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Última actualización web: 03/12/2021

Guía de la salud mental

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Autor/autores: Emilio Mira y Lopez
Fecha Publicación: 01/08/1956
Área temática: Psiquiatría general , Salud mental .
Tipo de trabajo:  Ebook

Código: L0013
Código (num libro/año): L2/06
Autor: Dr. Emilio Mira y López
Título del libro: GUÍA DE LA SALUD MENTAL
isbn: 978-84-609-9323-X

Libro exclusivamente disponible en formato digital - PDF descargable

RESUMEN

No es exagerado afirmar que la salud mental es el mayor y más valioso patrimonio que el ser humano debe aspirar a poseer y conservar. Sin ella no tendrá tranquilidad ni satisfacción que le permitan disfrutar de cualquier otro bien o valor que por ventura pudiese obtener. 

En cambio, con ella será capaz de enfrentar serena y eficientemente las más duras pruebas o adversidades que le reserve su Destino.

Mas, por increíble que parezca, el Hombre, que dedica multitud de libros, folletos, cursos, revistas, instituciones, tiempo y dinero a estudiar y difundir conocimientos referentes al cultivo de plantas o de bichos, que igualmente se preocupa con el cuidado y conservación de las más variadas máquinas, o que lucha y se esfuerza para mantener en buen estado sus dientes, sus uñas, sus pies o sus cabellos (que podrían ser fácilmente descuidados o sustituidos, si tanto los apreciase) no le concede importancia a la preservación y el cuidado del más delicado y sutil de sus órganos: el cerebro, sin cuyo equilibrio e higidez pierde enteramente sentido de noción y hasta la posibilidad de su existencia humana.

Felizmente, con el progreso de la Medicina y de la Psicología en las últimas décadas, se ha podido comprobar que la tan deseada “paz mental”, “tranquilidad de espíritu” o “serenidad” no era una cualidad heredada y sí,, solamente, el resultado del equilibrio entre las fuerzas instintivas y las actividades racionales, conscientes, de modo que la individualidad humana pueda ser rectora de sí, responsable y libre. Lo que equivale a decir, que pueda ser la determinante del curso de su vida y del porcentaje de sufrimientos y satisfacciones, de éxitos o fracasos, de méritos o censuras, que en él recoja.

Palabras clave: salud mental, higiene psíquica

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GUIA DE LA
SALUD MENTAL
El profesor EMILIO MIRA Y LÓPEZ, de reputación

internacional, es bien conocido por los lectores
argentinos. Sus actividades científicas, desenvueltas en la cátedra o a través de numerosas obras
publicadas y traducidas a
varios idiomas, han demostrado el vigor de los
recursos de su inteligencia y su erudición, generosamente d e s d o b l a d a s
sobre todo en el campo
de la psicología.
Desde hace algún tiempo, se ha comprobado que
la llamada "paz mental"
o "tranquilidad de espíritu" no es una cualidad
hereditaria, sino el resultado del e q u i l i b r i o de
fuerzas instintivas y de
actividades racionales y
conscientes. De la necesidad que luego se impuso al hombre moderno de
cuidar de sí mismo para
mantenerse siempre psíquicamente e q u i l i b r a d o
durante el lapso, corto o
largo de vida que debiera recorrer, surgió el conocimiento que pudo ser
obtenido y asimilado de
ciertas normas o preceptos que la medicina y la
psicología, estrictamente
asociadas, están en condiciones de ofrecerle.
Es lo que se propone
este libro, breviario de
salud psíquica, mediante
vina serie de análisis objetivos y prácticos de los
principales factores que
condicionan y determi-

GUIA DE LA SALUD MENTAL

OBRAS DEL AUTOR (En castellano)
Teoría y Práctica del Psicoanálisis.
Monografías Mediques (1926).
Manual de Psicoterapia.
Instantáneas
Fundamentos

1» y 2» ed. Barcelona.

Bd.

Ed. Aniceto López. Bs. As. (1941).

Psicológicas.

Ed. Bajel. Bs. As. (1943).

del Psicoanálisis.

Ed. Américalee. Bs. As. (1943).

La Psiquiatría en la Guerra. Ed. Médico-Quirúrgica. Bs. As. (1944).
Higiene Mental del Mundo de Post-Guerra. Ed. Mundi Atlántico. Buenos Aires (1945).
El Niño que no Aprende.

Ed. Kapelusz. 2S reimpr. Bs. As. (1950).

Psiquiatría Básica. 3» ed. Ed. El Ateneo. Bs. As. (1953).
Manual de Psicología Jurídica.
Aires (1954).

