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Última actualización web: 24/09/2022

Una visión de la psicopatología desde la teoría evolutiva psicodramática.

Autor/autores: Susana Martín Alcudia
Fecha Publicación: 01/03/2005
Área temática: Trastornos infantiles y de la adolescencia .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Revisión bibliográfica de la teoría evolutiva desde el psicodrama moreniano. Una revisión del paso del bebé por los distintos universos y matrices, como llama Moreno a los estadíos evolutivos del niño.

Para poder pasar en un segundo momento a relacionar las posibles dificultades en estas etapas con la psicopatología y la clínica que vemos en Salud Mental.

Palabras clave: psicopatología


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Una visión de la psicopatología desde la teoría evolutiva psicodramática.

María Ballesteros García; Mª Ángeles Mairena García de la Torre; Susana Martín Alcudia.

Hospital de Móstoles, Área 8 de la Comunidad de Madrid.

 

Revisión bibliográfica de la teoría evolutiva desde el psicodrama moreniano. Una revisión del paso del bebé por los distintos universos y matrices, como llama Moreno a los estadíos evolutivos del niño. Para poder pasar en un segundo momento a relacionar las posibles dificultades en estas etapas con la psicopatología y la clínica que vemos en Salud Mental.

Introducción

El psicodrama, corriente creada por Jacob L. Moreno en la primera mitad del s. XX, no es tan conocido como el tratamiento cognitivo-conductual o el psicoanálisis, aunque poco a poco se le va reconociendo como una terapia activa, intensiva y rápida en los efectos de rehabilitación, reestructuración e integración de las personas.

Es una corriente que considera a la persona como un todo, no haciendo diferencias entre cuerpo, mente y corazón, sino que juega en los tres espacios a la vez considerando el pensamiento, la emoción y el movimiento un todo, dejando que unas partes comuniquen con otras (“¿qué me dice mi cuerpo en esta circunstancia?, ¿qué siento cuando revivo una situación y no es sólo recordarla?”).

Es algo mucho más amplio que unas técnicas que poder utilizar dentro de un contexto terapéutico como se ha intentado explicar en muchas ocasiones. El psicodrama es una corriente terapéutica utilizada dentro de la educación, el desarrollo integral de la persona y por supuesto de la psicoterapia, así una definición de ella podría ser: “El psicodrama creado por Jacob L. Moreno, es una modalidad educativa práctica, es además una forma de promover, encauzar y desarrollar el crecimiento personal. Finalmente, es un modo terapéutico aplicable a niños, jóvenes y adultos, normales y anormales”. (9)

Centrándonos en el contexto psicoterapéutico además de establecer la integración de cuerpo emoción y pensamiento nos encontramos con una terapia en la que el paciente es el protagonista de su propia recuperación, tienen una parte muy activa en todo su proceso, siendo el terapeuta, director psicodramático, el facilitador para que la escena pueda integrarse satisfactoriamente. No se trata de solucionar los síntomas, sino que va a los conflictos ahondando en espiral desde escenas ocurridas al paciente que quizás puedan parecer más simples o cotidianas (“una discusión familiar”) para, al revivir esta circunstancia, ahondar en el núcleo del conflicto. Los conflictos surgieron en un tiempo, un lugar y en relación con un “otro” significativo para el paciente. El síntoma surge como intento fallido de solución en este conflicto que se automatiza y se aplica en otros momentos para evitar un “mal mayor”. El psicodrama buscará la construcción de un nuevo modo de vincularse ya que lo que ha producido el síntoma ha sido un modo de relacionarse insatisfactorio.

El psicodrama en sus inicios, es una terapia de grupo donde sus participantes, en una terapia de encuentro, colaboran de forma activa en la terapia de una de las personas, pero a la vez el trabajo de uno repercute sobre los demás, sumándole el trabajo grupal que se realiza en las sesiones. Aunque hoy en día, también se aplica la terapia bipersonal donde el encuentro se da entre terapeuta y paciente utilizando objetos intermediarios para facilitar el trabajo.

