Las demencias constituyen un creciente problema de salud pública, sobre todo la en-fermedad de Alzheimer como forma de frecuencia más frecuente, y alrededor del 7% de los ancianos con demencia presentan trastornos de la conducta sexual. Sin em-bargo, esta área ha recibido menos atención de la deseable, lo que puede deberse a varias razones, especialmente a la consideración socia sobre la expresión sexual en la vejez.Este tipo de alteraciones puede pres