4» edición. Ed. El Ateneo. Buenos

Problemas Psicológicos Actuales. 5* ed. Ed. El Ateneo. Bs. As. (1954).
Cuatro Gigantes del Alma. Ed. El Ateneo. 3» ed. Bs. As. (1954).
Manual de Psiquiatría. 4* ed. Tomos I, II y III. Ed. El Ateneo.
Buenos Aires (1955).
Psicología Experimental.

Ed. Kapelusz. Bs. As. (1955).

Psicología Evolutiva del Niño y del Adolescente.
Buenos Aires (1955).
Manual de Orientación Profesional.
Aires (1956).
Corno Estudiar y Cómo Aprender.

69 ed. El Ateneo.

Ed. Kapelusz. 4» ed. Buenos
Ed. Kapelusz. 3» reimpr. Bs. As.

EMILIO MIRA Y LÓPEZ
EX PRESIDENTE DE LA LIGA ESPAÑOLA DE HIGIENE MENTAL
VTCEPBESIDENTE DE LA INTERNATIONAL LEAGUE OF MENTAL HYGIENE

GUIA DE LA
SALUD MENTAL
NORMAS PRÁCTICAS DE
HIGIENE PSÍQUICA

EDITORIAL OBERÓN
Buenos

Aires

Copyright by EDITORIAL OBERÓN.

Queda hecho el depósito que proviene la ley 11.723.
IMPRESO EN LA ARGENTINA
PRINTED IN ARGENTINA

Una señal de los tiempos confusos en que vivimos es el hecho
de que hace un decenio apareció en Buenos Aires da versión castellana de un libro mío publicado en inglés originariamente y ahora
se presenta ésta de otro que \hace pocos meses fue inicialmente
escrito y publicado en lengua portuguesa; en breve acontecerá lo
propio con un tercero que primitivamente fue editado en París.'
Todos esos saltos y transferencias lingüísticas nos son habituales
a quienes desde hace casi veinte años I representamos la denominada
España Peregrina y andamos -- corno glosó León Felipe -- "solos y
desnudos por el Mundo", pero satisfechos por habernos llevado y difundido la suave canción de su alma, que ahora es conocida y amada
en vez de los roncos gritos del conquistador imperial. Sometidos a
toda suerte de presiones ambientales, los exilados republicanos españoles han sabido dar un ejemplo de serenidad e higidez mentales,
y creo que por esto, más que por el conocimiento teórico, uno de
ellos -- quien ahora escribe -- se encuentra autorizado para presentar al público de habla hispánica la presente G-uía de la Salud Mental,
·cuyo éxito en Brasil ha colmado sus esperanzas.
La Editorial Oberón ha realizado un notable esfuerzo para ofrecerla pulcra y rápidamente publicada. Espero y deseo que quienes
la lean encuentren en sus páginas algo más que un remanso para
sus ocios culturales: una'síntesis de los actuales conocimientos científicos relacionados con la difícil tarea de guiar nuestros actos con
eficiencia, prudencia y dulzura, requisitos necesarios para conciliar
las ajenas felicidades con la nuestra.
EMILIO MIRA Y LÓPEZ
Río de Janeiro, agosto 1956.

PRESENTACIÓN

No es exagerado afirmar que la salud mental es el mayor
y más valioso patrimonio' que el ser humano debe aspirar a
poseer y conservar. Sin ella no tendrá tranquilidad ni satisfacción que le permitan disfrutar de cualquier otro bien o
valor que por ventura pudiese obtener. En cambio, con ella
será capaz de enfrentar serena y eficientemente las más duras
pruebas o adversidades que le reserve su Destino.
Mas, por increíble que parezca, el Hombre, que dedica multitud de libros, folletos, cursos, revistas, instituciones, tiempo
y dinero a estudiar y difundir conocimientos referentes al cultivo de plantas o de bichos, que igualmente se preocupa con
el cuidado y conservación de las más variadas máquinas, o que
lucha y se esfuerza para mantener en buen estado sus dientes,
sus uñas, sus pies o sus cabellos (que podrían ser fácilmente
descuidados o sustituidos, si tanto los apreciase) no le concede
importancia a la preservación y el cuidado del más delicado
y sutil de sus órganos: el cerebro, sin cuyo equilibrio e higidez
pierde enteramente sentido de noción y hasta la posibilidad de
su existencia humana.
Felizmente, con el progreso de la Medicina y de la Psicología en las últimas décadas, se ha podido comprobar que la tan
deseada "paz mental", "tranquilidad de espíritu" o "serenidad" no era una cualidad heredada y sí,, solamente, el resultado del equilibrio entre las fuerzas instintivas y las actividades racionales, conscientes, de modo que la individualidad
humana pueda ser rectora de sí, responsable y libre. Lo que
equivale a decir, que pueda ser la determinante del catso de

