El trastorno de ansiedad de generalizada puede llegar a ser infradiagnosticado en población geriátrica o llegar el paciente a presentar otros diagnósticos previos a él, con los consecuentes perjuicios en cuanto a su evolución y tratamientos inadecuados o no efectivos en el curso de su patología. Presentamos el caso de una mujer de 88 años de edad donde el diagnóstico de trastorno de ansiedad generalizada y el inicio de tratamiento psicofarmacológico asociado de un inhibidor de la recaptación de noradrenalina y serotonina (duloxetina) junto con pregabalina supuso una importante mejoría en la sintomatología que se describe y por tanto en la evolución favorable seguida posteriormente. El evitar en estos casos psicofármacos como las benzodiacepinas nos parece fundamental, dada la especial sensibilidad en esta población a los efectos secundarios que pueden tener este grupo de fármacos tanto a nivel cognitivo como en posibles reacciones paradójicas.