Última actualización web: 17/05/2021

Aproximación a las diferencias individuales en la cooperación.

Autor/autores: Francisco Montañés Rada , Eduardo García Laredo, Narcisa Pérez Naranjo
Fecha Publicación: 29/03/2011
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

Contemplamos la cooperación como la actitud de colaboración y de búsqueda de mutua con el fin de conseguir el máximo beneficio posible para todos los sujetos implicados en una situación. A pesar que el empleo de la  cooperación asegura unas ventajas evidentes, que no se reducen solo a un simple nivel de obtención de ganancias materiales sino también de bienestar y equilibrio personal, resulta obvio que existen grandes diferencias entre sujetos a la hora de aplicarla en la vida cotidiana. El objetivo del siguiente artículo es efectuar una revisión sobre los principales factores (personales, posibles diferencias según el genero, habilidades e intereses sociales) que están implicados en la emisión respuestas de  cooperación. Asimismo, se hace a un análisis de los beneficios que reporta el empleo de la cooperación frente a otros tipos de actitudes más competitivas e individualistas.

Palabras clave: cooperación; afiliación; altruismo; social.

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Montañés Rada F. Psicologia.com. 2011; 15:2.
http://hdl.handle.net/10401/2838

Artículo original
Aproximación a las diferencias individuales en la
cooperación
Approach to the individual differences in the cooperation

Francisco Montañés Rada1*, Eduardo García Laredo2, Narcisa Pérez Naranjo3.
Resumen
Contemplamos la cooperación como la actitud de colaboración y de búsqueda de mutua con el
fin de conseguir el máximo beneficio posible para todos los sujetos implicados en una situación.
A pesar que el empleo de la cooperación asegura unas ventajas evidentes, que no se reducen
solo a un simple nivel de obtención de ganancias materiales sino también de bienestar y
equilibrio personal, resulta obvio que existen grandes diferencias entre sujetos a la hora de
aplicarla en la vida cotidiana. El objetivo del siguiente artículo es efectuar una revisión sobre los
principales factores (personales, posibles diferencias según el genero, habilidades e intereses
sociales) que están implicados en la emisión respuestas de cooperación. Asimismo, se hace a un
análisis de los beneficios que reporta el empleo de la cooperación frente a otros tipos de
actitudes más competitivas e individualistas.
Palabras claves: Cooperación, afiliación, altruismo, social.
Abstract
We conceptualize the cooperation like the attitude of collaboration and look for search of mutual
aid with the purpose of obtaining to the maximum possible benefits for all the subjects implied
in a situation. Although the use of the cooperation provides evident benefits, that material gains
obtaining of and personal balance are also not reduced single to a simple level of well-being but,
is obvious that great differences between subjects at the time of applying it in the daily life exist.
The objective of the following article is to carry out a revision on the main factors (personal,
possible differences according to generate, abilities and interest social) that mainly cooperation
answers are implied in the emission, also, becomes to an analysis of the benefits reports that the
use of the cooperation as opposed to other types of more competitive and individualistic
attitudes.
Keywords: Cooperation, affiliation, altruism, social.

Recibido: 17/02/2011 ­ Aceptado: 07/03/2011 ­ Publicado: 28/03/2011

* Correspondencia: fmontanes@fhalcorcon.es, eduardoglaredo@gmail.com, npnaranjo@med.ucm.es,
1 Licenciado en Psiquiatría. Departamento de Psicobiología, Facultad de Educación. Universidad
Complutense de Madrid. Fundación Hospital Alcorcón.
2 Licenciado en Psicología. PhD student. Departamento de Psicología Básica II (Procesos Cognitivos).
Facultad de Psicología. Universidad Complutense de Madrid.
3 Diplomada en Logopedia. Licenciada en Lingüística. PhD student. Departamento de Otorrinolaringología
y Oftalmología. Facultad de Medicina Universidad Complutense de Madrid.
Psicologia.com ­ ISSN: 1137-8492
© 2011 Montañés Rada F, García Laredo E, Pérez Naranjo N.

