Última actualización web: 07/08/2020

¿Qué sentimientos activan el recuerdo de abastecimiento y el cuidado del agua más como un elemento comunitario que como un recurso natural?

Autor/autores: Cruz García Lirios
Fecha Publicación: 09/08/2010
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

El abasto irregular de agua en la Ciudad de México, representa actualmente un problema socio-económico severo y de seguir con la tendencia vigente alcanzara niveles de crisis aguda hacia el año 2050, cuando la población se duplique y se reciba solo cada tercer día aproximadamente 135 litros por persona. Evidentemente el suministro y la consecuente utilización del agua representa un problema complejo cuyo análisis constructivo requiere un abordaje transdisciplinario (Stokols 1996). En congruencia, la aproximación Social Ecológica (Alihan, 1938; Binder, 1972; Brofenrenner, 1977; Catalano, 1979), representa una opción concreta para generar estudios innovadores y derivar opciones de solución factibles, a la problemática ambiental del agua y su consecuente sustentabilidad. Las características heurísticas distintivas de la Ecología Social (multidimensionalidad, interacción reciproca y dinámica entre sujeto y su entorno, concepción sistémica de los fenómenos bajo estudio y colaboración transdisciplinaria para el estudio de los fenómenos que se analizan) permiten la derivación de modelos integrativos e innovadores que explican y eventualmente ofrezcan alternativas de solución para la problemática del consumo irracional del agua y la promoción de la sustentabiliadad vinculada al suministro y uso del agua en grandes ciudades como el D.F.Es precisamente por la potencialidad heurística de la aproximación de la Ecología Social que a partir de ella en este trabajo se postulan y modelan variables psico-sociales que factiblemente pueden explicar y eventualmente intervenir en los patrones de consumo de agua. Al respecto, se propone un modelo sobre la dosificación del agua con base en el modelamiento estructural de variables latentes y observadas (Bollen, 1989; Byrne, 1994; 1998; Kline, 1998). Se documentan en primera instancia, los constructos Austeridad (creencias de un estilo de vida limitado en el consumo de productos y servicios), Motivos de Ahorro (razones para cuidar el agua cuando no es suficiente para necesidades básicas), Actitudes Domésticas (evaluación de las consecuencias derivadas por la falta de agua), Consumismo (creencias de un estilo de vida ilimitado en el consumo de productos y servicios) y Dosificación (estrategia sentida y llevada a cabo por una comunidad). En segunda instancia, se utilizan estos constructos para configurar un Modelo de los Determinantes de Ahorro Sustentable de Agua definido como la representación de las trayectorias causales de constructos exógenos sobre endógenos que pretenden explicar el comportamiento ante una problemática de abasto y consumo irregular de agua. Finalmente se plantean las bases para una discusión sistemática sobre la pertinencia conceptual y utilidad practica del modelo propuesto, a partir del cual se pretende contribuir en el diseño de modelos sustentables empíricamente viables en torno al consumo sustentable del agua en la Ciudad de México.

Palabras clave: Austeridad; Motivos; Actitudes; Consumismo; Dosificación.

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¿Qué sentimientos activan el recuerdo de abastecimiento y el cuidado del agua
más como un elemento comunitario que como un recurso natural?
(What feelings activate the memory of supplying and the care of the water more like a communitarian element that like a natural resource?)
FUENTE: PSICOLOGIA.COM. 2005; 9(1)

Cruz García Lirios.
Estudiante de Doctorado en Psicología Social y Ambiental, Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México.
PALABRAS CLAVE: Austeridad, Motivos, Actitudes, Consumismo, Dosificación.
KEYWORDS: Austerity, Reasons, Attitudes, Consumption, Metering.
[artículo de revisión] [4/4/2005]

Resumen
El abasto irregular de agua en la Ciudad de México, representa actualmente un problema socio-económico severo y
de seguir con la tendencia vigente alcanzara niveles de crisis aguda hacia el año 2050, cuando la población se
duplique y se reciba solo cada tercer día aproximadamente 135 litros por persona.
Evidentemente el suministro y la consecuente utilización del agua representa un problema complejo cuyo análisis
constructivo requiere un abordaje transdisciplinario (Stokols 1996). En congruencia, la aproximación Social
Ecológica (Alihan, 1938; Binder, 1972; Brofenrenner, 1977; Catalano, 1979), representa una opción concreta para
generar estudios innovadores y derivar opciones de solución factibles, a la problemática ambiental del agua y su
consecuente sustentabilidad.
Las características heurísticas distintivas de la Ecología Social (multidimensionalidad, interacción reciproca y
dinámica entre sujeto y su entorno, concepción sistémica de los fenómenos bajo estudio y colaboración
transdisciplinaria para el estudio de los fenómenos que se analizan) permiten la derivación de modelos integrativos
e innovadores que explican y eventualmente ofrezcan alternativas de solución para la problemática del consumo
irracional del agua y la promoción de la sustentabiliadad vinculada al suministro y uso del agua en grandes
ciudades como el D.F.
Es precisamente por la potencialidad heurística de la aproximación de la Ecología Social que a partir de ella en este
trabajo se postulan y modelan variables psico-sociales que factiblemente pueden explicar y eventualmente
intervenir en los patrones de consumo de agua.
Al respecto, se propone un modelo sobre la dosificación del agua con base en el modelamiento estructural de
variables latentes y observadas (Bollen, 1989; Byrne, 1994; 1998; Kline, 1998). Se documentan en primera
instancia, los constructos Austeridad (creencias de un estilo de vida limitado en el consumo de productos y
servicios), Motivos de Ahorro (razones para cuidar el agua cuando no es suficiente para necesidades básicas),
Actitudes Domésticas (evaluación de las consecuencias derivadas por la falta de agua), Consumismo (creencias de
un estilo de vida ilimitado en el consumo de productos y servicios) y Dosificación (estrategia sentida y llevada a
cabo por una comunidad). En segunda instancia, se utilizan estos constructos para configurar un Modelo de los
Determinantes de Ahorro Sustentable de Agua definido como la representación de las trayectorias causales de
constructos exógenos sobre endógenos que pretenden explicar el comportamiento ante una problemática de
abasto y consumo irregular de agua.
Finalmente se plantean las bases para una discusión sistemática sobre la pertinencia conceptual y utilidad practica
del modelo propuesto, a partir del cual se pretende contribuir en el diseño de modelos sustentables empíricamente
viables en torno al consumo sustentable del agua en la Ciudad de México.
Abstract
The irregular water supply in the City of Mexico, represents a severe socioeconomic problem at the moment and to
follow with the effective tendency it reached levels of acute crisis towards year 2050, when the population
duplicates itself and third day is received single each approximately 135 liters by person.
Evidently the provision and the consequent use of the water represent a complex problem whose constructive
analysis requires a transdisciplinario boarding (Stokols 1996). In congruencia, the Ecological Social approach
(Alihan, 1938; Binder, 1972; Brofenrenner, 1977; Catalano, 1979), represents a concrete option to generate
studies innovating and to derive feasible options of solution, to problematic environmental of the water and the
their consequent sustainability.
The distinguishing heuristic characteristics of the Social Ecology (multidimensionalidad, interaction reciproca and
dynamics between subject and its surroundings, sistémica conception of the phenomena under study and

