trastornos exhiben conductas rígidas y desadaptativas. Posteriormente el foco fue puesto en los trastornos de personalidad y los estilos de personalidad normal no fueron descriptos en textos posteriores. Los estilos de personalidad sin trastornos no fueron retomados hasta la publicación del inventario Millon de personalidad para Adolescentes (MAPI) y del inventario Millon de Conductas de Salud (MBHI), ambos de 1982 (Strack, 1999). La propuesta actual de Millon engloba en un mismo marco teórico la personalidad normal y la patológica. El modelo de estilos y dimensiones de la personalidad normal surge del mismo modelo de la personalidad que diferencia y enlaza caracteres sanos y patológicos en un continuo (Millon, 1997; Millon & Davis, 1998; Strack, 1999). En la tabla 1 se presentan los distintos nombres dados por el autor a los diferentes tipos de personalidad de 1969 a la actualidad.

 


Tabla 1 Nombres para los estilos de personalidad de 1969 a la actualidad (adaptado de Strack, 1999)


En diferentes ocasiones, el autor ha argumentado que más que desarrollos independientes de funciones desconectadas, una ciencia madura de la personalidad debe englobar cuatro elementos que trabajan juntos integradamente: a) teoría, b) nosología, c) evaluación y d) intervenciones clínicas (Millon, Everly y Davis, 1995; Davis, 1999; Millon, 1999a; Millon, 2000; Millon, 2002). La mayoría de las escuelas de psicoterapia actuales comparten el fracaso al momento de coordinar estos cuatro componentes (Millon, Everly y Davis, 1995). A continuación se resumen brevemente cada uno de estos tópicos de acuerdo a las propuestas de Millon.


Teoría y clasificación

Una de las críticas más comunes de la clasificación de trastornos de personalidad que aparece en el DSM-IV (APA, 1995) es la ausencia de un modelo teórico unificado (Widiger, 1999). La propuesta de Millon constituye uno de los aportes más sólidos y de mayor desarrollo para cubrir esa falencia. Su perspectiva teórica adquiere singular importancia en cuanto el autor ha sido un participante influyente en el desarrollo de varias ediciones de la nomenclatura de los trastornos de personalidad.

Durante más de tres décadas, Millon y sus colaboradores desarrollaron y ampliaron la teoría original, produciendo una amplia serie de libros, capítulos de libros y de artículos que reflejan su esfuerzo para construir una ciencia unificada de la personología y la psicopatología (Davis, 1999). Parte de este esfuerzo estuvo dirigido a integrar componentes previamente dispersos dentro de una ciencia clínica integrada (Davis, 1999).

La primera propuesta teórica de Millon estaba basada en un modelo de aprendizaje biosocial (Millon, 1976; Millon & Everly, 1994) y la noción de refuerzo era el tema unificador del modelo. Al respecto, Millon sintetizaba su propuesta a partir de tres preguntas: ¿qué refuerzos busca el individuo?, ¿dónde procura encontrarlos?, y ¿cómo actúa para poder optar por ellos? El modelo resultante podía ser visualizado como el resultado de tres dimensiones polares que respondían a esas preguntas. Millon decía, entonces, que el refuerzo buscado podía ser la persecución del placer a la evitación de dolor, que ese refuerzo podía ser buscado en sí mismo o en los otros, y finalmente, que el individuo podía actuar de manera activa o de manera pasiva para alcanzarlo. De esta manera, las tres polaridades del modelo original fueron:

a) conducta instrumental (como): activo – pasivo

b) Fuente del refuerzo (donde): sí mismo (independiente) – otros (dependiente)

c) Naturaleza del refuerzo (que): placer – dolor
La teoría sostiene que a partir del conocimiento de los defectos de estas tres dimensiones polares es posible derivar de forma deductiva los ocho trastornos de personalidad básicos, combinando la naturaleza (positivo o placer contra negativo o dolor), la fuente (sí mismo versus otros), y las conductas instrumentales (activo contra pasivo). El modelo incluía, además, como se dijo, tres variantes de trastornos de personalidad más severos.