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su vida y del porcentaje de sufrimientos y satisfacciones, de
éxitos o fracasos, de méritos o censuras, que en él recoja.
El esfuerzo de los modernos educadores se dirige hoy, ya,
más en el sentido de obtener un buen equilibrio entre la "razón", la "pasión" y la "pulsión"
(o sea: entre el pensar,
sentir y hacer) que en proporcionar instrucción y sapiencia.
Preparar al ser humano para que pueda trabajar, distraerse y
reposar oportuna y convenientemente, para que sepa ganar, y
gastar con mesura, consumir y crear de un modo equitativo,
he aquí la tarea de quienes aspiren a dotarlo de una mentalidad sana y robusta.
Esto solo, empero, no sería suficiente confiarlo a la Escuela, pues la misma carece de recursos suficientes para asegurar
el éxito de tan magnos propósitos y por ello precisa que cada
ser humano, desde que tenga el uso de su razón, se cuide de
sí y procure usar debidamente sus aptitudes y sus defensas
para mantenerse sólidamente asentado en la carretera de la
vida. Del propio modo como para transitar por los caminos
reales tenemos guías, mapas y reglas que nos facilitan su seguro percurso, así también para transitar a lo largo del camino
de nuestra vida, podemos echar mano de breviarios, principios
y consejos que nos permitan obtener los objetivos deseados,
llegar a nuestras metas, sin "rompernos el alma" ante los
obstáculos virtuales, los traumas emocionales, las decepciones
y engaños que son de prever. Uno de tales breviarios, el más
modesto o menos pretencioso, es el que estamos presentando
con estas líneas a sus posibles lectores.
Para tos seres dotados de auténtica fé religiosa no hay duda
que la Moral y la liturgia correspondientes a sus credos constituirán una arma valiosa y así vemos, por ejemplo, como se
orientan y confortan leyendo a diario la Biblia -- que les dá
luz, esperanza y consuelo -- millones y millones de creyentes
cristianos. Pero la fé no puede ser comprada ni hipotecada y
quien hoy la siente puede perderla mañana. Precisamente por
esto deseamos añadirle otro recurso para triunfar en la %ñda:
el derivado del discernimiento, del juicio lógico y del conocimiento científico que, en ningún caso ha de temerse resulte

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incompatible con la actitud mística, si ésta es pura y no sectaria. La Verdad es una sola. Ayudar a verla desde diversos
planos es contribuir a encontrarla. Feliz de aquél que, después
de hallarla, sepa guiarse siempre por ellaí
Río, septiembre 1955.
Rodolfo Dantas, 16.

CAPITULO I
¿QUÉ ES ILA SALUD' MENTAL?

Con razón se ha afirmado que los hechos más obvios son
los más difícilmente definibles; a pesar de que todos creemos
saber qué es "sentirse sano de cuerpo y espíritu" la verdad es
que las mayores autoridades mundiales en Medicina todavía
discuten acaloradamente en qué consiste el estado de salud o
higidez, tanto en su aspecto corporal o físico como en su aspecto mental o psíquico. No vamos a acompañarlas en esa
polémica y modestamente enunciaremos' para nuestros lectores
los postulados fundamentales del concepto "salud mental".
Ser o estar sano mentalmente supone no solamente sentirse
bien dispuesto para el cotidiano trabajo y las previsibles dificultades de la vida sino, además, ser capaz de mantener esa
buena disposición íntima cuando las circunstancias nos deprimen, irritan, disgustan o exaltan haciéndonos víctimas de
injusticias, frustraciones, errores o infamias. Ser o estar sano
mentalmente supone poder vivir en paz consigo y con quienes
nos rodean, sufriendo pero también disfrutando normalmente
de las incidencias de la vida social, sin transponer las normas
vigentes del pensar, sentir o hacer y sin por ello recluirnos o
aferramos convulsamente al egoísmo o al estoicismo. Quien
está mentalmente sano vive y ayuda a vivir, participa de los
problemas de sus semejantes pero también sabe distraerse y
gozar con las soluciones y los progresos que la natural evolución humana les aporta. Su ánimo oscila a los embates ex-

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ternos e internos pero siempre consigue equilibrarse con suave
rapidez, como el buen balandro ante el viento.. Su pensamiento vuela y sueña, a veces, hasta despierto, pero también
es capaz de frenar y aterrizar a tiempo oportuno en las planicies de la realidad. Su conducta no es gazmoña ni hipócrita,
pero tampoco es testaruda o violenta, sabe mantenerse en una
franja de tolerancia, independencia y eficiencia, impulsada
por una afable atención, una cordial devoción y un profundo
respeto ante todo ser vivo, especialmente si este es humano.
Ama a la vida pero no teme a la Muerte, gusta por igual
del ejercicio y del reposo, no aspira a la Santidad pero tampoco
se somete inerme ante los impulsos instintivos. Reflexiona
antes de actuar, pero cuando se decide a hacerlo sabe llegar
a la meta, sorteando los obstáculos o inclusive parándose o
retirándose transitoriamente cuando estos se presentan como
siendo intrasponíbles. En una palabra: quien está mentalmente sano es una persona equilibrada, serena y eficiente, cualesquiera sus dotes y aptitudes, su cultura o su posición, su
edad o sus creencias.
¿QUÉ ES LA HIGIENE MENTAL?