transdisciplinary collaboration for the study of the phenomena that is analyzed) allow the derivation of integrative
models and innovating that possibly explain and they offer alternatives of solution for problematic of the irrational
consumption of the water and the promotion of the tie sustainability to the provision and use of the water in great
cities like the Federal District.
It is indeed by the heuristic potentiality of the approach of the Social Ecology that from her in this work postulates
and models psycho-social variables that feasibly can explain and to possibly take part in the patterns of water
consumption.
On the matter, a model sets out on the metering of the water with base in the structural modeling of variables
latent and observed (Bollen, 1989; Byrne, 1994; 1998; Kline, 1998). They are documented in first instance, the
constructs Austerity (beliefs of a style of life limited in the product consumption and services), Reasons for Saving
(reasons to take care of the water when it is not sufficient for basic necessities), Domestic Attitudes (evaluation of
the consequences derived by the lack of water), Consumption (beliefs of a limitless style of life in the product
consumption and services) and Metering (strategy felt and carried out by a community). In second instance, these
constructs are used to form a Model of the Determinants of Saving Sustainable de Agua defined as the
representation of the causal trajectories of exogenous constructs on endogenous that they try to explain the
behavior before problematic of supply and an irregular water consumption.
Finally the bases for a systematic discussion consider on the conceptual pertinence and utility practices of the
proposed model, from as it is tried to contribute in the design of empirically viable sustainable models around the
sustainable consumption of the water in the City of Mexico.

Planteamiento del problema
La problemática del agua en el mundo ha estado, sigue y seguirá interconectada (Toledo, 2002). Por ejemplo:
· El 97.5% es salada, 2.24% es dulce y solo 1% esta disponible en ríos, lagos y acuíferos para el consumo
humano.
· 113000 km3 de agua, se precipitan anualmente. En el mundo, 7100 km3 se evapora, 42000 km3 regresa a los
océanos y se filtra a los acuíferos.
· Anualmente, el 70% entre 9000 y 14000 km3 mantienen los ecosistemas y sólo 4200 km3 (30%) está disponible
para irrigación, industria (23%) y uso domestico (8%).
· Se estima que en el 2025 el 80% de la población mundial estará en alta escasez.
En México esta problemática se acentúa al tener una extensión territorial, equivalente a 1 964 375 km2 y una
superficie continental de 1 959 248 km2 incluyendo sus Islas federales con 5 127 km2 (INEGI, 2000),
Además es el onceavo país con más población en el mundo con 101,7 millones de personas (ver gráfica 1 en el
anexo), tiene una densidad de 52 personas por Km2 en promedio (ver gráfica 2 en el anexo), su población crece
anualmente a un ritmo de 2,1 millones y se espera que en el 2050 aumente 48%, estimando su población para el
2025 de 131,7 y para el 2050 de 150,7 millones, incluye una población menor de 15 años que es el 33% la cual
contrasta con el 5% que son mayores de 60 años (ver gráfica 1 en el anexo), el 74% vive en zonas urbanas y su
ingreso per cápita al año es de 8,790 dólares norteamericanos (INEGI, 2000).
Al respecto, Toledo (2002), estima:
· 4,98 m3 de agua por habitante al año.
· El 28% del agua disponible es consumida por el 77% de la población que contribuye con 84% del Producto
Interno Bruto (PIB)
· En contraste, el 72% del agua disponible es consumida por el 23% de la población que contribuye con el 16% del
PIB.
Más aún, la Comisión Nacional del Agua al evaluar los porcentajes de calidad del agua superficial de 393
estaciones en 225 ríos, 81 estaciones en 62 lagos y presas, 26 estaciones en 13 santuarios o sitios costeros y 15
estaciones en 15 sitios de descarga de aguas residuales, así como de la subterránea que consta de 228 estaciones
en 24 acuíferos, estableció el Índice de Calidad del Agua con valores entre 0 y 100, siendo este último valor
excelente, después aceptable, levemente contaminada, contaminada, fuertemente contaminada, y el último como
excesivamente contaminada. Demostró que el 60.7 % del agua superficial y el 46.3% de subterránea están
contaminadas y fuertemente contaminadas, clasificando al agua superficial del Valle de México como
excesivamente contaminada con un 32.49.
En este sentido, la Comisión Nacional del Agua (CNA) en su informe de 2004 señala:

· La disponibilidad del agua por región hidrológica (m3/habitantes/año), en la Zona Metropolitana del Valle de
México, esta clasificada como baja.
· Las inversiones del subsector en zonas urbanas fueron en la ZMVM de 394.200 pesos y se canalizaron única y
exclusivamente al saneamiento de aguas residuales.
· El suministro de agua en la ZMVM es de 68m3/seg. los cuales provienen del saneamiento con 6.8m3/seg. (10%),
pozos explotados 25.16m3/seg. (37%), pozos recargados 15m3/seg. (22%), manantiales .36m3/seg. (2%), del
Río Cutzamala 13.6m3/seg. (20%) y del Río Lerma 6.12m3/seg. (9%).
De esta manera, el agua en el Distrito Federal (CNA, 2004), esta destinada a:
· La industria (17%), el comercio (16%) y uso domestico (67%)
· Este último se divide en el uso de regadera (30%), excusado (40%), ropa (15%), trastes (6%), cocina (5%) y
otros (4%).
Al respecto, en los próximos 20 años los gobiernos de la Ciudad de México, Estado de México e Hidalgo invertirán
1100 millones de dólares para la construcción de cuatro plantas de tratamiento de aguas residuales, 40 kilómetros
de túneles profundos, dos plantas de bombeo y una laguna de regulación en la zona noroeste (CNA, 2004).
Sin embargo, este proyecto de tratamiento de aguas residuales no será suficiente para solucionar la problemática
del agua en Iztapalapa al ser la delegación con mayor población entre 15 y 65 años (559136 hombres y 601300
mujeres) y consecuente densidad poblacional (1750336 habitantes) (ver gráficas 3 y 4 en el anexo). En
consecuencia, el consumo de agua comunitario es de 2.70m3/seg. con el 40% de fugas en la red primaría y
doméstico de 139.13 lts/hab/dia con 55% de fugas (CNA, 2004).
A continuación se plantea el estado del arte de cuatro dimensiones para el análisis de las problemáticas
ambientales.

