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Última actualización web: 04/08/2021

Trastorno de personalidad y sexualidad.

Autor/autores: José Díaz Morfa
Fecha Publicación: 01/03/2007
Área temática: Trastornos de la Personalidad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Se hace una introducción de los rasgos y trastornos de personalidad, y su clasificación, desde una comprensión integradora que va desde la biología hasta diferentes modelos psicoanalíticos y desde ahí, se desarrollan los diagnósticos de personalidad más frecuentes según el género, así como las más probables conductas sexuales y tipos de apego según cada trastornos de personalidad.

Palabras clave: Conducta sexual, Tipos de apego, Trastornos de personalidad

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Trastorno de personalidad y sexualidad.

José Díaz Morfa.

Psiquiatra-Psicoterapeuta

Presidente Asociación Española de Sexología Clínica (AESC)
Académico Permanente y Coordinador de la Academia Internacional de Sexología Médica (AISM)
Consultor de la sección de psiquiatría y Sexualidad Humana de la World Psychiatric Association (WPA)
Presidente de la Asociación de psicodrama Integrativo (API)
Directorio médico de TLP: usuarios. discapnet. es/border/tlpstart. htm

PALABRAS CLAVE: Trastornos de personalidad, conducta sexual, Tipos de apego.

(KEYWORDS: Personality disorders, Sexual behaviour, Types of attachment. )

Resumen

Se hace una introducción de los rasgos y trastornos de personalidad, y su clasificación, desde una comprensión integradora que va desde la biología hasta diferentes modelos psicoanalíticos y desde ahí, se desarrollan los diagnósticos de personalidad más frecuentes según el género, así como las más probables conductas sexuales y tipos de apego según cada trastornos de personalidad.

Abstract

An introduction about the traits and personality disorders is made, and its classification from a integrative understanding that goes from the biology to different psychoanalytic approaches and from there, the personality diagnosis more frequent are developed according to gender, as well as the more probably sexual behaviours and types of attachment according to each personality disorder.

Introducción

Se definen rasgos de personalidad como “pautas duraderas de percibir, pensar y relacionarse con el ambiente y con uno mismo que se hacen patentes en un amplio margen de contextos personales y sociales”.  

Aunque los trastornos de personalidad histriónica, borderline y dependiente son más frecuentemente diagnosticados en mujeres, los trastornos de personalidad antisocial y posiblemente compulsivo-obsesivo, narcisista y del grupo A pueden ser diagnosticados más frecuentemente en hombres. (Funtowicz & Widiger, 1999).

 


Diagnósticos de los trastornos de la personalidad más frecuentes según el género


Según el DSM-IV, los trastornos de la personalidad se definen como agrupaciones de rasgos o pautas persistentes, estables en el tiempo, que tienen un inicio en la adolescencia o en la edad adulta temprana y causan deterioro importante del funcionamiento social o laboral, o ambos. Estos rasgos también deben estar acusadamente desviados de las expectativas y normas culturales aceptadas, y dicha desviación debe manifestarse por lo menos en dos de las siguientes áreas:

• cognitiva
• afectiva
• funcionamiento interpersonal o
• control de impulsos

Las desviaciones deben ser invasivas, deben manifestarse a través de una amplia gama de situaciones, más que en una situación diana concreta o en respuesta a un estímulo particular. Aunque ésta es una definición práctica, también es una definición ambigua y limitada. Puede ser difícil determinar si los rasgos de la personalidad son inflexibles, o diferenciar la desviación de la normalidad.  

El DSM-IV presenta una lista de 10 categorías que pueden agruparse en tres grupos según las similitudes descriptivas, más que en semejanzas acerca de la etiología o de criterios externos como la historia familiar o la respuesta al tratamiento.

 

Grupo A: 

• excéntricos: 
• paranoide
• esquizoide
• esquizotípico

Grupo B:

• dramático
• emocional o errático:
• límite
• antisocial
• histriónico
• narcisista

Grupo C:

• Ansioso o temeroso: 
• por evitación
• por dependencia
• obsesivo-compulsivo

 


Modelo psicológico de la personalidad


- El temperamento resulta esencial en el diagnóstico diferencial de los grupos del DSM y de los tipos tradicionales categoriales descritos: 

- El grupo A (excéntrico) se correlaciona con puntuaciones bajas en dependencia en la recompensa;  

- El grupo B (dramático) se asocia con puntuaciones elevadas en búsqueda de novedad y 

- El grupo C (ansioso) se correlaciona con puntuaciones elevadas en evitación del riesgo.  

Livesley y Cloninger proponen definir los trastornos de la personalidad como variaciones extremas de la personalidad o temperamento asociados con el fracaso para conseguir las tareas universales de identidad (autodirección), vínculo, intimidad, o afiliación (cooperación).  

En el modelo de Cloninger, los trastornos de personalidad se definen como variaciones extremas de los rasgos del temperamento asociados al fracaso para conseguir los logros de identidad, vinculación e intimidad. Son principalmente las dimensiones del carácter, autodirección, y cooperación, las que determinan la presencia o ausencia del diagnóstico.


Neurobiología de los rasgos de personalidad

Sistemas neuroconductuales subyacentes a los rasgos de personalidad de rango superior

La estructura de personalidad de rango superior es convergente en tres de los siete factores que se tienen en cuenta para la variación fenotípica en la conducta (Digman, 1997). Aunque hay un considerable acuerdo en la robustez de al menos cuatro de los rasgos de rango superior, hay no obstante una sustancial variación en la definición de estos rasgos porque los investigadores enfatizan diferentes características dependiendo de sus conceptos de rasgo. El modelo de Richard A. Depue y Mark F. Lenzenweger se focaliza en cuatro rasgos de rango superior que están fuertemente identificados en la literatura psicométrica, y que ellos definen en referencia a sistemas neuroconductuales coherentes. Los rasgos de rango superior que se parecen a la extraversión y al neuroticismo (ansiedad) son identificados virtualmente en cada taxonomía de la personalidad. La afiliación, llamada “agradabilidad” (Goldberg & Rosolack, 1994) o “proximidad social” (Tellegen & Waller, en prensa) ha surgido más recientemente como un fuerte rasgo y consiste en tendencias afiliativas, cooperativas, y sentimientos de calidez y afecto (Depue & Morrone-Strupinksy, en prensa).  