También se discute en los cenáculos técnicos acerca de cuales sean los objetivos, los fundamentos, las reglas y los límites
de esta disciplina, una de las más. jóvenes y ambiciosas en el
campo de la Psicobíología aplicada. Vamos también a prescindir aquí de falsos escrúpulos y escribir simplemente que con
ese título se concibe el conjunto de normas y actuaciones que
todo ser humano debe seguir para desenvolverse y conservarse
mentalmente sano, aumentando su resistencia ante las múltiples causas de desajuste o enfermedad psíquica. Más adelante
veremos que siendo el Hombre un animal social, la higiene
mental ha de cumplirse por igual en el plano individual y en
el plano colectivo, lo que lleva implícito un carácter mixto
(Público y Privado) de la obra psicohigiénica.

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EMILIO

MIRA

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LÓPEZ

ORÍGENES RELIGIOSOS DE LA HIGIENE MENTAL : LA PUREZA
DE ESPÍRITU COMO RECURSO DE SALVACIÓN

La higiene mental, como la psicología, tiene una larga
prehistoria y una breve historia: desde que el Hombre adquirió la noción de su existencia personal y dejó de ser una más
entre las cosas para situarse como ser consciente ante ellas sintió la angustia de su soledad y pequenez ante la Naturaleza y
aguzó su ingenio para explicarse de algún modo el curso de
los acontecimientos. Obedeciendo la ley de la semejanza creyó
que todos los seres estaban también dotados de alma, o sea,
eran semejantes a él y así adoptó el tipo de pensamiento mágico-animista como modula para sus primitivas creencias e
interpretaciones.
De acuerdo con ese modo de pensar, los fenómenos naturales, con toda su grandiosidad, eran manifestaciones de seres
suprahumanos, todopoderosos e invisibles, impalpables o inaccesibles, a quienes precisaba obedecer y satisfacer con los más
cruentos sacrificios.
Por esto puede afirmarse que el hombre de las cavernas
era menos libre y responsable que el actual, pero en cambio
fue mucho más profundamente religioso, ya que solamente
sintiéndose a cada instante protegido por sus divinidades podía
dejar de temer los innumerables peligros que por todas partes
le amenazaban. En un determinado momento, no obstante,
se dio cuenta de que no bastaban ritos y sacrificios para conquistar el aprecio de sus dioses. Le era además necesario obedecer a ciertos principios o normas -- estrictamente especificados en los credos de las diversas religiones primitivas -- para
asegurarse la "gracia" y salvar su espíritu. Viejos duchos y
expertos se encargaron de fiscalizar esa obediencia y de esta
suerte fueron separándose la Magia y la Religión, siendo los
creyentes doctrinados en la obediencia a numerosos preceptos
de los que dependía al fin y a la postre su ulterior Destino.
Así, por ejemplo, en la Religión de Horus (Egipto Antiguo)
era preciso hacer y cumplir el siguiente juramento para verse

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libre de toda especie de males (y conquistar el derecho a una
inmortalidad tranquila y feliz) :
"No cometí ningún robo con violencia"
"No robé"
"No maté hombre ni mujer"
"No robé granos ni semillas"
"No robé ofrendas"
"No robé la propiedad de Dios"
"No mentí"
"No hurté el alimento"
"No proferí maldiciones"
"No cometí adulterio ni me acosté con hombres"
"No hice llorar a nadie"
"No estuve melancólico"
"No ataqué nada"
"No escuché por detrás de las puertas"
"No calumnié"
"No me encolerizé sin motivo"
"No trabajé atropelladamente"
"No pronuncié palabras en vano"
"No atemorizé a nadie"
"No perturbé el orden"
"No saqué el pan a ningún niño".
(Nótese la falta de síntesis, el carácter infantil de algunas
exigencias, pero en cambio adviértase que algunas de las consignas prohibitivas en aquellos tiempos representaban mayor
fineza ética y más elevado idealismo que muchas de las consignadas en las liturgias y credos de las actuales religiones).
En el curso de los siglos fue cambiando lentamente la estructura y la forma de los credos religiosos que. al fin y a la
postre, representaban y todavía representan para muchos, breviarios de conducta que aspiran a conseguir para sus seguidores no solamente la "salvación" sino también la salud espiritual. Actualmente existen por lo menos 3 conceptos de
Religión, atribuidos a Cicerón, Lactantius y San Agustín respectivamente:
a) La esencia de la Religión es una actitud de concentra-