Desarrollo del tema
El análisis de las problemáticas se plantea a partir de aproximaciones, modelos, constructos e indicadores para
delimitar los proyectos de investigación en donde los recursos energéticos no fueron considerados como las
entidades más importantes hasta la manifestación de sus efectos en la vida comunitaria (ver tabla 8 en el anexo).
En la dimensión Colectivo­Afectiva del análisis de las problemáticas, en América Latina, la sobreexplotación,
contaminación, destrucción, escasez y extinción de los recursos energéticos (agua, petróleo, gas y electricidad),
así como la desocupación, el desempleo, el subempleo, la abismal diferencia en el ingreso entre ricos y pobres, el
aumento de la deuda tanto externa como interna, sus correspondientes altas tasas de intereses y la inflación
permanente, son resultantes de cinco modalidades de Política Económica; estabilizadora, conciliadora, ortodoxa,
heterodoxa y neoliberal determinadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, la
Organización Mundial de Comercio (OMC), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica
para América Latina (CEPAL). Estas modalidades determinan acciones colectivas para exigir a las autoridades
deslindar, exhortar, sancionar y castigar a los responsables así como prevenir e indemnizar a grupos vulnerables
afectados por las problemáticas (Cárdenas, 1998; Hertz, 2002; Kuri, 2003).
En la dimensión Socio­Cognitiva, se ha planteado que la causa principal de las problemáticas es el
comportamiento humano desorientado por creencias de abundancia de recursos naturales, los cuales sólo tienen
como principal función (utilitarismo) satisfacer las necesidades exclusivas (antropocentrismo) y excesivas
(consumismo) de la humanidad que debió orientarse por creencias, normas, actitudes, motivos, conocimientos,
habilidades, intenciones, toma de decisión, participación y gestión pro ecológica (respecto, protección y armonía
con la naturaleza).
Se ha planteado que estos constructos podrían condensarse en Competencias Proambientales definidas como el
desarrollo de sistemas conservacionistas a partir de problemáticas ambientales (ver tabla 1).

Tabla 1. Las Competencias Proambientales

Al respecto, Corral (2002a) con 200 habitantes de Hermosillo y Ciudad Obregón, Sonora al norte de México,
estableció un Modelo de Competencias Proambientales (X2=43; 34gl; p=.47; NFI=.95; NNFI=1; CFI=1) para
explicar (R2=.54) el ahorro de agua.
En otro estudio, Espinosa, Orduña y Corral (2002) con 485 habitantes de Hermosillo, Sonora al norte de México,
establecieron un Modelo de Competencias de Ahorro de Agua (X2=271.5; 84gl; p<.001; NFÍ=.90; CFI=.93;
RMSEA=.03) para demostrar que predice (R2.32) el ahorro de agua.
De esta forma, las competencias explican el Comportamiento Proambiental definido como la eficiencia (acciones
sistematizadas) y eficacia (logro de resultados esperados) en la obtención de necesidades sociales e individuales
para preservar los recursos naturales y las especies tanto animales como vegetales (Corral, 2000). Este constructo
Implicaba una serie de acciones planeadas y por tanto intencionales que satisfacían necesidades sociales e
individuales a partir de preservar eficazmente el medio ambiente.
Ahora bien, desde que se propuso el termino Economía Sustentable en referencia a la tasa de ahorro que debe ser
mayor a la tasa de depreciación combinada con el capital natural (recursos energéticos y productos agrícolas) y el
capital manufacturero, se ha planteado un sistema de crecimiento concomitante con los recursos naturales (sobre
todo energéticos y minerales) como fundamento suficiente para imponerse como dimensión (González y Carrillo,
2000).
Las naciones desarrolladas y con ellas sus organizaciones, al enfatizar la explotación moderada de los recursos
naturales a través de recursos humanos que empleen tecnologías proambientales, soslayan el crecimiento de
países que propician la explotación de sus recursos naturales y humanos para hacerse atractivos ante los capitales
especulativos (Hertz, 2002).
Cárdenas (1998) señala que esta discrepancia, entre el crecimiento con restricciones ambientales para los países
desarrollados y el límite al crecimiento para los no desarrollados, subyacen la productividad y la equidad como
conceptos claves para entender la articulación entre contexto, ambiente, entorno o dimensiones con las
organizaciones.
La productividad definida como "...potencial económico que tiene cada ciudad o asentamiento humano, vale decir
los recursos humanos disponibles, y sus niveles de educación y salud; la capacidad de inversión; las
infraestructuras disponibles y su vida útil, la arquitectura urbana de la ciudad, la organización espacial de las
actividades, los recursos naturales disponibles..." [p. 2]
La equidad como "...el grado de accesibilidad que tengan los individuos de una sociedad frente a las oportunidades
que existen en la misma..." [p. 3]
La productividad y la equidad son claves en el análisis de conflictos porque devienen en niveles, modelos, variables
y consecuente delimitación en su exploración, descripción, explicación y solución.
En este sentido, el Crecimiento Sustentable plantea productividad y equidad a las organizaciones como
requerimientos indispensables para conservar el crecimiento a través de innovaciones tecnológicas acordes a
restricciones ambientales si son desarrolladas y el crecimiento limitado si no lo son. En efecto, las organizaciones

grandes dominan a las pequeñas al limitarlas auto limitándose ellas mismas.
Sin embargo, el crecimiento flexible que plantean las organizaciones desarrolladas es inviable. En principio, los
recursos naturales deben ser prioritarios ante las necesidades de la humanidad consumista y algunos de ellos al no
ser renovables como el petróleo, el gas y los minerales propician contaminación irreversible como el bióxido de
carbono por su constante uso. En suma, este tipo de crecimiento, a lo más es viable local pero no global e ínter
generacionalmente (González y Carrillo, 2000).

Hay una distinción entre "crecimiento" y "desarrollo". El primero, como se ha explicado, sugiere una compatibilidad
con los procesos ambientales que resulta en una explotación moderada de los recursos naturales. En contraste, el
segundo implica una armonía con la naturaleza que resulta tanto en el retorno de tradiciones que respetan el
medio ambiente como en nuevas identidades para comprender a la naturaleza y a la humanidad como parte de
ella.
De esta forma, en 1987 la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas
planteó al Desarrollo Sustentable como la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras en la obtención de las suyas (Gonzáles y Carrillo, 2000).

Consecuentemente, en la dimensión Global­Sustentable, ante las evidencias de agravamiento e interconexión de
las problemáticas económicas, políticas, sociales y ambientales, se plantea un Comportamiento Sustentable
definido como lo necesario para retardar el efecto de estas problemáticas en la estructura de poder actual y futura
que ha crecido y crecerá hasta extinguir los recursos naturales, las especies tanto animales como vegetales y el
trabajo de quienes se encuentran en las zonas de alto riesgo de dicha estructura (ver esquema 1).