Desde aquí una definición podría ser: “El psicodrama es un modo de practicar la vida sin castigarse por cometer errores, es decir, practicar el crecimiento mientras se está creciendo. La acción que aparece en un grupo es un modo de mirar la propia vida en movimiento. Es un modo de ver lo que sucedió y lo que no sucedió en una situación dada. Todas las escenas transcurren en el presente, las personas, si quieren, pueden representar cualquier cosa del presente o del futuro, el grupo representará una porción de vida como si en un vídeo se viese a través de los ojos del protagonista el tema de la sesión. ” (5).


Puntos clave

Tras esta breve introducción sería conveniente explicar alguno de los pilares clave de la teoría psicodramática:

· Espontaneidad: es el núcleo central de la teoría de Moreno. Es algo básico y necesario para todo desarrollo. Es la capacidad del organismo para adecuarse a las situaciones, la capacidad para dar una respuesta adecuada frente a una nueva situación, o para dar una respuesta nueva frente a una situación antigua. Es una capacidad que tenemos desde el nacimiento, de hecho el primer acto espontáneo de todo niño es nacer, posteriormente se podrá desarrollar o no, dependerá del ambiente que le rodee. La terapia favorece la espontaneidad puesto que parte del enfermar es anclarse en lo ya conocido, en respuestas estereotipadas sin dejar fluir las nuevas respuestas.

· Conserva cultural: es el producto final del proceso espontáneo, es el resultado (Ej. : un libro), es la consecuencia de la espontaneidad, el problema va a surgir cuando nos movamos sólo entre conservas culturales y dejemos atrás la espontaneidad. (Ej. : se copia de otros libros para uno nuevo, pero ya no se crea). Contienen los valores e ideales de una época cultural.

· Momento: el aquí y ahora, ¿desde este lugar, y este momento, qué respuesta puedo dar?. Es ese punto del desarrollo en el que surge la espontaneidad, rompe la conserva y abre una vía al cambio.

· Rol: Para Moreno el Yo surge de los roles. El rol será el conjunto de operaciones con que la persona se enfrenta a los estímulos y situaciones de la vida, el que sea espontáneo dará matices nuevos a sus roles, los iniciará, el conservador repetirá la forma tradicional siendo más rígido en la ejecución. Es una forma de funcionamiento que asume la persona en el momento específico en que reacciona a una situación específica en la cual están implicadas otras personas u objetos. La identidad es un conjunto de roles en constante interrelación, y a través del desempeño de los roles va adquiriendo autoconciencia, por eso se afirma que el Yo es posterior al rol, puesto que se adquiere a través de él.

· Tele: la atracción o rechazo y la distancia producida entre dos o más personas. Es una fuerza afectiva vincular, en forma de energía psíquica proyectada a distancia y recíproca que moviliza hacia la atracción, el rechazo o la indiferencia. Según Moreno es energía psíquica proyectada a distancia manifestándose en la relación con otras personas con poderosos lazos emocionales.

· Átomo social: es el conjunto de personas que son necesarias para el funcionamiento adecuado de un individuo en cada uno de sus roles, cada una de las personas deberá estar unida a la persona con un tele positivo (aceptación). Es el núcleo, conjunto o red de interacciones.


Teoría Evolutiva psicodramática del Yo

La teoría evolutiva desde esta corriente se basa en los conceptos explicados anteriormente.

Hay tres momentos clave en la etapa del niño llamados Universo

PRIMER UNIVERSO: desde el nacimiento del niño hasta la interacción con la familia cuando aprende las normas. Dentro de este universo habrá dos momentos.

En un primer momento el niño se encuentra en la Matriz de identidad Total Indiferenciada. (La Matriz es la denominación que Moreno da al marco de relaciones que se establecen en un determinado medio, y ese ambiente será el que el niño trasladará a sus futuras relaciones). Como ya hemos dicho antes, el niño, al nacer, realiza su primer acto espontáneo en el que es ayudado por la madre. Desde este momento la madre va a actuar como yo-auxiliar del niño, le va a ayudar, va a estar con él, le va a nutrir y va a realizar todas las funciones que el bebé no podría hacer por sí mismo, de alguna manera la madre va a “doblar” al niño en sus necesidades. Al nacer, el niño se va a ver inmerso en un mundo en el que no va ser capaz de diferenciar entre el YO-No YO, fuera-dentro, distancia-proximidad y fantasía-realidad, para él todo va a formar parte de lo mismo, esa matriz contenedora que le resuelve sus necesidades básicas y en la que se siente seguro sin ser capaz de diferenciar qué viene de él y qué viene de fuera.