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EMILIO

MIRA

Y LÓPEZ

ción y recogimiento, para ejecutar con sufrimiento nuestras obligaciones (Re-ligere).
b) La base de la Religión es la comunidad de creencias,
capaz de unir a los hombres (Re-ligare) en la obediencia a ciertos principios.
c) Lo fundamental en la Religión es una re-elección, o
sea. una nueva determinación de fines y objetivos vitales, en virtud de la que el hombre renuncia a los placeres
inmediatos para asegurarse la bienaventuranza mediata
y eterna.
Correspondiendo a esta diversidad de conceptos también
se ha producido en el mundo moderno una división de los
credos religiosos y, lo que es peor, un relajamiento de la fé
de los creyentes que, con excesiva frecuencia, disocian sus obligaciones y sus devociones, negando con su conducta lo que
afirman aceptar con su corazón. Pero paralelamente a este
proceso se ha observado la
EVOLUCIÓN DEL C O N C E P T O DE SALUD M E N T A L E N
R E L A C I Ó N CON LOS PROGRESOS DE LA PSICOLOGÍA

A medida que fueron acumulándose los conocimientos acerca de la estructura y la dinámica funcional del individuo humano fue también variando el concepto de su vida psíquica,
de sus actividades conscientes e inconscientes, de los factores
que regulan sus estados de equilibrio o desajuste personal y,
en suma, de las condiciones esenciales para su salud mental.
Las enfermedades y los disturbios psíquicos ya no son hoy
concebidas como efecto de espíritus malignos, de maldiciones
o de obscuras influencias mágicas y sí como nuevas formas de
vida derivadas de alteraciones bruscas o excesivamente intensas o prolongadas de las condiciones que determinan el inestable equilibrio existencial. Todos nosotros poseemos reservas
y recursos defensivos para mantener nuestra salud mental ante
las habituales variaciones de los excitantes e inhibidores externos e internos (responsables por los cambios en nuestras

GVIA DE LA ¿ALUD

31EXTAL

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ideas, sentimientos, deseos, emociones e impulsos) mas si tales
variaciones ultrapasan los límites de nuestra capacidad de resistencia y adaptación, se producirán efectos perjudiciales y
surgirán reacciones anormales (íntimas o implícitas y sociales
o explícitas) que caracterizarán los diversos tipos de sufrimiento y el trastorno mental.
Basándos en la observación y en la investigación experimental, controladas por la aplicación del cálculo de probabilidades, la psicología moderna y la Psiquiatría actual han permitido descubrir los procesos por los cuales cualquier persona
humana consigue adaptarse o readaptarse y también desadaptarse o desequilibrarse ante las emergencias que en su vida
ocurren. Gracias a esa mayor y mejor comprensión dinámica
y evolutiva puede hoy afirmarse que existen ya las bases para
una obra de
HIGIENE MENTAL CIENTÍFICA

Puede afirmarse que el nacimiento de la higiene o profilaxis menta] como "conjunto de normas científicas destinadas
i conservar y aumentar la salud mental, individual y colectiva, ocurre a principios de nuestro siglo, determinado por los
progresos en el campo de la psicología experimental, el psicoanálisis y la psiquiatría. Fue un ex-enfermo mental. Clifford Beers. quien más decididamente contribuyó para la concretización y organización del movimiento mundial en pro
de la salud mental, no solamente con la publicación de su
célebre libro autobiográfico (rápidamente traducido a varios
idiomas) : A Mind that found Itself (Una mente que se reencontró) cerno también con su devotado esfuerzo en pro de
la captación de fondos para el mantenimiento de la Liga Internacional de Higiene Mental. Un hecho es obvio: la obra
profiláctica o preventiva de los trastornos mentales no puede
ser exclusivamente llevada a cabo por los médicos y todavía
menos por los médicos psiquiatras; a éstos cabe aportar su
concurso especializado, pero, como pronto veremos, el conjun-