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Montañés Rada F. Psicologia.com. 2011; 15:2.
http://hdl.handle.net/10401/2838

Introducción: Aproximación a las diferencias individuales en la cooperación
¿Cuáles son las causas de las diferencias individuales en la cooperación? ¿Son exclusivamente
producto de las experiencias individuales? ¿Que beneficios aporta el ser cooperativo? ¿Cómo se
relaciona el ser una persona cooperativa con otros aspectos de la personalidad y de la vida? Es
un hecho patente el que muchas habilidades sociales implican liderazgo, persuasión y más
competencias entre las cuales la colaboración parece ser de las más relevantes.
A lo largo de la siguiente revisión se intentará abordar las causas de las diferencias que
presentan las personas ante la actitud de cooperación para ello revisaremos desde los hallazgos
experimentales hasta las variables psicológicas y sociales propuestas por la literatura
relacionadas con la actitud de cooperación. Entre ellas destacamos:
-Estudios experimentales.
-El interés social.
-La capacidad en habilidades y competencias sociales.
-La extroversión.
-La necesidad de afiliación y las motivaciones íntimas.
-La Empatía.
-La colectividad.
-Las diferencias de género en la cooperación.
-Diferencias de género en la colaboración infantil.
-Cooperación en pruebas de laboratorio.
-Conductas de ayuda, altruismo y empatía.
-Liderazgo.
-Comunicación y cooperación.
La influencia de estas variables es incuestionable, sin embargo lo difícil es saber el grado en el
que influyen y como interaccionan con el desarrollo y la situación social. Por ejemplo, los
criminales tienen bajos niveles de interés social (1), los psicópatas son conocidos por su falta
absoluta de empatía y muchos pacientes psiquiátricos poseen niveles extremadamente bajos de
habilidades sociales.

Estudios experimentales
Resulta indiscutible el hecho de que no todas las personas son igual de cooperativas. Aunque, a
primera vista, podría aparentar ser una tarea difícil el tener que abordar un concepto tal como
las diferencias en la cooperación desde un estudio en laboratorio, este objetivo ha resultado mas
accesible gracias a la aplicación de la teoría de juegos, con especial relevancia del uso del dilema
del prisionero, todo ello complementado con el empleo de autoinformes por parte de los
participantes. Liebrand y McClintock (2), desarrollando este método, obtuvieron una serie de
clasificaciones de actitudes de los sujetos a la hora de obtener recompensas y beneficios:

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-Cooperación: Máxima ganancia posible para todos (solo posible en juegos que no son de tipo
"suma cero", en los que pueden ganar ambos jugadores).
-Competición: Máxima diferencia posible entre ganancias ("Lo que yo gano, tu lo pierdes" o
también llamados "juegos de suma cero").
-Altruismo: Máxima ganancia de los otros, aún a costa de las propias.
-Individualismo: Máxima ganancia propia posible, independientemente de las ganancias de los
demás.

Los datos obtenidos por Liebrand y McClintock en el dilema del prisionero se complementan
con los presentados en los trabajos de Kelly y Stahelski (3). Estos autores descubrieron que el
principal motivo que justificaba a los sujetos que optaban por una actitud de competición era el
dar por sentado, con total seguridad, que los demás oponentes a los que se enfrentaban iban a
emplearla. Por otro lado, aquellos sujetos que elegían una actitud de cooperación, solían
distinguir, mas adecuadamente, entre que oponentes eran competitivos y cuales colaboradores.
Las conclusiones fueron que los sujetos que optaban sistemáticamente por la competición
solían poseer un punto de vista inflexible acerca del mundo y de los demás, lo que les llevaba a
creer que estaban continuamente rodeados de adversarios contra los cuales debían defenderse
adoptando una actitud competitiva. Los colaboradores, sin embargo, eran personas mucho más
capaces de ver la diversidad de la gente.
Aún así, pese a lo interesante de los resultados, todos estos estudios no dejan de adolecer de los
habituales sesgos e incertidumbres propias de todo experimento en laboratorio, en este caso
particular, se podría discutir hasta que punto, estos métodos de juego sencillos son replicables
en la vida real de los sujetos. Por ejemplo, una diferencia entre la teoría y la realidad es que la
gente castiga a los violadores de las normas y se muestra más altruista y cooperadora que lo
predicho en la teoría de juegos, más allá de lo sensato y lo racional. Muchos autores se inclinan a
suponer que esto es debido a la existencia de esquemas prosociales innatos (pese a que estos
requerirían modelado, ensayo y experiencia para madurar en un sentido o en otro).