Esquema 1. Zonas de Riesgo en la Estructura de Poder

Tabla 2. Delimitación del Problema
Corral y Queiroz (2004) con una muestra de estudiantes en Hermosillo, Sonora al norte de México, demostraron
que la Efectividad (reacción eficaz en el cuidado del medio ambiente), la Deliberación (estrategia para el bienestar
social, individual y de los organismos), la Anticipación (plan contingente que se aplicará inmediatamente o a
futuro), el Altruismo (reacción solidaria hacia los seres humanos, especies animales y vegetales) y la Austeridad
(forma de transformación y consumo mínimo de los recursos naturales) son indicadore (R2= .66, .69, .43, .33,
.58, .29 respectivamente) de la Conducta Sustentable en un Modelo Estructural (X2=14.4; 9gl; p=.10; NNFI=.95,
CFI=.97, RMSEA=.05).
Por lo tanto, la Sustentabilidad, sus programas e instrumentos preservan la estructura del poder económico­
político, ajustando el empleo, la educación y la explotación moderada de los recursos energéticos a tecnologías
que garanticen este proceso en las siguientes generaciones y sus correspondientes estructuras de poder.
De esta forma, en la dimensión Comunitaria­Autogestora, ante movimientos (nazismo, fascismo, militarismo y
fundamentalismo) responsables de crímenes (genocidios y ecocidios) en entidades étnicas o comunales, así como
el desinterés, exploración, descripción o explicación insuficiente de dichos fenómenos, se plantea desde una
ontología hasta una intervención ajustada a los sentimientos comunitarios en torno a problemas, necesidades,
compromiso, participación y autogestión (Montero, 1984; 1994; 1998; 2002; Sánchez y Wiesenfeld 2002;
Wiesenfeld, 2001a; 2001b; 2003; Wiesenfeld y Giuliani 2000; Wiesenfeld y Sánchez 2002).
Por lo tanto, el diseño de la investigación retoma constructos de tres dimensiones para documentar y validar seis
constructos: Austeridad, Motivos de Ahorro, Actitudes Domesticas, Consumismo y Dosificación en la configuración

del Modelo de los Determinantes de Dosificación de Agua que explicará el comportamiento ante el abasto irregular
de agua en la Delegación Iztapalapa (ver tabla 2).

. Austeridad
Este constructo fue validado por Corral y Queiroz (2004) en 233 estudiantes de Hermosillo, Sonora al norte de
México, con un alfa de .60 para demostrar que es indicador (R2=.29) del Comportamiento Sustentable en un
Modelo Estructural (X2=14.4; 9gl; p=.10; NNFI=.95, CFI=.97, RMSEA=.05).
Los indicadores de la Austeridad son:
·
·
·
·
·
·
·
·

El agua que se consume debe ser la estrictamente necesaria para resolver las necesidades de la vida
No es bueno tener albercas en Sonora
Desperdiciamos demasiada agua en las casas
Es muy satisfactorio ahorrar agua, aunque eso implique un sacrificio
La vida sencilla es mejor que la vida con lujos (casa con albercas, muchos baños)
Es preferible tener un baño con regadera que un baño con tina
Es mejor esperar a que se llene la lavadora de ropa, en lugar de lavar poca ropa a diario
Ahorrar agua me hace sentir muy satisfecho

Estos reactivos sugieren que la Austeridad son creencias en torno a estilos de vida limitados en el consumo de
productos y servicios.
En consecuencia:
Este constructo pertenece a la dimensión Global­Sustentable al ser un indicador del Comportamiento Sustentable.
Sin embargo, se modela más como un constructo exógeno porque no se ha logrado establecer como constructo
endógeno, como mediador porque no transmite los efectos de un constructo a otro y tampoco como moderador
porque no regula los efectos de un constructo a otro.
Consecuentemente:
Hipótesis 1. La Austeridad tiene un efecto indirecto y positivo sobre la Dosificación y está mediada por los Motivos
de Ahorro.
Hipótesis 2. La Austeridad tiene un efecto indirecto y positivo sobre la Dosificación y está mediada por las
Actitudes Domésticas.
. Motivos de Ahorro
Esencialmente, se han definido como las razones que tienen las personas para llevar a cabo un comportamiento
determinado ante la problemática de abasto irregular de recursos energéticos.
De esta forma, Corral y Zaragoza (2000) con 200 habitantes de Hermosillo, Sonora al norte de México, validaron
una escala de Motivos en la Reutilización (estrategia para evitar que los productos usados sean desechados o
reciclados) de vidrio, periódico, ropa y cartón con un alfa de .75 para demostrar en un Modelo Estructural
(X2=228.38; 175gl; p=.004; CFÍ=.90) que son sus indicadores (R2=.94, .60, .60 y .72 respectivamente) y
predictores (R2=.64) de la reutilización.
Análogamente, Corral y Encinas, (2001) con 100 amas de casa en Hermosillo, Sonora al norte de México,
demostraron en un Modelo Estructural (X2 = 48.1; 42 gl; p=.24; IBANN=.88; IAC = .92) que los motivos predicen
(R2=52) el reciclaje de papel.

Por su parte, Bustos, Flores y Andrade (2002) con una muestra conformada por 202 habitantes de Nezahualcóyotl
y Chimalhuacan en el Estado de México y el Distrito federal, demostraron que los motivos predicen (R2=.16) el
Aseo Personal.
En otro estudio, Corral (2002a) con 200 habitantes de Hermosillo y Ciudad Obregón, Sonora al norte de México,
estableció un Modelo estructural (X2=43; 34gl; p=.47; NFI=.95; NNFI=1; CFI=1) para demostrar que los motivos
son indicadores (R2=.84) de las Competencias Proambientales.
Otro estudio de Corral (2002c) con 195 residentes de Hermosillo, Sonora al norte de México, demostró a través de
un Modelo Estructural (X2=91.42; 73gl; p<.07; NFI=.87; NNFI=.94; CFI=.95) que las razones para reutilizar
ropa, cajas, vidrio y periódico son indicadores (R2=.65, .62, .75 y .59 respectivamente) de los motivos que a su
vez predicen (R2=.64) la reutilización

Al respecto, Espinosa, Orduña y Corral (2002) con 485 habitantes de Hermosillo, Sonora al norte de México,
establecieron un Modelo de Competencias de Ahorro de Agua (X2=271.5; 84gl; p<.001; NFÍ=.90; CFI=.93;
RMSEA=.03) para demostrar que los motivos son indicadores (R2=.15) de las Competencias de Ahorro de Agua.
En otro estudio, Corral (2003b) con 500 residentes de Hermosillo y Ciudad Obregón en Sonora, al norte de México,
demostró en un Modelo Estructural (X2 = 249,7; 103 gl; p<.001; IANN= 0,91; IAC = 0,93; GFI = 1,0; AGFI=.91;
RQQMEA = 0,04) que la escasez de agua incide (R2= .62) en los Motivos de Uso.
Finalmente, Corral (2003c) con 200 habitantes de hermosillo, Sonora al norte de México, valido 10 escalas de
motivos tanto para reutilizar vidrio, aluminio, periódico, ropa y acero como para reciclar aluminio, periódico, ropa,
papel y cartón con alfas respectivas de .85, .90, .80, .77, .95, .96, .80, .81, .80 y .76, para demostrar a través de
una regresión lineal múltiple que tanto la reutilización de vidrio, periódico, ropa y acero, así como el reciclaje de
periódico, ropa y papel están determinadas (R2=.1954, .0829, .1508, .2042, .2332, .1998 y .0496
respectivamente) por los motivos. Una revisión de los reactivos mostrados en estas investigaciones (ver tabla 3),
permite definir los Motivos de Ahorro como las razones para consumir en menor grado productos o servicios.