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EMILIO

MIRA Y LÓPEZ

to de condiciones y factores de los que depende la salud mental
es tan enorme y heterogéneo que para asegurar la conservación
de ésta se precisa del concurso de profesionales tan diversos
como son: economistas, sociólogos, políticos, educadores, higienistas, psicólogos, arquitectos, administradores, moralistas,
psicoanalistas, sacerdotes, filosofes, industriales, jueces, legisladores, etc. Y esto por la simple razón que si antes se afirmaba simplemente: ''Mens sana in corpere sano" ahora hay
que agregar "et in Societas sana". Apesar de esto, no hay
duda que el esfuerzo mayor para conservar la salud mental
tiene que ser realizado por el propio poseedor de ella, y de
aquí se deriva la justificación de la guía que el lector se
apresta a conocer.
Una manera práctica de ver la inter-relación y la reciprocidad de los factores determinantes de la salud y el equilibrio
mental es delimitar las relaciones que la higiene mental científica mantiene con el resto de las ciencias que se ocupan del
Hombre bajo el punto de vista cultural (las llamadas "Geistwissenschafts" o ciencias del espíritu) y es lo que vamos a
hacer en el próximo capítulo, si bien de un modo brevísimo,
como corresponde al carácter elemental de esta obra. Y una
última advertencia: para el lector curioso, que no se satisfaga
con el texto y desee profundizar sus conocimientos, añadiremos al fin de cada uno de nuestros temas una breve bibliografía, en la que podrá ver los motivos que tenemos para asentar lo que pueda al principio parecerle osadas o injustificadas
afirmaciones.
NOTA BIBLIOGRÁFICA (para consulta eventual):
CALVERT: Man in the making. Modern Library. New York.
CASTIGLIOXI, A.: Adventurcs of the Mind. Sampson. Londres. (Hay
trad. castellana.)
DEXIS SAWIT: Historia de las Religiones. Ed. Zig-Zag. Chile.
JAMES, W.: Yarieties of religious experience. Modern Library. New
York.
WERXEB, CH.: Le probleme du Mal. Ed. Payot. París.
YAHX, M.: Higiene mental. Sao Paulo.

CAPÍTULO II

hi Hinií.n-'
I'/ÍCÍ'/V ürl

Mrit'al

con las

diversas

Kiiíritu.

HIGIENE MENTAL Y EDUCACIÓN

No hay duda que la primordial tarea psicohigiéníca consiste en formar y perfeccionar la personalidad individual, dotando a cada ser humano de recursos y hábitos, propósitos y
técnicas capaces de hacerle superar con serenidad y eficiencia
los avatares de su existencia. Mas ese es también a fin de
cuentas el objetivo fundamental de la educación, concebida en
su acepción más amplia (esto es: paidogógica y no meramente instructiva). Por esto, el día en que la Escuela se
encuentre suficientemente equipada y dispuesta a proporcionar
una educación integral será el lugar en donde podrá centralizarse toda la obra de preservación y defensa de la salud
mental de las nuevas generaciones. La situación actual es,
todavía, poco favorable a ese ideal pues, en primer lugar, los
niños van a la escuela cuando ya han transcurrido los primeros y más decisivos años para la estructuración de sus actitudes profundas de reacción y. además de esto, la escuela se
encuentra casi completamente absorbida por la necesidad de
cumplir rígidos y densos programas de enseñanza de conocimientos, lo que hasta cierto punto la obliga a ser más informativa que formativa, descuidando el cultivo del carácter y
el estudio de las relaciones del niño con sus diversos grupos

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sociales (familia, compañeros, vecinos, etc.). De otra parte,
la educación nunca podrá ser totalmente individualizada, o
sea, adaptada a las pecularidades personales, en la actual organización politicosocial. lo que determinará siempre una cierta fricción en el ajuste de los contingentes escolares sub, super
y paranormales. Por esta y las anteriores consideraciones, si
bien higiene mental y educación tienen teóricamente mucho en
común, en la práctica ofrecen la misma separación que entre
sí guardan la Psicología y la Pedagogía. Consiguientemente,
lo prudente es hacer convergir en la tarea psicohigienica y educacional todos los elementos más directamente responsables
por la salud y el desarrollo mental armónico de las nuevas
generaciones: padres, médico, maestro y psicólogo.
HIGIENE MENTAL E HIGIENE CORPORAL

Dada la sinergia funcional que se observa en la individualidad humana, puede afirmarse que todos los preceptos de la
higiene corporal -- derivados de los actuales conocimientos
médicos y fisiopatológicos-- son. en realidad otros tantos recursos de preservación de la salud mental. No es posible científicamente concebir una mente ecuánime en un sistema nervioso enfermo y menos aún es posible imaginar un sistema
nervioso sano en un organismo afectado por cualquier estado
patológico. Las modernas investigaciones han demostrado que
la interacción dentro de los diversos aparatos y sistemas constituyentes del organismo humano es tan completa y recíproca
que ya no es factible concebir una alteración local aislada, si
bien sea posible que un estado morboso haya tenido un punto
de partida focalizado. Consiguientemente, lector, si deseas
tener tu mente sana procura en primer término obedecer las
reglas de la higiene corporal, apesar de no ser estas suficientes
para asegurarte la obtención de tu deseo.