Interés social
Cuando revisamos la literatura referente al tema del interés social es fácil verse desbordado de
una gran cantidad de conceptos y matices que no son mutuamente excluyentes: Categorización
social, autoconcepto, comparación social, atribución causal, sistemas sociognitivos, variables
interpersonales, variables intergrupales, procesos de identificación, etc...pero en resumen, la
idea central que subyace a todos estos conceptos es la forma de orientar y clasificar los
comportamientos sociales, así como de crear y mantener un sistema de valores, normas y
creencias, la forma en la que se define un individuo frente a la sociedad (4).
Crandall (4) desarrolló una escala de intereses sociales basándose en los criterios sociales de
Adler (5) los criterios que adopta como propios cada sujeto acerca de sentimientos, reglas y
pensamientos comunitarios frente a los demás. Las conclusiones de su aplicación fueron que las
personas que más recurren a la colaboración, así como a mostrar una mayor empatía y
preocupación por los demás, al contrario que ocurre con los que puntuaban elevado en
hostilidad o egocentrismo, parecen tener una calidad de vida y un grado de satisfacción general
mayor que las que no muestran estas actitudes, además de un mejor grado de salud mental.

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Quizás, afirman muchos autores, el bienestar en la vida de un sujeto necesita de un cierto grado
de hermandad y vida de comunidad con los que le rodean.

Habilidades y competencias sociales
Al igual que ocurría con el concepto de interés social, no existe un consenso absoluto sobre la
definición de Habilidades y competencias social (términos que muchos autores suelen presentar
como sinónimos). Pero, salvando las diferencias y los matices, todas las definiciones propuestas
siempre hacen referencia a los comportamientos adecuados y eficaces en nuestras relaciones
con los demás.
Las habilidades y competencias sociales ¿Implicarían cooperación? es difícil definirlas. Por
ejemplo, una de las definiciones mas usadas es la de Argyle (6) que considera que son: "la
habilidad en el uso y posesión de recursos adecuados para producir el efecto deseado en otras
personas en situaciones sociales". Como vemos esta definición abarca en su amplitud desde la
manipulación intencionada al altruismo.
Las competencias sociales de las personas son el sustrato que asegura las interacciones sociales
sin que estas se vengan abajo. Es casi seguro que en las relaciones sociales, en general, todos
buscamos alguna ganancia propia, pero eso, y este es el matiz importante, no implica el
desatender las posibles necesidades de los demás, así como sus puntos de vista.
Como suele pasar en muchos otros casos, la necesidad del segundo punto queda más clara si
pensamos en los pacientes afectados de esquizofrenia y en los pacientes neuróticos. Estos
últimos muestran más capacidad social que los psicóticos, pero aún así, fracasan en sus
relaciones sociales. Esto se explicaría por muchas causas diferentes, pero la más central casi
siempre es el egocentrismo, que hace descender su interés por la demás gente. Este hecho se ve
reflejado, muy directamente en los procesos de comunicación, entre otras cosas, por el abusivo
empleo de la palabra "Yo", a nivel verbal, así como un exagerado numero de gestos en dirección
hacia su propio cuerpo, a nivel no verbal, además de otros aspectos, como el intentar acaparar
toda la conversación hacia si. Normalmente, en estos casos, es necesario, en terapia, entrenar y
practicar el concepto de comunicación y cooperación.
¿Cuáles son los elementos cooperativos de las habilidades sociales? Podríamos enumerar los
siguientes (7):
-Un interés por la otra parte implicada, un deseo de interacción.
-Una capacidad de empatía, o de intentar comprender y ver el punto de vista del otro.
-La capacidad de descubrir líneas de acción en la que se integran metas y beneficios de ambas
partes.
Los dos primeros puntos parecen estar más relacionados con las teorías de los rasgos de
personalidad, con factores tales como empatía, extraversión o afiliación, pero el tercero no
puede considerado una simple dimensión de la personalidad. Los niños, tanto en sus juegos
como relaciones entre iguales, poseen una alta capacidad para aunar metas, en el caso de
adultos, también es posible encontrar a sujetos que, en cada situación, tienen muy claras sus
necesidades y las de los demás y saben como resolverlas (7).