Tabla 3. Validez de Constructo Convergente de los Motivos

PF indica el peso factorial que es la fuerza de asociación entre el indicador y el constructo. Para los que tienen
asterisco no aparece un reporte en el estudio correspondiente.
En consecuencia:
Este constructo pertenece a la dimensión Socio­Cognitiva al ser un indicador de la Actitud. De esta forma, se
modela más como un constructo mediador porque transmite los efectos de un constructo a otro
Consecuentemente:
Hipótesis 3. Los Motivos de Ahorro tienen un efecto directo sobre la Dosificación y median el efecto que tiene la
Austeridad.

. Actitudes Domésticas
Las actitudes se activan a partir de las asociaciones tanto de creencias, como de atribuciones en torno a los
resultados deseables e indeseables de objetos o eventos, y reflejan la coexistencia de disposiciones positivas y
negativas hacia un objeto.
En este sentido, Corraliza y Martín (2000) con 420 residentes en Madrid España, demostraron que las actitudes
determinan (R2=.09; p<.01) al factor conductual de derroche.
Por su parte, García­Mira y Real (2001) con 520 estudiantes de la Coruña y Santiago de Compostela España,
demostraron que tanto las Actitudes Ambientales (evaluaciones de los impactos significantes o insignificantes de
las problemáticas en la humanidad) como las Domésticas (evaluaciones de los impactos significantes o
insignificantes de las problemáticas en la familia y en la vida personal) (ver tabla 4), explican el 48% de la
varianza de la Intención Conductual.
Por otro lado, Martinportugués, Canto, García e Hidalgo (2002) con una muestra de 1516 alumnos de secundaria
en Málaga España, demostraron que las Actitudes Ambientales en comparación a las Domésticas, son mejores
predictoras del Ahorro Domestico de Agua al explicar 13.9% de su varianza.

Tabla 4. Validez de Constructo Convergente de las Actitudes Domésticas

PF indica el peso factorial que es la fuerza de asociación entre el indicador y el constructo. Para los que tienen
asterisco no aparece un reporte en el estudio correspondiente.
De esta manera, se define operacionalmente a las Actitudes Domésticas como evaluaciones hacia los impactos de
productos o servicios, tanto en la familia como en la vida personal.
En consecuencia:
Este constructo pertenece a la dimensión Socio­Cognitiva al ser un un constructo mediador porque transmite los
efectos de un constructo a otro
Consecuentemente:

Hipótesis 4. Las Actitudes Domésticas tienen un efecto directo sobre la Dosificación y median el efecto directo
positivo que tiene la Austeridad y el efecto indirecto negativo que tiene el Consumismo.
. Consumismo
El Utilitarismo definido como una serie de apreciaciones en torno a los recursos energéticos como ilimitados en la
satisfacción de las necesidades humanas, es el principal antecedente de este constructo. Al respecto, Espinosa,
Orduña y Corral (2002) con 485 habitantes de Hermosillo, Sonora al norte de México, establecieron un Modelo de
Competencias de Ahorro de Agua (X2=271.5; 84gl; p<.001; NFÍ=.90; CFI=.93; RMSEA=.03) en el que el
Utilitarismo no puede considerarse un componente de las Competencias Proambientales, al explicarlo (R2=-.84)
negativamente.
Análogamente, Corral (2003b) con una muestra aleatoria de 500 residentes de Hermosillo y Ciudad Obregón en
Sonora, al norte de México, demostró mediante un Modelo Estructural (X2=249,7; 103gl; p<.001; IANN=0,91;
IAC=.93; GFI=1; RQQMEA=.04).que el Utilitarismo determina (R2=.22) el consumo de agua.
Similarmente, Corral, Bechtel & Faijo, (2003) con una muestra de 392 residentes de Hermosillo y 111 de Ciudad
Obregón, Sonora en el Norte de México, demostraron los efectos directos e indirectos de las creencias generales
en el consumo de agua. Probaron dos modelos, el primero establece que las creencias generales tienen un efecto
directo sobre el consumo de agua (X2=235.1; 111gl; p<.001; CFI=.92; NNFI=.87; RMSEA=.047). El segundo
demuestra que tienen un efecto indirecto al ser moderadas por el Utilitarismo (X2=528.4; 263gl; p<.001;
NNFI=.90; CFI=.91; RMSEA=.045). Concluyeron que el segundo modelo explica mejor la variabilidad del consumo
de agua.
Ahora bien, una revisión a los contenidos de los indicadores del Utilitarismo (ver tabla 5), sugiere redefinir el
constructo porque implican apreciaciones consumistas.

Tabla 5. Validez de Constructo Convergente del Utilitarismo

PF indica el peso factorial que es la fuerza de asociación entre el indicador y el constructo. Para los que tienen
asterisco no aparece un reporte en el estudio correspondiente.
Consecuentemente, el Consumismo son creencias en torno a estilos de vida ilimitados en el uso de productos y
servicios.