Finalmente, alguna forma de impulsividad, más recientemente llamada “restrictiva” (Tellegen & Waller, en prensa) o “consciencia” (debido al énfasis sobre la falta de fiabilidad, desorden, y desorganización que acompaña a una disposición impulsiva [Costa & McCrae, 1992; Goldberg & Rosolack, 1994]), frecuentemente surge en los estudios del factor.

 

Neurobiología de la motivación del incentivo y recompensa afiliativa

Dibujando la asociación entre los rasgos y sistemas conductuales (por ejem. , extraversión agéntica y motivación del incentivo y afiliación y recompensa afiliativa) somos capaces de utilizar la literatura sobre neurobiología conductual animal para discernir la neurobiología asociada con estos sistemas conductuales y, por analogía, con los rasgos de personalidad de la extraversión agéntica y la afiliación. Como se revisó recientemente (Depue & Collins, 1999), la investigación en animales demuestra que la motivación incentiva positiva y la experiencia de la recompensa que subyace como sistema al sistema conductual de aproximación es dependiente de las propiedades funcionales del sistema de proyección de la dopamina (DA) en el área tegmental ventral del cerebro medio (ATV). Los agonistas DA o antagonistas en el ATV o en el núcleo accumbens (NAS), que es el área terminal principal de las proyecciones de la DA en ATV en ratas y monos marcadamente facilitan o perjudican, respectivamente, una amplia selección de conductas motivadas por el incentivo. Además, la activación del receptor de DA dependiente de la dosis en el paso ATV-NAS facilita los efectos agudos de la recompensa de los estimulantes, y el NAS es un lugar particularmente fuerte para la auto-administración intracraneal de los agonistas de DA (Le Moal & Simon, 1991; Pich et al. , 1997). Los agonistas de DA inyectados en el NAS también modulan las respuestas conductuales al estímulo condicionado por el incentivo de un modo dependiente de la dosis (Cador, Taylor, & Robbins, 1991). En estudios de registro de unidad única, las neuronas de DA del ATV son activadas preferentemente por el estímulo del incentivo del apetito (Schultz, Dayan, & Montague, 1997). Las células de DA, más numerosamente en el ATV, responden vigorosamente a y en proporción a la magnitud tanto del estímulo condicionado por el incentivo como al no condicionado por el estímulo y en anticipación de la recompensa (Schultz et al. , 1997).

Finalmente, la motivación del incentivo está asociada en humanos tanto a sentimientos emocionales positivos tales como el júbilo, la euforia y los sentimientos motivacionales de deseo, querer, ansia, potencia, y auto-eficacia. En los humanos, las drogas psicoestimulantes activadoras de la DA inducen ambos grupos de sentimientos (Drevets et al. , 2001). También, los estudios de la neuroimagen de los adictos a la cocaína encontraron que durante la administración aguda la intensidad de la euforia subjetiva del sujeto se incrementaba de manera dependiente de la dosis en proporción a la cocaína vinculada al transportador recaptador de la DA (y por lo tanto a los niveles de DA) en el striatum (cuerpo estriado) (Volkow et al. , 1997). Más aún, la actividad inducida por la cocaína en el NAS estaba igualmente fuertemente vinculada (si no más fuertemente) a los sentimientos motivacionales de deseo, anelo, y ansia, así como a la experiencia emocional del ímpetu eufórico (Breiter et al. , 1997). Y el grado de liberación de DA inducido por liberación de anfetamina en el striatum ventral de un humano sano evaluado por la tomografía de emisión de positrones (pet) estaba fuertemente correlacionado con los sentimientos de euforia (Drevets et al. , 2001). Por lo tanto, tomado junto, la evidencia animal y humana demuestra que el paso ATV DA-NAS es un circuito neuronal primario para la motivación del incentivo y su estado subjetivo acompañante de la recompensa.

Desarrollo y mantenimiento de los vínculos afiliativos a través de dos fases de recompensa

 


Desarrollo y mantenimiento de los vínculos afiliativos a través de dos fases de recompensa


El estímulo afiliativo distal elicita una aproximación motivada en el incentivo hacia un objetivo afiliativo, acompañado por fuertes sentimientos emocionales-motivacionales de anhelo, deseo, y activación positiva. La fase de aproximación no sólo asegura la interacción sociosexual con un objeto afiliativo, sino también la adquisición de un conjunto de recuerdos o una red del contexto en que la aproximación, la recompensa, y la adquisición del objetivo ocurren.

La dopamina codifica el significado del incentivo del estímulo contextual predictivo de la recompensa durante la fase de aproximación y, en colaboración con µ-opiaceos median la recompensa consumatoria, codifica el significado del incentivo del estímulo proximal directamente vinculado al objeto afiliativo.  

El resultado final de esta secuencia de procesos es una red de recuerdos afiliativos de incentivos codificados que continúa hasta motivar la aproximación hacia la interacción con el objeto afiliativo.  

Los procesos especializados aseguran que el estímulo afiliativo sea ponderado como elementos significativos en los conjuntos contextuales que se representan en las redes de recuerdos afiliativos.