Si bien es fácil imaginar ocho modelos de personalidad resultantes del cruce de tres polaridades (como una matriz de 2 x 2 x 2) esta no fue la metodología seguida por Millon. Los ocho patrones que derivó son, en cambio, un desbalance o una mezcla desigual de las tres polaridades, lo que según Widiger (1999) constituye un error potencial del modelo. Cuatro patrones se derivan de la naturaleza y fuente de refuerzos: retraído (no busca refuerzos), dependiente (busca refuerzo en los demás), independiente (busca refuerzo en sí mismo), y ambivalente (inseguro respecto a donde buscar refuerzo). Estos cuatro patrones se cruzan con dos variantes de conducta instrumental (activo, pasivo) para producir ocho modelos de personalidad. Las dos variantes de conducta instrumental representan claramente la polaridad activo-pasiva, pero los modelos retraído, dependiente, independiente, y ambivalente no representan un cruce claro de las polaridades yo-otros y placer-dolor (Widiger, 1999). La tabla 2 indica cómo los ocho modelos de personalidad se relacionan con las tres polaridades.

 


Tabla 2 Los 8 patrones básicos de personalidad con respecto a las tres polaridades (adaptado de Widiger, 1999)


Durante la década que siguió la publicación de su libro, Millon influyó en el desarrollo de un nuevo sistema de clasificación psiquiátrico en lo que fueron las bases de la tercera edición del diagnóstico y Manual estadístico de Trastornos Mentales. Aunque había algunas diferencias entre las personalidades de Millon y las del DSM-III, las conceptualizaciones de los prototipos de personalidad en los dos sistemas eran compatibles. La creación de ejes múltiples para el DSM-III, con un eje diseñado para sostener la composición de la personalidad del individuo, era fiel a la división de Millon entre personalidad y otros tipos de psicopatología (Choca, 1999).

Los esfuerzos continuados para mejorar la nosología psiquiátrica llevaron a una pronta revisión del DSM-III en 1987. En particular, se discutió la posibilidad de agregar dos trastornos de personalidad, el sádico y el masoquista. Estos trastornos fueron incluidos en el apéndice de categorías diagnósticas que requieren estudios ulteriores en el DSM-III-R (APA, 1988) aunque fueron excluidos luego en el DSM-IV (APA, 1995). Sin embargo, estas nuevas categorías diagnósticas fueron incorporadas por Millon en la revisión que llevó a la segunda versión del inventario Clínico Multiaxial de Millon [MCMI] (Millon, 1999b) aparecida al mismo tiempo que el DSM-III-R. Millon quedó convencido de la utilidad de ambas y las mantuvo en su modelo hasta la actualidad.

Para acomodar los nuevos trastornos Millon agregó un elemento discordante (que puede concebirse como una disposición orientada al dolor) a la naturaleza y fuente del refuerzo. Las personalidades discordantes utilizan las circunstancias conseguir refuerzo positivo o evitar refuerzo negativo, o para sustituir el dolor por el placer (Millon, 1999b). Como con los otros factores, el elemento discordante tiene una variante pasiva (la personalidad masoquista o autoagresiva) y una variante activa (la personalidad sádica o agresiva).


Además de los nuevos prototipos, Millon revisó algunas de sus descripciones para aumentar la compatibilidad entre sus tipos de personalidad y las del DSM-III-R y cambió el nombre de la personalidad cicloide a límite.
Para la preparación de la próxima revisión del DSM que llevó a la cuarta edición (APA, 1995), el grupo de trabajo para los trastornos de la personalidad evaluó la posibilidad de agregar un desorden depresivo de personalidad. Aunque el prototipo se descartó y aparece en el apéndice del DSM-IV como una entidad que necesita de estudios futuros, Millon tomó este concepto y agregó el prototipo a su lista en la tercera versión del MCMI aparecida en 1994.

Otro notable hito en el desarrollo de Millon ocurrió cuando reformuló su teoría de la personalidad y sus trastornos para tener en cuenta los conceptos de la evolución mediante una teoría más evolutiva, filogenética, del desarrollo humano (Millon, 1990).

El nuevo modelo procede a una reevaluación de las características más profundas en las que se basa el funcionamiento humano. La atención pasa de la psicología a otras expresiones de la naturaleza, examinando principios universales (de la evolución) derivados de manifestaciones no psicológicas. Cada especie muestra aspectos comunes en su estilo adaptativo, pero existen diferencias de estilo y de éxito adaptativo entre los miembros frente a los diversos y cambiantes entornos que enfrentan. La personalidad sería el estilo distintivo de funcionamiento adaptativo que exhibe un organismo o especie frente a sus entornos habituales. Los trastornos de la personalidad serían estilos particulares de funcionamiento desadaptativo.