En consecuencia:
Este constructo pertenece a la dimensión Socio­Cognitiva al ser sucesor del Utilitarismo. Se modela más como un
constructo exógeno porque no se ha logrado establecer como constructo endógeno, como mediador porque no
transmite los efectos de un constructo a otro y como moderador porque no regula los efectos de un constructo a
otro.
Consecuentemente:
Hipótesis 5. El Consumismo tiene un efecto indirecto y negativo sobre la Dosificación y está mediado por las
Actitudes Domésticas.
. Dosificación
La Delegación Iztapalapa en los años sesentas fue una entidad marginada de servicios básicos tales como agua,
alumbrado, pavimentación y drenaje. Sus primeros pobladores recuerdan que para llevarla a sus casas había que
comprarla en tambos que vendían camiones los cuales no llegaban a las colonias periféricas. Durante los años
setentas algunos habitantes cavaron clandestinamente pozos en sus casas mismos que en la siguiente década,
fueron indispensables para enfrentar la falta de agua ocasionada por el corte al suministro posterior a los
temblores de 1986. Durante esta década, las amas de casa también se organizaban para autoabastecerse en las
casas que tenían pozos y en temporadas calidas, cooperaban para contratar pipas que abastecieran a la
comunidad. Es así como en la década de los noventa la mayoría de las colonias cuentan con un servicio restringido
de agua potable y desde hace cinco años identifican un abasto irregular al observar la presión y el color con que
sale de la llave.
El hecho de que el abasto de agua sea cada semana, tercer día o sólo durante las mañanas según el tipo de calle
horizontal o vertical, propicia que los residentes de Iztapalapa desarrollaran habilidades y estrategias para
enfrentar esta situación.
Principalmente, la dosificación de agua que consiste en bañarse a jicarazos, lavar ropa o trastes en una cubeta con
agua enjabonada y enjuagar en otra para que esta misma sea utilizada para el excusado y el lavado del patio o la
acera, ha sido la habilidad y la estrategia predominante en esta comunidad.
La dosificación no puede considerarse como indicador del Comportamiento proambiental definido como "..el
conjunto de acciones intencionales, dirigidas y efectivas que responden a requerimientos sociales e individuales y
que resultan en la protección del medio." (Corral, 2000; p. 469). Al ser una habilidad y una estrategia que no
necesariamente es premeditada para proteger el medio ambiente, la dosificación debe plantearse más en un
sentido afectivo que cognitivo.
La dosificación debe ser considerada como un sentimiento sólo si este es definido como la capacidad, acaso la
sensibilidad que tenemos las personas de ser impactados por algo y que mientras nos envuelve o envolvemos,
ambos nos fundimos en una sola entidad (Fernández, 1999).
Es decir, la comunidad de Iztapalapa tiene un sentimiento hacia el agua que favorece su cuidado, separando este
elemento del medio ambiente y anexándolo a su historia de vida. En efecto, cuando las personas recuerdan sus
primeros años de convivencia en esta entidad olvidan otros elementos tales como servicios de alumbrado,
pavimentación y drenaje, pero recuerdan perfectamente como se organizaban para abastecerse de agua.
Es así como la historia comunitaria en torno al agua tiene cuando menos dos momentos: la autogestión para el
abastecimiento y la dosificación de agua.
La Psicología Social, a través del análisis de las cosas significativas para la gente, plantea un paradigma como "...
un modelo construido por un conjunto sistemático de ideas que presenta relaciones e interpretaciones acerca de la
actividad humana, de sus productores, de su génesis, de sus efectos sobre los seres humanos y sobre la sociedad,
señalando modos diferentes de hacer para conocerlos." (Montero, 1994a; p. 30).
Dicho modelo paradigmático puede aplicarse a la Psicología Ambiental y en consecuencia considerar a la memoria
colectiva como un constructo que describa los sentimientos comunitarios hacia el agua en tanto que es sentida
fuera del medio ambiente.

Esto implica delimitar la problemática en el espacio y en el tiempo de un contexto en el que el agua fue un recurso
natural relevante para la vida de una comunidad definida como un "...conjunto de relaciones y transacciones de un
grupo de personas asentadas sobre un territorio geográfico determinado, deviene de la interrelación que a lo largo
del tiempo entablan las personas entre sí y con su entorno." (Wiesenfeld y Giuliani, 2000; p. 3).
Consecuentemente, hay un vinculo más directo entre lo afectivo y lo conductual que entre lo cognitivo. Por lo
tanto, un modelo para explicar la Dosificación de Agua en Iztapalapa debe incluir constructos con un contenido
más afectivo que cognitivo.
Obviamente, la literatura en torno al Comportamiento Proambiental y sus indicadores tales como reutilización y
reciclaje ha utilizado variables tales como normas, valores, creencias, actitudes, habilidades, motivos e
intenciones, con un contenido predominantemente cognitivo. Por consiguiente, tenemos una serie de
acontecimientos como efecto dominó (ver esquema 2).

Esquema 2. Contexto socio histórico y marco teórico de los determinantes cognitivos de la
dosificación

Sin embargo, este esquema sólo describe procesos en los cuáles las personas reaccionan racionalmente ante
fenómenos causados por las inadecuadas decisiones e incompetencias de sus gobiernos.
En consecuencia, se documentan las variables para redefinirlas a partir de las preguntas ¿Qué sentimientos hay en
la primera y segunda generación de pobladores de Iztapalapa que activan, tanto el recuerdo de abastecimiento
como el cuidado del agua, más como un elemento comunitario que como un recurso natural? ¿Cuáles son los
determinantes psico sociales y ambientales que facilitan este proceso de memoria colectiva y determinan la
dosificación? ¿Cómo puede orientarse esta memoria colectiva en habilidades y estrategias para el uso sustentable
del agua?
La Vertebración Social definida como redes de entidades e identidades colectivas es una primera aproximación a
estas cuestiones (Pol, Guardia, Valera, Wiesenfeld y Uzell, 2000). Se plantea que la identificación (diferenciación
entre las necesidades de una comunidad con respecto a otra), la cohesión (en torno a las necesidades comunes),
la satisfacción (alcance de necesidades prioritarias) y la Apropiación (organización simbólica del espacio por la
interacción entre entidades transformadoras) determinan la identidad (sentido de pertenencia a un contexto en el
que se han satisfecho gradualmente las necesidades básicas tales como hábitat y los servicios públicos) y esta a su
vez la sustentabilidad (Jiménez y López, 2000). En este sentido, Safa (2000) ha definido las Identidades como la
preservación del lugar de residencia legitima a partir de la toma de decisiones en el desarrollo tanto de acciones e
innovaciones socio urbanas como de demandas (preservación, cambio o mejoramiento del entorno) y sus
problemáticas (contaminación, inseguridad y distribución desigual de bienes y servicios).
De esta forma, en los barrios de Iztapalapa y muy probablemente en aquellos asentamientos humanos irregulares
en zonas marginadas y de alto riesgo, se desarrollan procesos afectivos tales como la memoria colectiva y
manifestaciones en torno a necesidades significativas tales como viviendas, servicios de agua potable y atención
médica que determinan la organización vecinal para satisfacer dichas necesidades mediante la innovación y
autogestión. Por consiguiente, representamos estos acontecimientos más como vínculos que como efecto dominó
(ver esquema 3).

Esquema 3. Contexto socio histórico y marco teórico de los
determinantes afectivos de la dosificación

De este modo, ambos procesos, el predominantemente cognitivo se puede unir al predominantemente afectivo. Es
decir, se redefinen los constructos predominantemente cognitivos de creencias, actitudes, motivos y habilidades,
incluyéndoseles el contenido afectivo (ver esquema 4).