Estos procesos especializados incluyen la construcción de un conjunto contextual a través de la potenciación del estímulo afiliativo inducido por los opiáceos de los procesos de la dopamina, y la influencia de los factores permisivos y/o facilitadores tales como los esteroides gonadales, la oxitocina, y la vasopresina en:

(1) el proceso sensorial, perceptual, y de atención del estímulo afiliativo y 

(2) la formación de recuerdos sociales.  

Aspectos psicodinámicos: teoría del apego, personalidad y sexualidad

En los dos siguientes cuadros, se hace un resumen esquemático para la comprensión desde la teoría del apego, de los trastornos de la personalidad y su repercusión en los vínculos sexuales.

 

 


VARIANTES DE apego EN LOS TRASTORNOS DE personalidad (REPRESENTACIONES MENTALES Y ESTRATEGIAS INTERPERSONALES IMPLÍCITAMENTE MANTENIDAS)




Esto tiene repercusión en el deseo y preferencias sexuales, en la estabilidad en las relaciones de pareja y en la posibilidad de encuentros sexuales extramaritales.

 

Díaz Morfa, J. (2006). Tipos de apego y sexualidad. Revista de terapia Sexual y de Pareja, nº 26, Diciembre.


Sexualidad

Nuestra forma de considerar la sexualidad es producto de lo que hemos aprendido en nuestras relaciones con los demás.

A la vida sexual llevamos todas nuestras defensas, nuestros trastornos de la confianza, nuestras actitudes respecto al amor y al odio. No podemos afrontar nuestra sexualidad hasta que sepamos qué clase de personas somos.

La sexualidad es lo que nosotros pensamos que es: un producto valioso o despreciable, un medio de procreación, una defensa contra la soledad, una forma de comunicación, un instrumento de agresión (control, poder, castigo, sumisión), un deporte, el amor, el arte, la belleza, un estado ideal, el mal, el bien, un lujo, un recreo, una recompensa, una huida, una fuente de propia estimación, una forma de expresar afecto (maternal, paternal, fraterno, o simplemente humano), una forma de rebelión, una fuente de libertad, un deber, un placer, una comunión con lo universal, un éxtasis místico, un deseo o una experiencia relacionados con la muerte, una senda de paz, una causa, una forma de abrir caminos o de explorar, una técnica, una función biológica, una manifestación de salud o de enfermedad psíquica, o una simple experiencia sensorial.

El vínculo del contacto, el apego y la separación forman probablemente el núcleo de los rasgos de la personalidad en general, y de la personalidad sexual en particular. ¿Confiamos? ¿tememos el rechazo?, ¿cómo nos defendemos/protegemos ante el miedo y/o deseo?

Las actitudes, actividades y fantasías sexuales constituyen la medida más gráfica del carácter que tenemos. En la vida sexual expresamos nuestras relaciones básicas con los demás. Manifestamos si preferimos fundamentalmente funcionar sólos o actuar de acuerdo con otros. Ponemos de relieve si nos gusta la sumisión, la dominación, la dependencia, la conquista, o la cooperación.

Las personas con parejas heterosexuales, homosexuales, o bisexuales tienen esencialmente los mismos rasgos de personalidad. El hecho de que se unan los órganos sexuales masculinos y femeninos, o de que haya un contacto entre dos hombres o dos mujeres, parece independiente de otras características.  

. Los hombres tienen relaciones sexuales más para conquistar y afirmarse;  

. Las mujeres más para conseguir una seguridad.  

. No obstante, toda clase de personas llegan a toda clase de uniones por las razones más diversas.

. En gran medida, desarrollamos las características de nuestra personalidad como respuesta a la forma en que nos trataron nuestros padres.  

. Lo único que tenemos en común la mayoría de nosotros, es la dependencia.

. A menudo formamos vínculos sexuales que reflejan lazos de dependencia

Es difícil desarrollar bien la actividad sexual sin tocar a otra persona. Además, es virtualmente imposible conservar la vida sin haber sido tocado por otro. Nuestra máxima dependencia es la que creamos con la persona que más nos toca cuando somos niños.

Un esquema de personalidad que forma la matriz de las relaciones futuras, surge del contacto físico, apego y separación.


Monogamia y personalidad

Las personas con tendencia a depender, o aquellas que están muy preocupadas por la cuestión del poder, consideran que la monogamia es el estilo de vida más excitante desde el punto de vista sexual. No sabemos si el ingrediente clave es la emoción de la posesión total o el miedo a la pérdida, pero es suficiente para provocar tanto la excitación como la fidelidad sexual.

Estas personas tienden a tener rasgos de carácter primariamente dependientes, agresivos u obsesivos-compulsivos.  

Algunas personas con tendencias paranoides también pueden ser monógamas, porque desconfían de todo el mundo menos de su cónyuge.

En el otro extremo del espectro están las personas cuya educación les ha enseñado las virtudes o la necesidad del desapego.

Más allá del desapego están el distanciamiento, la desconfianza y, por último, la falta de interés.

En estos estados, las personas a menudo se mantienen alejadas de las relaciones sexuales porque éstas tienen implicaciones demasiado dolorosas.  
La patología reemplaza a las defensas, y el yo sexual se ve afectado por una paranoia grave o algunas formas de la esquizofrenia.

Los rasgos de personalidad que parecen más adecuados para la vida de desapego emocional son el narcisismo y el esquizoide.

Las pautas de relación que mezclan apego y desapego son las más complejas y difíciles y causa de conflictos.  

Divide dependencia y sexualidad entre dos o más personas diferentes:

Histriónicos: conservan base emocional y a la vez excitación con otros
Evitación (Pasivo-agresivos) : enojados por la separación se vengan satisfaciendo secretamente sus necesidades.
Obsesivos: tienden a enamorarse de sus aventuras extramaritales.
En los que predomina el desapego están los narcisistas y exhibicionistas que como sólo están vinculados fundamentalmente a si mismos, en general no les importa lo que piense su pareja.