La ampliación del modelo para incluir las fases de evolución no requirió una revisión significativa de las tres polaridades originales. El modelo evolutivo postula cuatro polaridades fundamentales de desarrollo, si bien los prototipos de personalidad se siguen explicando a partir de las tres primeras:

a) objetivos de existencia (polaridad placer-dolor). Como se llega a ser: Apertura (búsqueda de experiencias de recompensa) y Preservación (evitación del peligro y la amenaza) de la vida;

b) modos de adaptación (polaridad activo-pasivo). Como se sigue siendo: acomodación ecológica (atenerse a la realidad favorable) y Modificación ecológica (dominio del propio entorno).

c) las estrategias de replicación (polaridad yo-otros: Como se transmite la existencia: Individuación reproductora (consecución del sí mismo - Individualismo) y Crianza reproductora (amor constructivo hacia los demás - Protección).

d) Procesos de abstracción. Capacidad de simbolizar el mundo interno / externo: Polaridad pensamientosentimiento.

 

La tabla 3 muestra la clasificación de Millon de los trastornos de personalidad del DSM-III-R desde la perspectiva del modelo evolutivo (Millon, 1990).

 


Tabla 3 Representación de los trastornos de personalidad del DSM-III-R con respecto al modelo Evolutivo


Los prototipos básicos de personalidad, coincidentes con los diferentes trastornos de personalidad que fueron apareciendo en las distintas versiones del DSM, fueron dando lugar a numerosas variaciones, resultantes de la investigación empírica y la experiencia clínica, que combinan aspectos de más de un trastorno básico (Millon & Davis, 1998; Millon & Davis, 2000; Choca & Van Denburg, 1998).

Usando los tres juegos de polaridades, Millon pudo caracterizar cada uno de los prototipos de personalidad básicos. Un prototipo de personalidad puede ser fuerte, débil, o neutro en cualquier elemento particular de cualquiera de las polaridades. Ser fuerte en un elemento particular de una polaridad no implica un buen atributo, simplemente indica una tendencia hacia algún estilo de conducta. El resultado, para cada uno de los trastornos incluidos en la versión final del modelo (Millon & Davis, 1998) se grafica en la tabla 4.

 


Tabla 4 Caracterización de los prototipos de Millon en término a las polaridades (adaptado de Choca, 1999)


La tabla anterior resulta bastante compleja aunque Millon simplificó esa complejidad dando énfasis a la polaridad de mayor deficiencia y agrupando los prototipos de personalidad (Choca, 1999). El resultado se muestra en la tabla 5.

 


Tabla 5 Agrupamiento actual de los prototipos de personalidad de Millon (adaptado de Millon & Davis, 1998)


Estos han sido los aportes teóricos principales de Millon de 1969 a la actualidad. La teoría fue ganando en complejidad, lo que, al decir de Choca (1969) quizá sea el destino de cualquier teoría psicológica a medida que madura en su esfuerzo por reflejar las intrincadas complejidades de la naturaleza humana. Sin embargo, el modelo ha mantenido los lineamientos esbozados hace más de tres décadas. Otro tanto puede decirse de la clasificación, que se ha ido enriqueciendo a partir de las categorías básicas de 1969. Estos dos aspectos, teoría y clasificación continúan siendo pilares básicos de la propuesta de Millon para el estudio de la personalidad.


Evaluación e intervenciones terapéuticas

Millon es el autor de varios inventarios de personalidad y clínicos que proporcionan medidas operacionales de su modelo teórico. Se han publicado numerosos estudios usando estos inventarios para proveer evidencia empírica acerca de la validez del modelo. La gama de inventarios es amplia e incluye diferentes pruebas orientadas, por ejemplo, a la personalidad patológica (Inventario Clínico Multiaxial de Millon – MCMI) (Millon, 1999b), a los estilos de personalidad (Inventario Millon de Estilos de personalidad –MIPS) (Millon, 1997), a los adolescentes, tanto evaluando personalidad normal (Millon Adolescent Personality Inventor, MAPI) como patológica (Millon Adolescent Clinical Inventory, MACI), o a la salud (Millon Behavioral Health Inventory, MBHI) (Strack, 1999).

El más tradicional y usado de los instrumentos de evaluación de Millon es el MCMI que cuenta a la actualidad con tres versiones. Según Widiger (1999), el MCMI-III es quizás el instrumento más apropiado con el que evaluar empíricamente el modelo teórico de funcionamiento de la personalidad de Millon, como el instrumento que más directamente se relaciona con la evaluación del foco central de la teoría de los trastornos de personalidad.