El niño va a tener lo que Moreno llama hambre de Actos, esa necesidad continua de acción que consigue satisfacer desempeñando sus primeros roles: los roles psicosomáticos: donde los iniciadores físicos llevan a que el niño actúe desde la espontaneidad sus roles de ingeridor, durmiente, defecador. . . para adaptarse al nuevo ambiente y vincularse con él.

En esta matriz está situada la escena primigenia: esa primera escena que se graba en el inconsciente y que simboliza la relación con la madre y consigo mismo puesto que no diferencia. La actitud básica de la madre condicionará el vínculo emocional que se mantendrá durante el desarrollo. La ausencia de la madre provocará la muerte física o carencias psíquicas graves, que dejarán graves secuelas para toda la vida si no se tratan precozmente.

En un segundo momento dentro de este primer universo se encuentra la Matriz de identidad Total Diferenciada o Matriz de Realidad Total: el niño comienza a diferenciar entre lo que es de él y lo que no lo es, no hace diferencia fantasía-realidad, pero sí empieza a diferenciar Yo- No Yo, qué soy yo, qué es de mi madre. El acercamiento y retirada de la persona que desempeña el rol materno, hace que el niño se represente una ausencia – presencia de la madre que le hace ver la diferencia. Todo es real para él, sea imaginado o real, pero ya sitúa al otro como algo externo a él. Aparece la capacidad Tele y la percepción de los roles complementarios ya que ahora ve que no todo surge de él.

Al igual que en la Matriz Indiferenciada surgía la Escena Primigenia como símbolo de la relación con la madre cuando son uno, en este momento surge la Escena Diabólica como símbolo de la separación que se produce para el niño con la madre y que le produce un vacío doloroso que le hace querer volver a la unión con la madre. Para que pueda proseguir el desarrollo va ser necesario que el sentimiento de aceptación de la Escena Primigenia prosiga. Si predominó desde la Escena Primigenia la agresión o el vacío pueden surgir las primeras predisposiciones psicopatológicas.

En esta matriz el niño comienza a jugar con los roles al poder diferenciar entre el Tú y el Yo, toma conciencia del Tú hasta poder jugar comprendiendo la inversión de rol. La técnica predominante será la del espejo, al verse el niño al mirar a los demás.

SEGUNDO UNIVERSO

En momento se va pasando de la Matriz de identidad a una Matriz Familiar. El intercambio de papeles con su unidad familiar marcará un estilo de relación que será llevado al exterior. Se inicia la diferencia entre fantasía y realidad, empiezan a surgir como dos mundos distintos y desde el de la fantasía se inicia la capacidad para representar otros roles distintos que relacionan con el otro. Surgen los roles sociales con los que el niño fantasea. El juego será algo básico en este momento con lo que el niño aprenderá.

Si en el universo anterior estaba el “Hambre de Actos”, en este momento surge el “Hambre de Transformación”, donde el niño tiende a explorar y conocer para transformar lo extraño en algo que pueda integrar en sus conocimientos.
Habrá dos momentos en este universo:

- fase Mítica: etapa en la que el niño está inmerso en un sentimiento de omnipotencia y absolutismo donde cree que lo puede todo.
- fase Ideológica: de confrontación con la realidad y con sus propios límites, descubriendo hasta dónde puede llegar él.

La Escena Primigenia y la Diabólica irán condicionando las distintas escenas sociales y familiares provocando estilos de respuesta que pueden llegar a estereotiparse bloqueando la espontaneidad y llegando a la enfermedad.


En este universo el niño adquiere dos tipos de roles: los roles sociales que le permiten relacionarse con el exterior, y los roles psicodramáticos que le relacionan con lo imaginario. Las diversas representaciones de la familia sirven para marcar los límites y las diferencias en un terreno protector y no amenazante: el juego.

TERCER UNIVERSO

En el tercer Universo surge la Matriz Social. Es la fase adulta, donde la familia desempeña un papel fundamental en cuanto a la vinculación de la persona con el mundo, es una fase que se caracteriza por la autonomía, la autoafirmación, la autorrealización y la búsqueda de la verdad y la trascendencia si la evolución en las etapas anteriores fue apropiada.