El esquizoide está tan desapegado que tal vez no sepa lo que está ocurriendo.


Rasgos de personalidad y conducta sexual

· La dependencia: la confianza sexual
· La exhibición histriónica: el teatro sexual
· La compulsión: la obsesión sexual
· La agresión pasiva: la estrategia sexual
· El enfoque paranoico: el espionaje sexual
· El retraimiento ezquizoide: la evitación sexual
· La psicopatía: la conquista sexual
· trastorno límite: impulsividad sexual

 

Trastorno de la personalidad por dependencia

Es un patrón de comportamiento sumiso y pegajoso relacionado con una excesiva necesidad de ser cuidado.

Trastorno histriónico de la personalidad

Es un patrón de emotividad excesiva y demanda de atención.

 

Trastorno narcisista de la personalidad

Es un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.

Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

Es un patrón de preocupación por el orden, el perfeccionamiento y el control.

Trastorno de la personalidad por evitación (Agresivo-pasivo)

Es un patrón de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa.

Trastorno de la personalidad paranoide

Es un patrón de desconfianza y suspicacia que hace que se interpreten maliciosamente las intenciones de los demás.

Trastorno antisocial de la personalidad

Es un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás.

Trastorno esquizotípico de la personalidad

Es un patrón de malestar intenso en las relaciones personales, distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento.

Trastorno esquizoide de la personalidad

Es un patrón de desconexión de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional.

Trastorno límite de la personalidad

Es un patrón de desconexión de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional.

Es un patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen, y los afectos, y de una notable impulsividad.

 

La dependencia: la confianza sexual.

La dependencia sana es claramente la clave de la supervivencia humana, pero es extraordinariamente difícil de conseguir, tanto en el mundo como entre dos personas. La dependencia enfermiza significa evitar las responsabilidades y la toma de decisiones, ser incapaz de tolerar críticas, tener miedo de estar solo, ser incapaz de autoafirmación y necesitar siempre muestras explícitas de confianza.  

La dependencia, sana o patológica, promueve la unión sexual, pero no promueve necesariamente el placer sexual.

La dependencia social puede llevar a la promiscuidad, a la monogamia o a la sexualidad selectiva. En cuanto a la promiscuidad, sólo es necesaria la intervención profesional cuando la actividad sexual por razones de compañía se convierte en una compulsión que destruye otros objetivos y propósitos. La dependencia social que da lugar a la monogamia se puede vivir de una manera sana o destructiva. Las parejas pueden mantenerse con pactos sin vida por miedo al aislamiento de la separación. La dependencia de la presencia segura de otra persona puede ser tan fuerte como para destruir toda posibilidad de felicidad humana. Es nuestro mayor peligro si el matrimonio va mal, y nuestra mayor fuente de ánimo, si el matrimonio va bien. La selectividad sexual es la elección de un compañero sobre la base de un entendimiento íntimo y un deseo de bienestar mutuo, siendo la consecuencia más prometedora de nuestra necesidad social de actividad sexual.  

La dependencia económica desde siempre ha tenido la fama de inspirar la unión sexual. Véanse los ejemplos de las uniones matrimoniales para la fusión de reinos, la adquisición de dotes o de títulos. La riqueza ha sido siempre un poderoso afrodisíaco. Muchas parejas permanecen unidas ante una inminente separación debido a la dificultad que tienen para subsistir económicamente por separado.  

El modelo original para la dependencia es la relación padre-hijo. Necesitamos la seguridad de que nuestros padres nos alimenten y cuiden, generando un poder sobre nosotros. Los hombres poderosos ejercen un efecto afrodisíaco sobre determinadas mujeres, y al revés. Con razón alguien dijo: “El poder es el afrodisíaco definitivo". La relación entre alguien que domina y alguien que obedece puede resultar excitante. En general, mientras una relación dependiente produzca satisfacción sexual a ambos, no se consulta al psiquiatra. Cuando desaparece el poder, suele desaparecer el sexo: "Ahora que ya no le necesito, ha dejado de atraerme".  

Desgraciadamente, la gratitud dependiente suele ser mucho más afrodisíaca que la independiente. Nos gustaría creer que el amor entre iguales es el amor más rico de todos, pero muchas veces esto no es así, por las complicaciones de la personalidad. Es uno de los riesgos que corremos cuando nos atrevemos a crecer y a cambiar. La dependencia es poder, tanto si se ejerce deliberadamente como si lo es intuitivamente.

En cuanto a la dependencia del dolor, de la excitación segura del ser mandado al masoquismo de encontrar placer sexual en el dolor sólo hay un paso. El hecho de buscar la felicidad sometiéndose a la indignidad extiende la dependencia hasta un límite último. La seguridad reside en el contacto doloroso con alguien que representa la figura paterna. Toda conducta masoquista aparece relacionada con una expresión perversa de la atención paterna.  

Los hombres dependientes son muy susceptibles a la impotencia, y las mujeres desvalidas se excitan con dificultad y casi nunca obtienen satisfacción. Las personas subordinadas pueden sentir incluso que no tienen permiso para entender sus necesidades ni para hacer nada con respecto a ellas. Tienen un yo muy disminuido, sin poder tomar decisiones sobre cuándo, dónde y cómo tener relaciones sexuales, y casi no se permiten desear.  

La dependencia es al mismo tiempo un agudo estimulante del apetito sexual y su depresor más poderoso. Como la necesidad de dependencia es algo que está en nuestra propia naturaleza, hay que encontrar un equilibrio entre la confianza en los demás y el gobierno de uno mismo, esencial para la libertad sexual.  