También el MCMI-III podría ser el inventario de auto-informe favorito entre los clínicos para la evaluación de los trastornos de personalidad del DSM-IV (Widiger, 1999). El MCMI-II (Millon, 1999b) resulta un fiel reflejo de la conceptualización teórica de Millon (Choca y otros, 1996). Un instrumento diagnóstico resulta más útil cuando está relacionado con una teoría comprensiva, como es el caso de esta prueba (Millon, 1992). Según Piotrowski (1997), una revisión de estudios recientes indica que el MCMI ocupa un lugar preponderante entre los tests más frecuentemente usados en la práctica clínica, siendo solo superado por el MMPI en el área de la evaluación objetiva de la personalidad. Otro tanto sucede en la investigación, donde el MCMI resulta el tercer test más usado; sólo el MMPI-2 y el Rorschach han producido más investigaciones (Craig, 1999b).

Existe una controversia en torno a la capacidad del MCMI-III para medir los constructos de la teoría. Esta controversia se basa en que la mayoría de sus ítems fueron reescritos para representar los criterios diagnósticos del DSM-IV en lugar de los constructos teóricos yo-otros, placer-dolor, y activo-pasivo, propios de la teoría (Widiger, 1999). En tal caso, podría sostenerse que esta mayor adecuación con los criterios diagnósticos de la nosología oficial se contrapone, en cierto punto, con la evaluación del modelo teórico ya que no existe una coincidencia total entre lo que propone la teoría y lo que propone el DSM-IV. Así, es difícil determinar si cada escala del MCMI-III evalúa el modelo teórico o los criterios diagnósticos del DSM-IV para el trastorno correspondiente.

El MCMI, en sus tres versiones, ha generado más de 500 artículos y 6 libros, ha sido traducido a varios idiomas y está siendo usado en investigaciones transculturales (Craig, 1999a; Craig, 1999b). Por lo tanto, en la actualidad se cuenta con un bagaje de conocimientos substancial para tomar decisiones clínicas basadas en los resultados de esta prueba (Craig, 1999b). Si bien originalmente la prueba fue diseñada para usar con población clínica, se han realizado algunas investigaciones con población no clínica (Craig, 1999b).

El MCMI en su versión II y III contiene cuatro tipos de escalas: de validez y de tendencia de respuesta, escalas de trastornos de personalidad de gravedad leve, escalas de trastornos de personalidad más patológica, escalas de síndromes clínicos de gravedad moderada, y escalas de síndromes clínicos de gravedad acentuada. En total son 22 escalas clínicas (24 en el MCMI-III) y 4 escalas de validez y de tendencia de respuestas medidas a través de 175 ítems dicotómicos.

Además del acercamiento a la personalidad patológica, en su modelo teórico, Millon concibe el término personalidad para designar el estilo más o menos distintivo de funcionamiento adaptativo que un miembro determinado de una especie muestra al relacionarse con su gama típica de ambientes. Concebida de este modo, la personalidad normal reflejaría los modos específicos de adaptación de un miembro de una especie que son eficaces en ambientes previsibles; los trastornos de personalidad representarían diferentes estilos de funcionamiento mal adaptados atribuibles a deficiencias, desequilibrios o conflictos en la capacidad de un miembro para relacionarse con los ambientes con que se enfrenta.

El instrumento para evaluar la personalidad normal es el inventario Millon de Estilos de personalidad [MIPS] (Millon, 1997). Diseñado para utilizar con adultos normales, evalúa dimensiones de rasgos y estilos interpersonales característicos que existen en la población normal. La nueva perspectiva se desarrolló sin referencia a trastornos pero pidió prestado muchos conceptos del modelo original de personalidad.


El MIPS presenta una serie de ventajas sobre otras pruebas de personalidad, compartidas en cierta medida con lo que se destaca en el manual del MCMI-II. En 1º lugar, consta sólo de 180 ítems (permiten evaluar 24 escalas diferentes), un número lo suficientemente pequeño para que pueda usarse en diferentes contextos y no cansar demasiado a los sujetos y lo suficientemente grande para permitir la evaluación de una gama amplia de comportamientos clínicamente relevantes y en 2º lugar, está vinculado a una teoría clínica importante.

