La forma concreta en la que un individuo regula sus emociones se encuentra en parte limitada por su personalidad. De esta forma algunas estrategias de regulación podrían ser desadaptativas originando algún tipo de psicopatología, efectos negativos en la salud del sujeto o deterioro de la vida socialfamiliar o laboral. Asimismo, al tratarse de patologías con una elevada prevalencia; un 8% de la población mundial, generan un elevado consumo de recursos sanitarios, y por lo tanto un alto coste económico. En la línea de poder determinar las líneas terapéuticas más efectivas y prevenir el desarrollo de este tipo de patología, está justificado estudiar la influencia de la personalidad en la salud mental. La mayoría de los autores, aceptan que cuando los rasgos de personalidad de un sujeto se alejan de lo culturalmente aceptado, se vuelven rígidos y generan sufrimiento pueden originar un trastorno de personalidad. Éstos se definen como patrones persistentes y estables de comportamientos, pensamientos y emociones disfuncionales. A nivel teórico, los trastornos de personalidad se agrupan en diferentes clasificaciones siendo las principales el DSM y la CIE.