 

La exhibición histriónica: el teatro sexual

La seducción es el arte primario del carácter histriónico. Deja claro que nunca nadie podrá darle nada que sea suficiente. Es el que más sufre en esta vida. Sus éxitos son los más grandes del mundo. Sus rasgos característicos son una insaciable y dramática búsqueda de atención, grandes demandas a los recursos de los otros y una intensidad desproporcionada al estímulo.  

Se suele tratar de mujeres, más que de hombres. La mayoría de los hombres histriónicos encuentran más atractiva la homosexualidad. La mujer histriónica suele ser muy llamativa, de gran colorido, que se mueve y habla con gran "dignidad". O esté en la cima de la felicidad y la alegría o nos abruma con sus quejas incesantes de lo mal que le va la vida. Se quejan de la distancia emocional de su pareja, que es mal amante e impotente. El problema es que exigen tanto que es imposible satisfacerlas. Sus quejas suelen ser infundadas, aunque muchas se casan con hombres compulsivos. Los hombres que a pesar de todo no se han vuelto impotentes dejan de intentar complacerlas, porque hagan lo que hagan siempre algo irá mal, y ellos perderían la poca virilidad que les queda. Así la mujer histriónica, tras dejar "impotente" a su hombre, dramatizará más su caso, y puede que tome algún amante, lo que por supuesto hará público. Es frecuente que haga intentos de suicidio para llamar la atención. Las urgencias psiquiátricas de los hospitales están llenas de estos casos.  

La mayoría de las veces estas mujeres se pueden excitar, pero es frecuente que no alcancen el orgasmo: no podrían soportar que dejaran de pensar en lo desgraciadas que son si demostraran que habían quedado saciadas. Tienen miedo de que si fueran sexualmente competentes se plantearían situaciones reales que no son capaces de manejar.  

Otro tipo de mujer histriónica es la mujer tentadora que seduce al hombre y en el momento crucial se inventa excusas para no llegar nunca a la intimidad sexual.  

La intensidad emocional es una fuerza que se puede usar para dominar y dirigir. La dependencia puede derribar un roble, si se emplea la fuerza suficiente.  

El hombre histriónico, más frecuente de lo que parece, hace repetidos y apasionados intentos de ser amado, pero nunca puede ser saciado. Suelen tener emociones intensas pero de corta duración. Es frecuente este rasgo entre los hombres que se dedican al espectáculo. Las mujeres les encuentran fascinantes. Son los amables donjuanes que sólo hieren a las crédulas que creen en su lealtad. Para él, las relaciones se basan en la admiración hacia su persona.  

Los histriónicos son seductores, exigentes, tentadores, frívolos y superemocionales. Consumen demasiado tiempo. Son muy manipuladores, y es extraño que nos fascinen tanto si nos proporcionan tan pocas compensaciones. Poseen una misteriosa capacidad de hacer observaciones sensatas y perceptivas sobre los demás, cautivándolos. Suponen a la vez un placer y una amenaza. Hacen cualquier cosa para conseguir el amor que nunca recibieron de una forma estable en su infancia, pero que nunca podrán conseguir con sus trucos desesperados.  

 

El narcisismo: el egocentrismo sexual

El narcisista es una persona que se ama demasiado a sí misma, y esto causa gran fascinación para aquellos de nosotros cuyo amor propio es una mezcla de confianza en uno mismo, dudas y falibilidad. Los narcisistas se creen dotados de lo mejor de todo. Nunca admiten el fracaso, la duda ni la derrota. Se consideran más brillantes, hermosos y competentes que el resto de los humanos. Nos hacen el favor de admirarlos y nos invitan a idealizarlos. Tiene un aspecto asombrosamente animado, optimista y enérgico.  

Los rasgos narcisistas, como los que indican dependencia, estimulan la sexualidad a menos que sean tan acusados que lleguen a destruirla. Una dosis moderada de narcisismo resulta muy atractiva sexualmente para la mayoría de las personas.

La mayoría de las veces son hombres. Muchos de ellos ocupan posiciones de poder social considerable y son muy admirados. Sin embargo cuando una mujer es claramente narcisista no suele atraer, con frecuencia se le critica y es considerada una "anomalía horrenda".


Las mujeres de hombres narcisistas acuden al terapeuta porque sienten que son culpables de que las relaciones sexuales no funcionen, ellos no tienen la culpa, son demasiado perfectos, y además se lo han dicho claramente. Cuando estas mujeres logran persuadir a sus maridos para que acudan al terapeuta, sólo lo consiguen mediante la argucia de que son ellas las que necesitan ayuda.  

Los hombres narcisistas reverencian sus órganos genitales, están "enamorados de su pito". Los hombres se vanaglorian monótonamente de sus órganos, de su rendimiento, su longevidad y su capacidad para provocar el orgasmo. Es como si dijeran: "Eres una privilegiada por estar conmigo; yo soy un auténtico milagro". Los atributos físicos de las mujeres narcisistas, en cambio, no son suficientes para garantizar su propia estimación, casi nunca aman su yo sexual. Las mujeres no tienden a expresar su narcisismo tan abiertamente. Sienten inquietud por verse complacidas y satisfechas, sin tener en cuenta el placer del compañero. La autoexaltación del narcisista raras veces inhibe la sexualidad, pero impide su desarrollo, y esto puede dañar profundamente a quien opta por vivir con semejante dechado de perfección. Los narcisistas no suelen aguantar mucho tiempo con la misma pareja suelen ser abandonados.  

 

La compulsión: la obsesión sexual.

El ser compulsivo es una persona que se siente impelida a ejecutar actos irracionales. Los compulsivos, además, suelen ser personas obsesivas, acosadas y preocupadas por un solo pensamiento, proyecto, idea o sentimiento. El hábito suele ocultar todas las demás cosas que ocurren en la vida personal de uno, y más aún lo que pasa en el mundo.  