El primer universo queda cubierto por el segundo, y estos por el tercero, de ahí la importancia de un buen desarrollo para que no existan porosidades que dificulten la relación interpersonal.


Enfermedad desde el psicodrama

Para Moreno el enfermar humano es el enfermar desde la espontaneidad, para él la persona es espontánea por naturaleza y enferma cuando no puede seguir su curso natural. Como hemos dicho antes la espontaneidad es la capacidad para dar respuestas adecuadas ante situaciones nuevas o respuestas diferentes frente a situaciones antiguas.

Desde aquí Moreno habla de varias formas de enfermar:
La enfermedad de la espontaneidad como adecuación. Si decimos que la espontaneidad es adecuación, la enfermedad será inadecuación a la realidad, y esto puede esto puede estar provocado por la ensoñación o por la manifestación instintiva.

La ensoñación hace vivir a la persona fuera de la realidad por lo que las repuestas que provoque no serán las que podamos denominar como adecuadas, siguiendo la teoría evolutiva no se ha conseguido establecer la frontera fantasía-realidad que permite al niño diferenciar una de otra y saber cuál es el mundo real.

Desde el otro punto de vista si establecemos que la espontaneidad es algo adecuado no será una manifestación instintiva sino que estará adaptada a la realidad, la realidad es algo cambiante, que evoluciona por lo que nuestras respuestas deberán se flexibles y adaptadas a la realidad. El neurótico y el psicótico no logran ajustarse por su conducta estereotipada y no creadora. “La ansiedad es función de la espontaneidad. . . cuando disminuye la espontaneidad, aumenta la ansiedad; cuando hay pérdida total de espontaneidad, la ansiedad alcanza su máximo de intensidad: se convierte en derrota o pánico. De hecho hay ansiedad cuando falta espontaneidad”(7).

La enfermedad de la espontaneidad creadora: el enemigo de la espontaneidad es lo que ya está hecho (lo que anteriormente llamábamos la conserva cultural, porque uno termina quedándose con lo ya hecho sin avanzar más allá, en el momento que uno se estanca entra en el enfermar al no seguir desarrollándose, y cuando se produce el ahogo de la espontaneidad surge una neurosis. Por tanto, para que podamos hablar de salud, deberemos tener presentes las características de flexibilidad, poder y creatividad, la persona al sanar recupera la sensación de poder crear que había perdido dentro de lo ya establecido.

El enfermar por el rol: desde esta perspectiva habría dos razones: porque la sociedad impone la aceptación de aquella función vital que no hemos deseado cumplir (lo que frustra), o desempeñando el rol elegido pero no como nos hubiese gustado. Para sanar, la persona se tendrá que sentir identificada con su propio rol, y poder desarrollarse, creándolo, a través de él.

También habría una patología desde la escena. Hay tres escenas básicas: parto, relación madre-hijo, y matriz familiar:

- En la relación madre-hijo hay tres sentimientos básicos: rechazo, indiferencia y amor, los dos primeros provocarían patología en el niño, ya que si se relaciona a través de la agresión será la forma que aprenderá de relación y que luego trasladará a relaciones futuras. Al ser un bebé que no diferencia Yo-No Yo, aprenderá a agredir y esperará la agresión desde los demás.

- En la matriz familiar: no se puede agredir a la madre porque es la figura más importante por lo que se arremete al padre. Será la neurosis. Si se resuelve la situación triangular, entonces remite a la matriz familiar, sino habrá que seguir profundizando hasta llegar a la relación diádica.

 

Teniendo presente la teoría evolutiva de Moreno y su concepción del sanar-enfermar, Fonseca Filho establece una teoría del desarrollo donde establece los posibles fracasos relacionales en un recorrido evolutivo desde la indiferenciación al encuentro, y las posibles técnicas a utilizar en cada momento dentro de una terapia psicodramática:

- fase de indiferenciación: todo es lo mismo, no hay diferencias. El niño necesita de la madre completamente. Se utilizará la técnica del Doble ya que el niño no hace nada por sí mismo. Es un momento en el que habrá que captar la necesidad y actuar por el niño. Los problemas en este momento podrían desembocar en un autismo o una psicosis catatónica.

