Participamos de una sociedad donde la violencia, con sus muchas expresiones, ha estado presente, al menos, en el último siglo. Los estudios, las investigaciones, de las dos décadas pasadas han sido muy limitados y sesgados por los acontecimientos inmediatos. Sin embargo, últimamente estamos constatando trabajos epidemiológicos, de evaluación del impacto sobre las personas afectadas, y de intervención terapéutica dirigidas a prevenir sus efectos en la salud de las personas o a abordar la afectación tras el hecho traumático y reconocer los factores que los pacientes consideran les ayudan a superar la situación traumática.