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Extroversión
La extroversión esta considerada uno de los rasgos mas importantes de la personalidad y
correlaciona en muchos aspectos con el comportamiento del sujeto. Para Eysenck (8) se trata de
una dimensión básica de la personalidad, que fluctúa entre dos polos opuestos de extraversiónintroversión. Consideran que el tipo extravertido se caracteriza por rasgos como su sociabilidad,
cordialidad, gusto por la excitación, comunicación, impulsividad, jovialidad, actividad y
espontaneidad (9). Otros autores como Costa y McCrae (10) consideran como rasgos de la
extraversión: la cordialidad, el gregarismo, la asertividad, la actividad, la búsqueda de
emociones y las emociones positivas. Es innegable que la extraversión no puede ser posible sin
una apertura hacia los demás.
La extroversión siempre se ve vinculada a la habilidad social, ahora bien: ¿Cómo de cooperativa
es la gente extravertida? Thorne (11) realizó un estudio entre la interacción social entre
extravertidos entre si e introvertidos entre si. El resultado del experimento no mostraba muchas
dudas, los extrovertidos hablaban más y se centraban en conocer más en profundidad a la
persona con la que estaban, mientras que los introvertidos intentaban mantener una mayor
distancia entre sí. Estos aspectos también implicaban a los aspectos no verbales, los
extrovertidos modificaban mas los tonos de voz, hablaban más en general, mantenían unas
distancias adecuadas y no tan lejanas como los introvertidos, etc... A la luz de estas evidencias,
es absolutamente innegable que la gente extrovertida, generalmente, cuenta con muchas
mejores habilidades sociales, lo cual implica un mayor apoyo social, y en general, un mayor nivel
de satisfacción en la vida.
Respecto a la relación entre cooperación y extroversión, Wolfe y Krasmer (12) encontraron que
las personas extrovertidas rinden tanto en las situaciones de competición como de colaboración,
pero disfrutan mucho más en estas últimas.
¿De donde surge la extroversión? Como casi siempre ocurre en estos casos, según las diferentes
orientaciones teóricas de los investigadores, se puede encontrar un gran abanico de respuestas,
muchas de las cuales no tienen porque ser excluyentes: diferencias en la activación de la corteza
cerebral, diferencias en los hipocampos y en los hipotálamos que harían a esta gente fueran más
sensibles a apreciar refuerzos interpersonales, sistema de crianza en la familia, socialización en
la escuela, experiencia en trato social, etc...
Intentando arrojar un poco de luz en este tema podemos recurrir a un estudio (13) realizado con
4.000 niños británicos procedentes de familias numerosas y familias pequeñas. Se buscaba
comprobar si la crianza, según el tamaño y posición del niño en la familia de procedencia, influía
o no en el desarrollo de la extroversión. En la práctica, no se encontraron diferencias, todo
parece indicar que los niños procedentes de familias numerosas tendían a tener más rasgos
extrovertidos debido a la gran experiencia de interacciones familiares que vivían en sus
respectivas casas, pero también, que los niños de familias pequeñas, también poseían rasgos
similares de extroversión al estar acostumbrados a tratar con extraños (visitas) a la familia.

Afiliación y las motivaciones íntimas
McClelland (14) define la afiliación como el deseo de tener relaciones interpersonales amistosas
y cercanas, así como de formar parte de un grupo. Se trata de sujetos que les gusta ser
habitualmente populares, necesitan el contacto con los demás, no se sienten cómodos con el
trabajo individual y les agrada trabajar en grupo y ayudar a otra gente.