lil'IA

DE LA

SALUD MES TAL

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HIGIENE MENTAL Y PSICOLOGÍA

Mientras la Psicología usó como única arma la introspección y la especulación teórica subsiguiente, de poco uso podía
ser para la tarea de preservar la salud mental, mas cuando
decidió utilizar los métodos de la Biología y tomar en cuenta
los conocimientos derivados de la experimentación y de la
heterospección (observación sistemática de la conducta ajena)
pudo progresar tan rápidamente que bien pronto comenzó a
deducir reglas y consejos que permitieron, a su vez. mejorar
la eficiencia de las demás actividades científicas que constituyen el núcleo de las llamadas ciencias del espíritu. En cualquiera de sus modernas modalidades (psicología analítica, diferencial, topológica. configuracional. evolutiva, social, patológica, etc.) ofrece actualmente abundantísimo caudal de datos
a la tarea del psicohigienista. Del propio modo como la fisiología los ofrece al sanitarista. Mas no por esto hemos de creer
que puedan fundirse -- y mucho menos confundirse-- los
campos de acción de ambas disciplinas, pues la verdad es que
la Psicología no puede ser normativa y si. simplemente, descriptiva, en tanto que la higiene mental ha de partir forzosamente de una plataforma de valores que han de ser aquilatados
con la ayuda de la Antropología, la Historia, la Filosofía, la
Sociología y la Moral, al propio tiempo que han de ser respetadas las concepciones religiosas vigentes en el individuo a
quien se intenta favorecer.
H I G I E N E M E N T A L Y PSIQUIATRÍA

La moderna Psiquiatría sabe que no existen diferencias
esenciales entre la mente sana y la enferma. Se trata apenas
de grados o niveles de reacción, capaces de ser referidos a diferencias de intensidad, de proporción y oportunidad, en sus
diversos modos de actuación. Precisamente por esto se hace
factible la profilaxis o higiene mental, es decir, la evitación
de las reacciones morbosas, actuando antes que estas se revelen,

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o sea. cuando se encuentran en preparación, en fase latente
o inicial. Cualquier psiquiatra es capaz de mostrar que reuniendo los diversos familiares de un enfermo mental y estudiándolos atentamente vemos en ellos muchos de los rasgos
de carácter o de conducta que han llevado al último al hospital psiquiátrico; en este paciente mental, pues, lo que ha
ocurrido ha sido una concentración (temporal o permanente)
de características que siendo más atenuadas, fugaces o aisladas
eran todavía compatibles con el concepto de normalidad o, inclusive, eran tenidas como muestras de relativa genialidad. Por
esto mismo, en el movimiento mundial pro salud mental son
los psiquiatras quienes llevan la voz cantante, mas no hemos
de olvidar que la Psiquiatría tiene por misión estudiar los trastornos mentales con el fin de curarlos, en tanto la higiene
mental tiene por objeto alejar al hombre, lo más posible, de
los efectos dañinos que sobre su salud mental puedan ejercer
las múltiples causas, condiciones y factores alterantes o destruidores de la misma.
HIGIENE MENTAL Y PSICOANÁLISIS

En realidad, teóricamente, no tendríamos por qué destacar
este tema, ya que se encuentra implícito en los dos párrafos
anteriores (pues el Psicoanálisis o es una forma de Psicología
o una forma de Psicoterapia) pero bajo un punto de vista
práctico lo juzgamos de extraordinaria conveniencia pues con
demasiada frecuencia se oye decir, a personas calificadas, que
el único medio de asegurarse la salud mental para toda la vida
es someterse a un psicoanálisis realizado por psicoanalista diplomado, esto es, miembro de la Asociación Internacional de
Psicoanálisis. Si esto fuese cierto la inmensa mayoría de la
población mundial estaría condenada al peligro de trastornarse el juicio en cualquier momento, pues la verdad es que dado
el costo de dinero y de tiempo que ese psicoanálisis requiere
(tanto si es hecho con carácter didáctico como profiláctico y
macho más todavía si pretende ser curativo) solamente es ase-

OVIA

i)E

LA SALUD

MEXTAL

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quible actualmente a menos de la milésima parte de los habitantes bípedos del planeta. Pero afortunadamente esa afirmación no es exacta: se puede haber sido analizado y contraer
cualquier trastorno mental y también se puede no haber sido
analizado y vivir hasta la muerte sin sufrirlo. Es cierto que
los psicoanalistas reclaman para sí la exclusividad de dictar
normas en el sentido profiláctico mental, mas la verdad es
que a juzgar por sus propios modos de vivir, de discutir y de
comportarse en sus Congresos y Reuniones cabe dudar acerca
de la legitimidad de su pretensión.
Del propio modo como no basta ser juez para ser justo,
sacerdote para ser santo o militar para ser valeroso, tampoco
basta ser psicoanalista (y menos simple psicoanalizado) para
ser mentalmente sano. Y es claro que tampoco basta ser psiquiatra o poseer cualquier otro posible título profesional.
HIGIENE MENTAL Y SOCIOLOGÍA