Los obsesivos pueden negar la sexualidad o hacerla responsable de toda conducta humana e inhumana. Los obsesivos andan constantemente preocupados por mejorar las cosas. Mañana debe ser mejor que hoy. Tampoco hay ningún límite para el autoperfeccionamiento. Todas las facetas de la vida necesitan perfeccionarse y profundizarse. A veces, cuando la totalidad queda claramente fuera de alcance, el obsesivo se concentra en algo más asequible. Aplican todas sus energías con la máxima entrega a un ideal.  

Algunos obsesivos se esfuerzan en perfeccionar su vida sexual. Les preocupa de una forma íntima y crispada el aspecto y las actividades de sus genitales hasta el más mínimo detalle. Registran y cronometran la ejecución del acto con cada mujer e incluso realizan sutiles investigaciones sobre el tamaño y longitud de su pene. El peligro está en el momento en que se produce el fallo: el resultado es el holocausto emocional, sintiéndose imperfecto, humillado e impotente. Este solo trauma devastador presagia una caducidad sexual de por vida, autoprovocándose una depresión e impotencia. Un acontecimiento trivial en la vida de un obseso le puede desencadenar graves trastornos perceptivos y emocionales.  

La religión ha hecho en muchos obsesos masculinos que niegue la sexualidad de forma total. Sin embargo, estos hombres que negaban el sexo de forma obsesiva estaban especialmente afectados por el mismo.  

La mujer obsesiva lo tiene todo a punto, es eficaz y ordenada, pero en la cama su mayor preocupación será que las sábanas estén bien dobladas, que haya suficiente ventilación o el menú del día siguiente. Esto provoca gran ansiedad en la alcoba, abortando casi todas las tentativas de relación sexual. En el extremo de la compulsión está la mujer preocupada constantemente por la higiene, pero tiene un aspecto desaseado, lleva la cabeza con rulos, bata de estar en casa, no se cuida, y en la cama se queja invariablemente de todo lo que hace su marido, que se duerme en defensa propia. El caso de la experta eficiente es el de la mujer que programa todas sus actividades, excepto el coito. Cuando éste se programa es en un tiempo y duración determinado, como el hacer la comida o llevar a los niños al colegio. y como es de suponer no da resultado.  

La necesidad de controlarlo todo acaba con toda actividad sexual. La mujer obsesiva tiene un concepto del sexo como acto de sumisión; y del orgasmo como pérdida de control, por lo que es muy frecuente la anorgasmia coital. No suelen tener dificultad para masturbarse hasta alcanzar el orgasmo en solitario, porque en esta situación se puede controlar el tiempo y cronometrar el orgasmo.  

Las mujeres que analizan todas sus sensaciones sexuales y temen al fracaso son relativamente escasas, al revés de lo que ocurre con los hombres superpreocupados.  

 

La agresión pasiva: la estrategia sexual

Las personas agresivo-pasivas tratan de ocultar las debilidades que nos ayudarían a sentir afecto por ellas. Acallan sus motivaciones y su conducta con paciente dedicación y meticuloso cuidado, hasta que logran convencernos de su altruismo, por más suspicaces que seamos, y tanto si actúan con buena voluntad como si no.  

El agresivo-pasivo responderá que él nació bueno, que es obediente a la divinidad superior y que sobrevive sin hacer daño a los demás. Si hace algo malo lo hace de forma inconsciente e impremeditada, aunque ciertamente inadmisible. Causar un gran malestar a los demás. sin hacer nada abiertamente es la jugada maestra, la victoria silenciosa. Constituyen sus armas principales el olvido, la ignorancia, el retraimiento, el silencio, la falta de manifestaciones emocionales y la carencia de opinión. Nadie ha hecho nada, activamente, a nadie podrán acusar de haberles hecho el menor daño. En el campo sexual, los juegos más poderosos de los agresivo-pasivos incluyen el empleo o no de medios de control de la natalidad. Olvidarlos, alegar que no agradan o usarlos inapropiadamente pueden causar diversos sufrimientos a otros si no se quiere compartir ninguna responsabilidad.


Parece haber una estricta relación entre este trastorno de la personalidad y la eyaculación precoz, privando así a la mujer de los placeres del coito, frustrándola y castigándola, sin causar activamente ninguna lesión a su cuerpo. El hombre que eyacula precozmente como una maniobra agresivo-pasiva tiene acto seguido un curioso sentimiento de satisfacción, de placer, que no parece responder a ningún orden lógico. La relación suele deteriorarse gradualmente, en vez de deshacerse de forma más activa.  

La mujer que no asume su propia sexualidad, si no que descarga todo el peso en su marido, transformará inevitablemente su matrimonio en una muerte lenta y espasmódica.  

La característica agresivo-pasiva actúa sobre todos los aspectos de la relación, desde el momento del encuentro (en que el agresivo-pasivo espera que el otro tome la iniciativa), hasta el momento de la separación, en que el agresivo-pasivo prepara el terreno para que él/la compañero/a rompa los lazos y le plante: La pareja pronto se ve dominada por el "síndrome de la líbido baja". El o ella hallarán el medio de arruinar las vidas de ambos. Se deshace la vida de la pareja sin pronunciar una palabra más alta que la otra. Este desquite, la ausencia hostil de interés sexual puede disfrazarse de dolor de cabeza, dolor ginecológico, de vientre o depresión nerviosa. Nadie se enfada, ni siquiera se percata de lo que ocurre.  