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La afiliación y las motivaciones íntimas parecerían, a primera vista, actitudes similares a la
extroversión, pero hay que matizar grandes diferencias. Se trata del deseo, o incluso necesidad,
de estar con gente para establecer y mantener relaciones positivas. Normalmente, son sujetos
que suelen tratar de evitar la competición y el conflicto, para así, evitar el rechazo de otras
personas. No obstante, cuando se trata de una necesidad, a veces patológica, son personas que
pueden llegar a resultar impopulares dada su ansiedad ante un posible rechazo y a su actitud de
presionar e intentar asegurar continuamente sus relaciones. En resumen, son personas que
tienden a ser altamente colaboradoras, pero principalmente por el miedo al conflicto y al posible
rechazo que pueda conllevar (15,16).
Pese a todo, las motivaciones de afiliación predicen mucho acerca del comportamiento social y
cooperativo del sujeto, pero su efecto siempre es mayor y mas beneficioso para el sujeto si estas
se desarrollan junto a las habilidades sociales (16).

Empatía
Conocemos por empatía a la capacidad de una persona de responder emocionalmente ante otro
estado emocional, siendo esta respuesta congruente con el estado emocional que la induce y/o
con la situación (por ejemplo, emociones en espejo). Los bebes humanos, entre los 2 y 4 días de
vida, ya son capaces de responder al llanto de otros, así como de copiar gestos ajenos. El
contagio emocional ya esta definitivamente presente al año de vida e ira creciendo con la edad.
Además, existen evidencias de que la empatía no es sólo una cualidad humana sino que también
esta presente en muchas especies animales.
Curiosamente, la empatía parece estar más asociada a las respuestas y conductas de ayuda que a
las de cooperación (17 ,18 ), aunque hay que tener en cuenta que en el caso de los niños la
empatía suele mostrarse más mediante la agitación y los gestos faciales que con verdaderas
respuestas de ayuda (19). No obstante, sí se puede comprobar que las personas con una alta
actitud competidora suelen mostrar menor respuesta empática que las cooperadoras,
mostrando así una muy probable relación entre empatía y cooperación que ya es patente desde
edades preescolares (20).
¿Cómo se desarrolla la empatía? Podemos enumerar una serie de variables del proceso de
socialización que juegan un importante y seguro papel en su desarrollo (21): Vínculos tempranos
seguros, afecto paternal y familiar, modelos empáticos a seguir (especialmente madres),
atención y enseñanza acerca del sufrimiento de victimas, percepción de igualdad de los otros,
desalentar el empleo excesivo y único de la competitividad como vía de obtención de ganancias,
y desarrollo correcto de la autoestima.

Colectividad
¿Qué entendemos por colectivismo? Hui y Triandis (22) sugieren 7 criterios para clasificarlo:
Considerar que los actos propios también afectan al grupo de pertenencia, compartir bienes
materiales, compartir bienes no materiales (tales como tiempo, afecto, diversión, ayuda...),
aceptación de la influencia social, preocupación por las aprobaciones del grupo de pertenencia,
compartir resultados y éxitos con el grupo (y sentirse afectado por las faltas de los otros hacia el
grupo), sensación de influencia en las vidas y decisiones de los otros. Una actitud colectivista

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demostraría más preocupación en todas sus relaciones y mucha mayor preocupación en sus
relaciones cercanas (23).
¿Individualismo o colectivismo? Estos conceptos pueden ser empleados, mas allá del concepto
de cooperación, para incluso describir las diferentes culturas que existen. No obstante, ambos
conceptos, aunque independientes no son antónimos, pudiendo un sujeto tener elevadas
actitudes en los dos (teniendo una actitud colectivista con determinada gente, su grupo de
relaciones cercano, y teniendo otra mas individualista frente a otras personas).

