El desarrollo de la tecnología ha facilitado el acceso a una gran cantidad de información, lo cual fomenta el debate y la difusión del conocimiento. Sin embargo, también facilita la propagación de mitos y desinformación, y podría agravar la discriminación e invisibilizar la perspectiva de género en áreas como la salud sexual, generando un impacto negativo, ya que las personas pueden estar expuestas a ideas erróneas o no fundamentadas. La World Association for Sexual Health, destaca qu