El aumento en el uso de antidepresivos en las últimas décadas se debe a factores como la mayor prevalencia de trastornos de ánimo, una sensibilización creciente hacia la salud mental y la reducción del estigma asociado a estos fármacos. Elementos socioeconómicos, como el estrés laboral y el aislamiento social, también impulsan esta demanda. La disponibilidad de fármacos más seguros ha facilitado su uso en diversos grupos poblacionales. Sin embargo, este incremento plantea dudas sobre