Diferencias de género en la cooperación
¿Son más propensos a la cooperación las mujeres o los hombres? Resulta un tanto difícil el
abordar este tema sin verse desbordado de estereotipos y variables de personalidad. En el juego
del dilema del prisionero con 100 estudiantes como jugadores se examinaron las diferencias
según el género y se encontró que las mujeres eran menos cooperativas que los hombres,
especialmente cuando jugaban entre ellas. Sin embargo en una muy probable interpretación de
estos resultados se podría ver que la elección de las respuestas se debía a una excesiva cautela o
a la excesiva preocupación de poder ser engañadas y quedar como tontas (24). Hay que matizar
el hecho de que otras muchas investigaciones (como las que expondrán mas adelante) no avalan
estos resultados en la vida real.
En cuanto a aspectos como la empatía Eisenberg y Miller (19) encontraron valores altos en
mujeres, pero estudios posteriores no lo han podido confirmar, una explicación de ello es la
necesidad de muchos sujetos de responder acorde con estereotipos sociales de género. Respecto
a la extroversión no parece haber diferencias de género, pero muchos autores afirmar que en las
demostraciones sociales de comportamiento extrovertido, especialmente a nivel no verbal, las
mujeres puntúan mas alto que los varones.
También es importante matizar que conceptos de masculinidad o feminidad (conductas,
actitudes, etc...) están sujetos a fuertes estereotipos sociales que no siempre correlacionan con
facilidad en la vida real. Normalmente, se suelen presentar los perfiles masculinos como más
competitivos y los femeninos como más cooperativos, pero algunos autores (25) abogan por la
existencia de una tercera categoría que califican de andrógino (sujetos que poseerían, al mismo
tiempo y en alto grado, actitudes que tradicionalmente se aplicarían a ambos géneros).
¿De donde podrían provenir estas diferencias? Como era de esperar se plantean varias
respuestas: Diferencias innatas, diferentes tratamientos paternales, subculturas, factores
sociológicos. Por ejemplo, la exposición intrauterina en determinados momentos del desarrollo
a niveles más o menos altos de estrógenos y la posterior influencia hormonal propia moldea el
cerebro hacia rasgos masculinos o femeninos, independientemente del sexo cromosómico.
A continuación se examinan diferentes estudios de cooperación y otros aspectos asociados para
ver si, efectivamente, existen diferencias por género.

Diferencias de género en la colaboración infantil
Se han realizado estudios con grupos mixtos de niños de diferentes edades ;de 3-12 años(26), de
11 años (27), las conclusiones, a primera vista, parecen indicar que las niñas se muestran mas
cooperadoras en las tareas que los niños, pese a poner estos, generalmente, mucha mas
actividad en muchas las tareas a estudiar. No obstante, la actitud de cooperación de las niñas se

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ve especialmente cuando se trata de grupos pequeños, más íntimos y privados, que mantienen
una relación más cotidiana, pudiendo mostrarse más competitiva en otras circunstancias (28).

Cooperación en pruebas de laboratorio
Las pruebas de laboratorio, como el ya mencionado dilema del prisionero, parecían demostrar
que las mujeres se muestran menos colaboradoras que los hombres, pero en repeticiones del
experimento y en los llamados minigames (29), las mujeres se mostraron mucho mas
cooperadoras. Pese a todo, las diferencias entre cooperación no parecían ser tan exageradas, y
eran menores de las que los estereotipos sociales de género podrían sugerir (30).

Conductas de ayuda, altruismo y empatía
¿Uno de los géneros esta más predispuesto a las conductas de ayuda? La respuesta no es tan
clara, y tanto los experimentos de laboratorio como las observaciones en la vida real, intentando
dejar al margen factores individuales e intentando dar una visión general, parecen sugerir que
ambos géneros no presentan diferencias en cuando a la disposición general de prestar ayuda,
pero en cambio, Eagley y Crowley (31) si encontraron que existían diferencias de genero
vinculadas a las posibles situaciones especificas de ayuda, por ejemplo, los hombres eran mucho
mas propensos a prestar ayuda a extraños (especialmente si estos eran mujeres) en situaciones
públicas y a efectuar conductas socialmente vistas como "caballerescas", y también se comprobó
que las mujeres eran mas propensas que los hombres a prestar mas ayudas a sus familiares y a
colaborar voluntariamente en trabajos y organizaciones de tipo comunitario y solidario.

Liderazgo
En cuanto a estilos de liderazgo, los hombres, parecen declinarse más por estilos autoritarios
mientras que las mujeres prefieren estilos más democráticos o participativos, pero ¿Qué estilo
podríamos considerar mas acertado, aún considerando igual de aptos a diferentes candidatos?
Como siempre la respuesta no esta tan clara y dependerá principalmente de la tarea a
desarrollar y de su urgencia.
Desde el ámbito de la psicología de las organizaciones, autores como Fiedler (32) defienden que
un liderazgo democrático es adecuado en condiciones moderadas de control y
efectividad/urgencia (tarea estructurada, fiabilidad entre líder y subordinados, margen de
tiempo adecuado) y un estilo autoritario es más efectivo cuando estas condiciones son muy
elevadas o muy bajas.