Millon consideró el universo de rasgos y estilos interpersonales que existe en la población normal y el inventario viene con tres sets de variables de personalidad para definirla y medirla. Además, el MIPS contiene 3 indicadores de validez. Los tres sets de variables son los siguientes:

a) metas motivacionales, representa los tres ejes básicos en forma evolutiva y evalúan la orientación de la persona a obtener refuerzo del medio. La polaridad placer-dolor se llamó apertura - preservación; activo - pasivo fue modificación - acomodación; y yo - otros individualismo - protección.

b) fueron tomadas de Jung y se llamaron modos cognitivos. Para Millon, cognición significa una fuente individual primaria para obtener información y la manera en que es procesada. Las fuentes de información preferidas pueden ser uno mismo (interna) o los otros (externa), y cada una tangible o intangible. También pueden ser intelectual o afectiva y asimilativa o imaginativa.

c) describe 10 estilos o conductas interpersonales; evalúan el estilo de relación con los demás. 8 son esencialmente las mismas normales de 1969 y se relacionan con los trastornos de personalidad. Dos adicionales, sometimiento y control, hipotéticamente se relacionan con los trastornos agresivo y auto-agresivo.

El último aspecto que hace al planteamiento de Millon es el de las intervenciones psicoterapéuticas. Para Millon, la psicoterapia es la derivación lógica de una ciencia psicológica madura. La propuesta clínica del autor es la de una psicoterapia integradora, la cual resulta especialmente adecuada para el tratamiento de los trastornos de la personalidad (Millon, Everly & Davis, 1995). En los últimos años, Millon ha trabajado en este último paso de su teoría, y ahora el modelo permite extrapolar objetivos terapéuticos del tratamiento a partir de los postulados de la teoría, la clasificación y la evaluación.

La psicoterapia integradora es concebida como una configuración de estrategias y tácticas de las cuales se selecciona cada técnica de intervención no sólo por su eficacia en la resolución de ciertos síntomas patológicos concretos, sino también por su contribución a la constelación global de procedimientos terapéuticos de los cuales no es más que una parte (Millon & Davis, 1998).

A partir del modelo teórico se deducen las implicaciones terapéuticas apuntando a los disbalances que pueden presentar las diferentes polaridades. En los trastornos de la personalidad, las polaridades pueden estar desbalanceadas de diferentes maneras describiendo la patología característica de cada trastorno específico (Dorr, 1999). El objetivo de cualquier tratamiento, entonces, es lograr cierto balance entre las polaridades.
Por ejemplo, las personalidades con dificultad para el placer (esquizoide, evitativa y depresiva) se caracterizan por tener bajo el polo del placer en la polaridad placer-dolor (véase tabla 4), así la estrategia general para estos pacientes sería que aumentaran su capacidad de experimentar placer en las experiencias de su vida.

Los últimos desarrollos de Millon pasan por el desarrollo de un nuevo modelo de terapia integrativa, la psicosinergía, que resume sus esfuerzos de más de 30 años (Millon, 1999a; Millon, 2000). Cabe destacar que la integración que propone Millon no es inherente al tratamiento en sí, sino que la integración natural está en la persona (Millon & Davis, 1998). Las personas, dice Millon, son el único sistema orgánicamente integrado en el área psicológica, creado inherentemente desde el nacimiento como entidades naturales, en lugar de gestalts derivadas de la experiencia. Psicosinergía (Millon 1999a; Millon, 2000) es el término que define la naturaleza única de la persona, la cual es en ocasiones fragmentada por razones pragmáticas. De esta manera, Millon recupera como sujeto principal del tratamiento psicológico a la persona más que a la patología.


Cierre

Se han resumido sucintamente hasta aquí los aspectos centrales de la teoría de la personalidad de Millon desarrollada desde 1969 a la actualidad. Cualquiera de los tópicos revisados merecen mayor detenimiento y profundización para una cabal comprensión de los mismos.

El modelo se ha enriquecido enormemente en las últimas tres décadas lo que implica a su vez una mayor complejidad que atenta contra las explicaciones sencillas. Seguramente, tal complejidad se relaciona con la del objeto de estudio: la personalidad.
Es la personalidad, ese constructo teórico que utilizamos para representar nuestra capacidad de percibir y enfrentar el mundo físico, psicológico y social, lo que se trata de entender. Y es a partir de propuestas teóricas fuertes, con amplio respaldo clínico y científico, por donde se encontrará el camino. En este trabajo se ha intentando mostrar una de esas propuestas.


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Citas

1 inventario Clínico Multiaxial de Millon II (Millon, 1999)
2 Igual denominación en personalidades normales de “La personalidad y sus trastornos” (Millon y Everly, 1994)
3 inventario Millon de Estilos de personalidad (Millon, 1997).

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