Es muy típica la característica hostilidad civilizada de tantos matrimonios, esa aversión secreta que tanto confunde y desconciecta a Ios niños por su apariencia benévola. Incapaces de hablar, de tocarse, de discutir, de asumir enérgicamente la relación conyugal, las únicas conductas comunes toleradas son comer, rezar, quejarse de los impuestos y hablar de otros, siempre que no nos ataña personalmente.  

 

El enfoque paranoico: el espionaje sexual

Las personas con rasgos predominantes de personalidad paranoide creen que sus dotes, sus habilidades, sus talentos o sus posesiones son de un valor inmenso y que los demás están maquinando constantemente para causarles daños o usurpárselos. Estas personas sienten pánico a que les engañen. Son muy cautelosos. Su estilo de vida tiende él volverse monótono y restringido, para no enfrentarse a nuevos peligros. Aproximadamente el 30% de la humanidad es considerada "miniparanoide", con una paranoia superior a la media.  

Dentro de la paranoia sexual está la creencia de que las sensaciones sexuales son nocivas y más aún, que las relaciones íntimas causan daño físico o emocional. Los paranoides también suelen exagerar los fallos de sus compañeros: "se hace el impotente deliberadamente para frustrarme", "Ella no puede sentir orgasmo porque me odia". Los incidentes de mal funcionamiento sexual pueden ser objeto de infinito recelo y desconfianza. La mujer paranoide sacará la conclusión de que un amante impotente o eyaculador precoz la priva deliberadamente de la plenitud sexual. El hombre, ante el orgasmo retardado o la falta de orgasmo de su compañera, puede ver indicio de que ésta guarda un profundo resentimiento contra él. Los paranoides creen que la masturbación deforma al que la practica y le expone al ridículo público, y que las emociones sexuales merman las energías y agotan nuestros fluidos corporales.  

Entre los más temibles agentes inhibidores del impulso sexual de los paranoides hay dos argumentos genuinos: las enfermedades venéreas y el peligro del embarazo no deseado, sospechas que, de todas formas, no andan lejos de la realidad pero que aquí están sumamente exageradas. Aquí juega un papel muy importante la cultura.  

El hombre puede temer que las secreciones de su compañera le perjudiquen y le ensucien, y que le castre con unos dientes internos en la vagina. La mujer puede temer que el pene del hombre le destroce, la eyaculación dentro de ella es un insulto, y los juegos violentos de la excitación es una agresión sexual. La sexualidad oral y anal son especialmente difíciles para los paranoides.  

Los paranoides temen más los malos tratos psicológicos que el daño físico. Surge la desconfianza, el temor a revelar los propios sentimientos a la otra persona para que no le hagan daño. El sexo es una conspiración, que va a cercenarle su libertad y a fomentar una dependencia y unas necesidades de las que sólo puede librarse con la más diligente disciplina. El hombre teme más ser "cazado" mediante el sexo, la mujer teme más que se la utilice o se la desdeñe si cede a sus pretensiones.  

La paranoia no sólo paraliza el cuerpo, también la mente: por temor a los celos o la pérdida, los hombres y las mujeres a menudo no comparten su vida mental, empobreciendo así el placer y la comunicación.  

 

El retraimiento ezquizoide: la evitación sexual.

El ezquizoide se retrae, tiende al pensamiento autístico, se vuelve hipersensible a las relaciones interpersonales y le cuesta expresar los sentimientos de hostilidad ordinarios. Son personas silenciosas y pensativas que observan más que participan y que aparecen siempre diferentes y levemente afligidas. Con mucha frecuencia son intelectuales y artistas. Al ser tan fáciles de desinflar, los ezquizoides están escasamente pertrechados para hacer amistades y mucho menos para hacer el amor. El ezquizoide, por tanto, conserva su "soledad emocional": la vida en solitario es manejable, pero el contacto con los otros y con la vida real crea en su interior un bombardeo constante. Tienen un aspecto extrañamente joven e inexpresivo, pero en su interior se pueden desarrollar los melodramas humanos más intensos, más allá de la pasión y del amor.


Cuando la persona esquizoide desea crear vínculos, siente el dolor del posible rechazo de forma simultánea, y esto le paraliza. Así es mejor estar al margen de la atracción y del amor para no sufrir. En su lugar desarrollará un vínculo imaginario, una fantasía perpetua que irá creciendo hasta dominar todos los momentos conscientes, es su gran secreto. El ezquizoide suele esquivar las situaciones amenazantes. Cuando se arriesga a un cierto contacto humano logra establecer relaciones insustanciales. La solución a la descarga de su sexualidad suelen encontrarla en la masturbación, muchas veces excesiva.  

En los casos más valientes, el esquizoide puede establecer vínculos sin ningún refuerzo físico y, a menudo, sin excesivo intercambio verbal. Los hombres están más predispuestos a efectuar una "escisión", a separar el ideal inalcanzable del cuerpo disponible. La mujer raramente separa el cuerpo y el espíritu, y muy a menudo arrincona de por vida las relaciones sexuales. Aquí influye mucho la cultura.  

Atrapado entre el anhelo y la frustración, entre el deseo y el terror, el ezquizoide construye sueños como un niño, el amor soñado vive en el límite de la realidad. El objeto del ezquizoide es generalmente una persona asequible siendo esto diferente de las fantasías que todos creamos de vez en cuando.

Los ezquizoides, cuando se atreven a tener relaciones sexuales, son tímidos en la cama o en situaciones próximas a ella. Si nunca se comienza una relación afectuosa se podrá evitar posteriormente un choque de voluntades. Evitar el aprendizaje es el camino más seguro y prudente. El coito en sí puede representar una fuerte atadura que sólo conduce al dolor de la separación. Los ezquizoides, al protegerse en exceso, se destruyen a sí mismos.  