Comunicación y cooperación
A nivel verbal, parece que los varones tienden más a un estilo más directo, mientras las mujeres
prefieren un estilo más tangencial, pero con un mayor número de elementos "solidarios" de
expresión de interés y atención. Las mujeres, generalmente, suelen emitir un mayor número de
señales no verbales, normalmente, más centradas en la cara, mirada, manos y mantenerse o no
cercano. En los estudios de la comunicación no verbal aparecen aspectos interesantes, mirar
más a la cara y una menor atención al tono de voz y a los movimientos del cuerpo. En líneas

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generales, este tipo de comunicación, poseedora de un mayor rango de elementos empáticos,
poco autoritarios, se podría considerar mas apropiada, por la confianza que conlleva, para
favorecer y fomentar una actitud de cooperación (33).

Discusión
¿De que factores depende el que una persona esté predispuesta hacia una actitud de
cooperación? Ya se han mencionado muchos a lo largo de la revisión, pero es muy probable que
no todos tengan un igual peso. Sin duda, el más importante es la empatía, el factor que más
correlaciona con la emisión de conductas de ayuda y el más importante en el camino a la
socialización de los sujetos.
El segundo de los principales factores, en la extraversión, es, hasta cierto punto, independiente
de la empatía y de los intereses sociales, ya que si el interés social es una variable cognitiva, la
extroversión es una habilidad social y una fuente de motivación.
El colectivismo sería el tercer factor a tener en cuenta. No obstante, sería necesario el matizar
más el concepto, es importante reconocer qué induce a la cooperación, especialmente en los
grupos cercanos (familiares y amigos), si bien estos mismos también pueden implicar la
negativa de cooperar, o incluso hostilidad, con grupos "ajenos" al propio.
Respecto a las habilidades sociales, no podemos asegurar que sea la empatía la que mueve a
muchas de ellas, de hecho, parecen más relacionadas con las dimensiones de extraversión y de
afiliación. ¿Cómo la extroversión, parte biológica y parte psicológica, se asocia con las
habilidades sociales? Gray (34) ofrece una posible respuesta: Si los extrovertidos amplifican
recompensas, y si la gente fue la fuente principal de recompensas durante su niñez temprana, un
extrovertido adulto esta predispuesto para acercarse a la gente, y se recompensa por cada
tentativa acertada de trato con ellos.

Conclusiones
En cierta manera, resulta reconfortante el saber que la cooperación va más allá de ser un simple
sistema de asegurar ganancias, y que ofrece otra una serie de recompensas importantes, una
mayor y mas satisfactoria vida social, lo que acarrea, normalmente, una mejor calidad de vida y
un buen grado de satisfacción general, además de un evidente mejor grado de salud mental.
Ninguna actividad social sería posible sin la cooperación. Pese a que los actos competitivos y
egoístas nos pueden llamar más la atención que los altruistas, son estos últimos los que hacen
posible la vida entre seres humanos y los más frecuentes de encontrar. Una explicación a esto es
que somos seres sociales, tanto, que nuestra conducta social innata nos pasa desapercibida. Del
mismo modo que un pez no repara en el agua que le rodea, no somos plenamente conscientes
que dentro de la conducta social esta la misma recompensa en el hecho de serlo.

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Referencias

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Correspondencia:
Eduardo García Laredo
Calle Porto Lagos 11. 3B izquierda. CP 28924.
Alcorcón. Madrid.
Tel. 656566322
Email: eduardoglaredo@gmail.com

Cite este artículo de la siguiente forma (estilo de Vancouver):
Montañés Rada F, García Laredo E, Pérez Naranjo N. Aproximación a las diferencias
individuales en la cooperación. Psicologia.com [Internet]. 2011 [citado 04 Mar 2011];15:2.
Disponible en: http://hdl.handle.net/10401/2838

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