Esquema 4. Contexto socio histórico y marco teórico de los determinantes afectivos
cognitivos de la dosificación

Ahora bien, las habilidades de ahorro de agua son el principal antecedente de este constructo. Consecuentemente,
la Dosificación ha sido empleada como indicador en el ahorro (estrategia deliberada, eficiente, eficaz y
sustentable) de los recursos energéticos.
Al respecto, Corral y Zaragoza (2000) con 200 habitantes de Hermosillo Sonora al norte de México, validaron la
escala de Reutilización de Objetos con un alfa de .53 para demostrar mediante un Modelo Estructural (X2=228.38;
175gl; p=.004; CFI=.90) que la reutilización de ropa, carton vidrio y periódico son sus indicadores (R2=.34, .55,
.51, .47 respectivamente).
En otro sentido, Acosta y Montero (2001) con 30 estudiantes en la Ciudad de México, validaron la escala del Índice
de Habilidades y Conocimientos de la Acción Ambiental con un alfa de .84 para demostrar que las capacidades
están asociadas (R=.45; p<.05) con la Conducta Ambiental Responsable.
De manera análoga, Corral y Encinas, (2001) con 100 amas de casa en Hermosillo, Sonora al norte de México,
demostraron en un Modelo Estructural (X2 = 48.1; 42 gl; p=.24; IBANN=.88; IAC = .92) que el reciclaje de papel
es determinado (R2=52) por los motivos.
En otro estudio, Corral (2002a) con 200 habitantes de Hermosillo y Ciudad Obregón, Sonora al norte de México,
validó la escala de habilidades con un alfa de .63 y estableció un Modelo estructural (X2=43; 34gl; p=.47;
NFI=.95; NNFI=1; CFI=1) para demostrar que regar las plantas, lavar trastes y lavarse los dientes son indicadores
(R2=.53, .76 y .75 respectivamente) de las habilidades.
Posteriormente, Bustos, Flores y Andrade (2002) con una muestra conformada por 202 habitantes de
Nezahualcóyotl y Chimalhuacan en el Estado de México y el Distrito Federal, demostraron que el Aseo Personal
está determinado (R2=.16) por los motivos.
Similarmente, Espinosa, Orduña y Corral (2002) con 485 habitantes de Hermosillo, Sonora al norte de México,
validaron la escala de habilidades con un alfa de .64 y establecieron un Modelo de Competencias de Ahorro de
Agua (X2=271.5; 84gl; p<.001; NFÍ=.90; CFI=.93; RMSEA=.03) para demostrar que bañarse, lavar trastes y
lavarse los dientes son indicadores (R2=.80, .85 y .24 respectivamente) de las habilidades.
Posteriormente, Corral, (2003b) con 500 residentes de Hermosillo y Ciudad Obregón en Sonora, al norte de
México, valido la escala de habilidades con .73 y demostró en un Modelo Estructural (X2=249,7; 103gl; p<.001;
IANN=0,91; IAC=.93; GFI=1; RQQMEA=.04) que lavar platos, regar plantas y tomar baño de chuveiro son
indicadores (R2=.58, .57 y .50 respectivamente) de las habilidades.
Rodríguez, Melo, Sánchez, García y Lázaro, (2002).con una muestra de 70 amas de casa en las colonias Agrícola
Oriental y Nopalera en Iztapalapa, Ciudad de México, realizaron una investigación exploratoria en la que a través

de un análisis de contenido establecieron que las creencias de ahorro y dispendio determinan la reparación de
fugas, dosificación y reutilización del agua. Las personas preferían cerrar llaves mientras lavan o se bañan y
reparar instalaciones con fugas en lugar de reutilizar el agua para lavar el patio, regar las plantas y lavar un
automóvil. Posteriormente, compararon grupos con abasto de agua diario y con abasto de agua sólo en la noche o
un día a la semana, encontraron que tanto un grupo como otro preferían gestionar o dosificar el agua. Sólo en el
segundo grupo se encontró la necesidad de bañarse a jicarazos.
Por su parte, Espinosa, Orduña y Corral (2002) con 485 habitantes de Hermosillo, Sonora al norte de México,
establecieron un Modelo Estructural (X2=271.5; 84gl; p<.001; NFÍ=.90; CFI=.93; RMSEA=.03) para demostrar
que el Ahorro de Agua esta determinado (R2=.32) por las Competencias que tienen en las habilidades su principal
indicador (R2=73).
Similarmente, Corral (2002c) con 195 residentes de Hermosillo, Sonora al norte de México, demostró a través de
un Modelo Estructural (X2=91.42; 73gl; p<.07; NFI=.87; NNFI=.94; CFI=.95) que la reutilización de ropa, cartón,
vidrio y periódico son indicadores (R2=.33, .51, .56, .48 respectivamente) de la reutilización, la cual esta
determinada (R2=.64) por los motivos.
En un estudio, Corral (2003b) con 500 residentes de Hermosillo y Ciudad Obregón en Sonora, al norte de México,
explicó en un Modelo Estructural (X2=249,7; 103gl; p<.001; IANN=0,91; IAC=.93; GFI=1; RQQMEA=.04) que el
Consumo de Agua esta determinado (R2=.22) principalmente por el Utilitarismo.
De igual forma, Corral, Bechtel y Faijo, (2003) con una muestra de 392 residentes de Hermosillo y 111 de Ciudad
Obregón, Sonora en el Norte de México, establecieron dos Modelos Estructurales en los que tanto el primero
(X2=235.1; 111gl; p<.001; CFI=.92; NNFI=.87; RMSEA=.047) como el segundo (X2=528.4; 263gl; p<.001;
NNFI=.90; CFI=.91; RMSEA=.045), demuestran que el Consumo de Agua esta determinado (R2=.22 y .37) por
creencias tanto generales como específicas.

Por otro lado, Corral, Frías y González (2003) con 200 residentes de Hermosillo, Sonora al norte de México,
validaron las escalas de Conducta de Normas, Monitoreo de la Conducta de Otros, Ahorro de Agua, Reciclaje de
Productos y Compras Proambientales con alfas respectivas de .57, .60, .58, .58 y .56 para demostrar que el
Ahorro de Agua esta fuertemente relacionada (R=23; p<.05) con el Reciclaje de Productos.
Finalmente, Corral y Queiroz (2004) con 233 estudiantes de Sonora al norte de México, estableció un Modelo
Estructural (X2=14.4; 9gl; p=.10; NNFI=.95; CFI.97; RMSEA=.05) para demostrar que el Ahorro Informado de
Agua es un indicador del Comportamiento Sustentable.
Ahora bien, a partir de la relación con otros constructos y sus indicadores, se pueden definir a las Habilidades de
Ahorro como el consumo de cantidades mínimas de recursos energéticos. Asimismo, una comparación con otros
indicadores (ver tabla 6), permite definir a la Dosificación como una estratégica de consumo paulatino ante la
problemática de abasto irregular de productos o servicios.

Tabla 6. Valides de Constructo Convergente de las Habilidades

PF indica el peso factorial que es la fuerza de asociación entre el indicador y el constructo. Para los que tienen
asterisco no aparece un reporte en el estudio correspondiente.
En consecuencia:
Este constructo pertenece a la dimensión Comunitaria­Autogestora al ser parte de un conjunto de iniciativas
comunitarias tales como excavamiento de pozos para auto abastecerse y compartir el agua con quienes no la
tienen, así como en la cooperación para el abasto colectivo mediante pipas.