 

La psicopatía (antisocial): la conquista sexual

A los hombres agresivos les han moldeado para que compitan en todos los aspectos de la vida. Probablemente la dinámica más fuerte que les mueve incluye un factor de odio inconsciente a los padres que les enseñaron a ser tan violentos y faltos de amor. Se vengan especialmente de la madre, humillándola en la figura de la esposa. Estos hombres no pueden amar con ternura. Su único acicate es la consecución del éxito. Están convencidos de que su pene es el protagonista, y por eso son muy vulnerables al fracaso sexual, por la ansiedad de la actuación.  

La sexualidad agresiva lleva a mantener múltiples relaciones sexuales como una mera forma de conquista. Implica la destrucción del yo sexual de otra persona para lograr el dominio. Las formas que reviste son varias: tener muchos amantes y luego descartarlos o degradarlos unilateralmente; relacionarse de forma destructora con otra persona (e inducirle a creer que es totalmente incapaz mediante una serie de maniobras); o jugar al enfrentamiento entre los diferentes amantes. En niveles menos comunes y más patológicos pueden darse la violación y el sadismo. A menudo, las personas que son sexualmente agresivas son arrogantes, engañosas y manipuladoras.  

La agresividad sexual pura no se da habitualmente en mujeres, aunque hoy en día no es ya tan excepcional. Actualmente para la mujer es mucho más fácil destruir la autoconfianza del hombre que al revés. Una mujer puede restaurar su confianza basada en el número de encuentros por el mero hecho de aumentar sus solicitudes e insinuaciones. Sin embargo, el hombre debe actuar, y si le han dañado su yo sexual, la próxima vez que intente una relación sexual puede tener una disfunción. Las mujeres están mucho mejor preparadas y son naturalmente mucho más capaces de ser sexualmente agresivas que los hombres. Los motivos de la agresión sexual de las mujeres van desde el miedo a la intimidad o hasta la venganza activa 'contra su padre o su madre o contra un código social que les ha lesionado su yo sexual.  

Otras personalidades agresivas son maestras en el arte de las manipulaciones: estas personas cultivan con virtuosismo el arte de inspirar confianza a primera vista. Se les llama "sociópatas", aunque no cabe ninguna acción legal contra ellas. La mayoría de la gente siente al principio un gran atractivo por los sociópatas y acaban lamentándose por haber sido demasiado débiles y generosos con ellos. Son tan encantadores como intuitivamente tortuosos. Pueden provocar enormes agravios a los otros, sin violar una ley. Le pueden quitar a uno todo, material y emocional mente.  

Los sociópatas masculinos suelen ser muy activos y eficaces sexualmente, a menudo en un grado muy superior al normal. Sería el "donjuanismo", en el que el héroe tiene que seducir a la heroína para luego abandonarla y conquistar a otra dama. El sociópata realiza un esfuerzo extraordinario para alcanzar un poder y una aceptación transitorios, para luego abandonarlos.  

Hasta hace poco se consideraba que la mujer podría ser histriónica o criminal, pero raras veces sociópata. Sin embargo, la mujer, cuando se las arregla para explotar las ventajas del hombre y abandonarlo luego, se considera sociópata. Suelen funcionar muy bien en el plano sexual. Frecuentemente se declaran inastisfechos por excelente que sea el amante, otros hombres lo han hecho mejor. Eso puede hacer que el hombre psicológicamente vulnerable se sienta tan inadecuado que con agradecimiento ofrezca su fortuna, sus principios y su corazón.  

Trastorno límite de la personalidad

Una de las marcas de contraste del trastorno de personalidad borderline es un patrón inestable de conducta y del estilo de vida. Los individuos diagnosticados con este trastorno se comprometen en una variedad de conductas auto-destructivas, tales como abuso de sustancias, trastornos alimenticios, promiscuidad sexual, auto-mutilación, y otras conductas de riesgo y altamente peligrosas.

 


Los cuatro subtipos de pacientes borderline de Grinker

Sexualmente adictivas/compulsivas, borderlines no sexualmente adictivas/compulsivas, y borderlines sexualmente adictiva/compulsiva

Se ha demostrado que existe una importante relación entre el abuso sexual y la adicción/compulsividad sexual también. En su estudio, Carnes (1991) encontró que el 82% de las sexualmente adictivas/compulsivas en su muestra habían sido sexualmente abusadas en la infancia.




Sugerencias prácticas para el tratamiento de la Borderline sexualmente adicta/compulsiva

1. Evitar la conducta de escisión, trabajar como un equipo terapéutico con una comunicación regular y consistente entre todos los miembros del equipo.

2. Minimizar la escisión y triangulación del personal, asegurar que todos los miembros del equipo terapéutico están enseñando y modelando el mismo marco de límites saludables para el paciente.

3. Evitar posibles transferencias erotizadas, igual género del terapeuta y del paciente.

4. Si la equiparación del género no es posible, conducir la terapia sólo cuando esté presente otro miembro del personal presente (preferiblemente un miembro del 
personal del mismo género que el paciente. )

5. Buscar consulta o supervisión si se desarrolla una transferencia erotizada.

6. Elaborar la conducta de externalización sexual tan pronto como emerja en el marco terapéutico.

7. NO estar nunca de acuerdo en encontrarse con el paciente en otro marco que no sea el marco del tratamiento.

8. Documentar claramente todos los contactos con el paciente, incluyendo las llamadas telefónicas y otras interacciones importantes.

9. Documentar cuidadosamente el razonamiento más allá de todas las intervenciones y recomendaciones terapéuticas.

10. Mantener la auto-revelación con el paciente al mínimo si no del todo.

Richards, S & Laaser, M. (1999). Sexual Actino-Out in Borderline Women: Impulsive Self-Destructiveness or Sexual Addiction/Compulsivity?. Sexual Addiction & Compulsivity, Vol. 6(1), 31-45.


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