Los niños y adolescentes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) son un grupo potencialmente vulnerable a los efectos del confinamiento y la crisis de salud. La búsqueda de una buena adecuación de las respuestas del entorno familiar y escolar es una prioridad en el desarrollo de estrategias terapéuticas para el TDAH.En el contexto de la pandemia, el cese abrupto de la escolarización, el aumento del tiempo familiar impuesto