- fase simbiótica: la indiferenciación se empieza a diluir en búsqueda de la diferenciación. Se continúa con la técnica del Doble. El problema será si no se llega a esta diferenciación porque se podrán desarrollar paranoias, patología del vínculo y las posteriores dificultades de relación.


- fase del reconocimiento del yo: permite verse desde fuera. El reconocimiento del yo habrá de repetirse en tres momentos: infancia, adolescencia y vejez, tres momentos en los que volver a adaptarse. Es muy importante para la formación de la personalidad. Las técnicas propias de esta etapa serían la del espejo y se podría utilizar el soliloquio. Las posibles patologías de este momento serían el trastorno egocéntrico, el trastorno narcisístico y el trastorno maniaco- depresivo

- fase del reconocimiento del tu: Es el equivalente a la diferenciación de fantasía-realidad del segundo universo. Podría provocar trastornos delirantes referenciales y paranoides, actitudes invasivas.

- fase de relaciones en corredor: se empieza a intuir la inversión de papeles. Se va relacionando con los distintos “tú” que le rodean. Se relaciona de forma muy posesiva, instrumental, en función de su finalidad y para lo que le sirven.

- fase de preinversión de papeles: se pone en el lugar del otro pero sin reciprocidad, juega a ser algo o alguien pero sin que haya una verdadera relación

- fase de triangulación: entra en juego un tercero que le hace caer en la cuenta de que las relaciones no son diádicas y no le pertenecen. La técnica será la inversión de roles. Cabe la posibilidad de que se desarrollen cuadros psicopaticos si no se supera esta fase al no conseguir aceptar a terceras personas.

- fase de circularidad: se descubren los grupos, la integración del “nosotros”, “vosotros” y “ellos”. La dificultad que conllevará esta fase será la de sentirme integrado en un grupo.

- fase de inversión de papeles: perfeccionamiento de la inversión, de la capacidad de ponerme en el lugar del otro. Va a haber mutualidad, entra e juego el “yo” y el “tú”, terminará en el “tele”.

- Encuentro: “surge de repente, de forma tan intensa que la espontaneidad y la creatividad se liberan en el acto de entrega mutua, es un instante loco que representa un momento de salud en la relación” (Fonseca Filho, 1. 980). De ahí me fusiono con el otro y vuelvo al inicio.

 

 

La terapia que Moreno propone es una terapia donde a través del Encuentro la persona pueda sanar sus vínculos afectivos y continuar desarrollándose dentro de la espontaneidad y creatividad:


Un encuentro de dos: Ojo a ojo, cara a cara, Y cuando estés cerca Yo te arrancaré tus ojos Y los pondré en el lugar de los míos. Y tu me arrancarás mis ojos Y los pondrás en el lugar de los tuyos. Entonces, yo te miraré con tus ojos Y tú me mirarás con los míos, Y nos encontraremos. . .

Jacob L Moreno


Bibliografía

1. Espina, J. A. psicodrama, Nacimiento y Desarrollo. Amarú. Salamanca. 1995.

2. Fonseca Filho, J. Pscodrama da Loucura. Sao Paulo, 1. 980

3. Garrido, E. Jacob Leví Moreno, psicología del encuentro. Salamanca. 1. 978.

4. Herranz, T. psicodrama clínico. Ediciones de la Ciencias Sociales. Madrid. 2. 004

5. Kart, M. A. An introduction to psicodrama, The international Forum of group psychodrama, vol 5, 2 . 1996

6. Menegazzo, C. M. Magia, mito y psicodrama. Paidós. 1981

7. Moreno, J. L. Fundamentos de la sociometría, Paidos, 1. 972

8. Moreno, J. L. psicodrama. Hormé, Buenos Aires. 1. 972

9. Moreno, J. L. psicoterapia de grupo y psicodrama. F. C. E. México. 1966

10. Población, P y López, E. Apuntes de psicodrama de la docencia del I. T. G. P. , Madrid, 1992

11. Ramírez, J. A. psicodrama, teoría y Práctica. Desclee. Bilbao. 1997

12. Rojas-Bermúdez, J. teoría y técnicas psicodramáticas. Paidós. Barcelona. 1997

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