Conclusión
Durante el período 1984­2004 la Psicología Ambiental que se produce en los países de habla hispana, ha explicado
la interacción entre medio ambiente y comportamiento humano. Con base en dos vertientes arquitectónica y
conservacionista, ha explorado, descrito y explicado el efecto de los factores ambientales y diseño de los
ambientes sobre el comportamiento humano, en primera instancia, y el efecto de el comportamiento humano
sobre la integridad del medio ambiente, en segunda instancia (Corral y Queiróz, 2004). A partir de la presente
década, los problemas se agravan (crisis económicas por efectos dominó, fuga de capitales, desequilibrio en la
balanza comercial, desempleo, subempleo, desocupación, secuestros, terrorismo, contaminación atmosférica,
basura y aguas residuales), y se reconoce su interconexión.
Consecuentemente, surge la necesidad de replantear, innovar, modelar, analizar y predecir un comportamiento a
partir de competencias que gestionen una Política Sustentable para garantizar satisfactores básicos como salud,
empleo y educación, la explotación moderada de los recursos energéticos, la transferencia de tecnología a sectores
productivos y las generaciones venideras (Kuri, 2003).
Debido a que la causalidad en estos estudios indica sólo juicios de probabilidad en torno al efecto de un constructo
sobre otro, los constructor se definirán a partir de los siguientes tres criterios;
· Se evita vaguedad, tautología y muchos indicadores.
· Se establecen diferencias entre los indicadores del constructo respecto a otros
· Se establecen las condiciones específicas de su utilización
Consecuentemente, se considera que un constructo es un conjunto de conceptos no observables en los cuales
organismos, objetos, eventos o personas varían continuamente a partir de sus indicadores en un contexto de
estudio dado (Salazar, 1993).
Los constructos se modelarán como endógenos (mediadores y blanco) y exógenos e incluirán indicadores que son
observables o manifiestos.
Kline (1998) establece la estructura de un modelo a partir de la formula:
Parámetros totales de un modelo = parámetros de varianzas y covarianzas de los constructos exógenos +
parámetros de varianzas y covarianzas de las perturbaciones de las trayectorias + parámetros de efectos directos
e indirectos sobre los constructos endógenos. La tabla 7 muestra cuántos parámetros deben incluirse en un
modelo.

Tabla 7. Definición Estructural (número de parámetros y observaciones adecuados)

Nota: para establecer el número de observaciones considérese la siguiente formula n (n + 1) / 2

Consecuentemente, el esquema 5 muestra una plena identificación de parámetros. A partir de su notación
estructural, es pertinente plantear hipótesis explicativas y trayectorias causales.

· (eta) = Constructo endógeno porque transmite y/o delimita el final de los efectos de los constructos exógenos.
· Y = Indicador del constructo endógeno
· (epsilon) = Parámetro del disturbio (incidencia de otros constructos e indicadores no incluidos en el modelo) de
los indicadores del constructo endógeno
· (ksi) = Constructo exógeno porque delimita el inicio del modelo.
· X= Indicadores del constructo exógeno
· (delta) = Parámetro de disturbio (incidencia de otros constructos e indicadores no incluidos en el modelo) de los
indicadores del constructo exógeno
· (beta) = Parámetro de la regresión de un constructo endógeno mediador (transmite los efectos de constructos
exógenos u otros endógenos) sobre otro constructo endógeno
· (gamma) = Parámetro de la regresión de un constructo exógeno sobre un constructo endógeno
· (phi) = Parámetro de la covarianza entre constructos exógenos
· (zeta) = Parámetro del disturbio (incidencia de otros constructos e indicadores no incluidos en el modelo)
estructural
Esto permite, en primera instancia, elaborar un modelo de medición y en segunda instancia un modelo estructural
(Cuevas y Aguilar, 1999).
El modelo de medición, plantea hipotéticamente las relaciones entre constructos exógenos, endógenos y sus
indicadores. Los constructos tanto exógenos como endógenos, sus indicadores y sus errores de medición están
formulados por una matriz de ecuaciones e implicados por covarianzas entre dos o más indicadores. En este
sentido, dos fenómenos covarian cuando al observar una mayor cantidad de uno de los fenómenos también se
observa una mayor cantidad del otro fenómeno y de igual forma, a niveles bajos del primero, niveles bajos del
segundo (Ruíz, 2000).
El modelo de medición incluye dos matrices de ecuaciones, una para los constructos exógenos y otra para los
constructos endógenos (Cortada, 2002).
A continuación se presenta en el esquema 6 un modelo de medición en torno al ahorro de agua que plantea la
pertinencia de constructos e indicadores a partir de los avances y limitaciones (validez de reportes verbales,
pertinencia de constructos e instrumentos, captación de homogeneidad y diferenciación en los niveles de análisis)

en el estudio de creencias, actitudes, motivos, habilidades y comportamientos conservacionistas de los recursos
energéticos (Corral, 2002b). Representa las relaciones causales de constructos exógenos sobre constructos
endógenos y se delimita a una entidad comunal más que global.

Esquema 6. Modelo de Ahorro de Agua

La derivación de un modelo para el ahorro sustentable del agua, a partir de un contexto ambiguo, tiene más
limitantes ideológicos que epistemológicos, teóricos y metodológicos.
Como ya lo ha explica Tomas Kunt, una comunidad académica se configura en paradigmas eficientes en la
exploración, descripción, explicación o predicción de entidades conceptuales relacionadas entre sí.
Dichos paradigmas impiden la construcción de puentes ínter, multi y trans disciplinarios. En este sentido, es
probable que se considere a la Política Económica, a la Teoría de la Organización, a la Psicología Colectiva y a la
Psicología Comunitaria como disciplinas incompatibles con la Psicología Ambiental. Consecuentemente, se soslaye
la importancia de sus constructos en la delimitación de las problemáticas que tradicionalmente la Psicología
Ambiental había abordado con los constructos que la Psicología Social le ha aportado.
En efecto, la aplicación de constructos tales como crecimiento, sustentabilidad, identidad, afectividad, memoría
colectiva, imaginario, innovación, eficiencia, eficacia y autogestión en el marco teórico psico ambiental puede ser
desfavorable sólo si se insertan indiscriminadamente en cualquiera de las cuatro dimensiones propuestas.
Sin embargo, al asignarles una dimensión a cada uno de estos constructos, "se recarga con energía la lámpara
teórica que nos orientará" en el contexto contradictorio del Crecimiento Económico versus el Desarrollo
Sustentable. Contexto que incide tanto directa como indirectamente en el quehacer de nuestra comunidad
científica.
En este sentido, en primera instancia se han fusionado tanto los determinantes colectivo­afectivos como socio­
cognitivos en una dimensión que se ha llamado global­sustentable delimitada a una dimensión conocida como
comunitaria­autogestora.
En segunda instancia, se ha dado preferencia al análisis multivariable por considerarlo el más pertinente dado el
tiempo asignado para finiquitar el proyecto. De este modo, un modelo, sus constructos e indicadores son
instrumentos pertinentes para delimitar y desarrollar el presente proyecto.
Finalmente, una vez concluido el doctorado, el proyecto será desarrollado paulatinamente con aproximaciones
básicas y aplicadas, y será analizado a partir de técnicas cualitativas.

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