La moderna Sociología ha adoptado los métodos científicos, de investigación por "sondajes", comparación de casos
extremos, demarcación estadística de límites y factores de grupo, que la permiten poner de relieve los influjos diversos que
en ciertas áreas sociales comprometen la normalidad del ajuste
intra e intergrupal. Ejemplo de la riqueza de datos que con
ese criterio puede obtenerse nos lo dá el reciente estudio socioexperimental realizado y publicado por Peter Sainsbury bajo
el título: Suicide in London (fnaudsley Monograph. Londres
1955). Bajo otros puntos de vista, los estudios realizados
por la Society for the Study of Human Issues y publicados
en la revista Human Relations nos muestran como la impregnación psicológica de la Sociología moderna permite al higienista mental lanzar las bases de una defensa de la salud mental colectiva, mejorando las condiciones de vida de las áreas
de mayor movilidad, de las zonas suburbanas y de los centros
en proceso de industrialización, complementando así la obra
de la higiene mental individual.

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MIRA

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LÓPEZ

HIGIENE M E N T A L Y ÉTICA, MORAL Y RELIGIÓN

T a n t o la Ética como la Moral y la Religión son disciplinas que al mismo tiempo que fundamentan y ayudan restringen y limitan las tareas psicohigiénicas. Las propulsan al
proporcionarles las bases y objetivos filosóficos y axiológícos
-- trascendentes -- que han de orientarlas, las frenan también
en la medida en que por exigencias doctrinarias intentan imponer a la infinita variedad de las inteligencias, temperamentos y caracteres humanos normas rígidas, inmutables y universales, que unas veces son fáciles y otras imposibles de cumplir, dadas las peculiaridades del caso individual. Es claro que
la salud mental no puede ser adquirida o conservada "a cualquier precio", pero también lo es que no tiene un "precio fijo".
De ahí la necesidad de una actitud de síntesis conciliatoria y
de un trabajo en equipo para poder fijar la mejor serie de
normas aplicables a cada caso en particular.

HIGIENE MENTAL Y DERECHO

En cierto modo este tema podría ser suprimido traíánjose
de un trabajo que pretende ser meramente de orientación práctica, mas nos parece necesario señalar en él lo que hemos expuesto con mayor amplitud en nuestra Psicología Jurídica y
en el estudio acerca de El Deber (en Cuatro Gigantes del Alma;
ambos libros editados por El Ateneo) o sea: la discordancia
existente entre los puntos de vista del Derecho clásico y la
Psicología moderna en relación con la conducta exigible al
hombre social: mientras el Derecho clásico clama que "todos
son iguales ante la Ley", o sea, que la Ley rige sin exclusiones
ni privilegios para quien quiera que se encuentre destinada, la
Psicohigiene postula que la Ley se ha hecho para mejorar y
servir al Hombre y no viceversa; por lo tanto, tendrá que ser
adaptada, interpretada y aplicada de acuerdo con las posibilidades que cada cual tenga que cumplirlo. O dicho crudamente: para el psicohigienista no es posible que los hombres sean

OVIA DE LA SALUD MENTAL

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iguales ante nada ni ante nadie, a no ser ante Dios, si esa
fuese su voluntad. Infelizmente lo que se observa es que la
Ley. cuando interpretada prácticamente, propende a ser menos
aplicada severamente en aquellos que por su mayor inteligencia, cultura o responsabilidad más obligados se hallarían a
cumplirla. De ahí el profundo sentimiento de irritación, insatisfacción y descrédito de la Justicia humana, que es uno de
ios factores de frustración y desequilibrio más importantes en
nuestra actual Sociedad.
En todo caso, un hecho es incontrovertible: si deseamos
mejorar la salud mental (individual y colectiva) preciso es
que en lo sucesivo los legisladores sean asesorados por antropólogos, psicólogos, psiquiatras y sociólogos capaces de infornarles de lo que puede ser razonablemente exigido a cada categoría de seres humanos. De no hacerlo así. la Ley será letra
muerta, no cumplida, o se transformará en fuente de desasosiego y desequilibrio mental para quienes la sufran coactivamente.
XOTA BIBLIOGRÁFICA:
GAI:CÍ\ BACÍA: La Filosofía d'' las Ciencias. Prensa Universitaria.
Caracas.
MIRA. E: Psicoloijín -Jurídica. 4* eri. El Ateneo. Bs. Aires. 1954.
MVZAFER SHKRIF: The Psiiicholofni oj Social Xorms. Harper. New
York. 1936.
POROT: Hurncur Mentalr. Xasson. París.
YAH>\ M.: Hiíji'in' Mental. Sao Paulo.

CAPITULO III

LA HIGIENE MENTAL PRE-CONCEPCIONAL

La genética humana ha puesto fuera de duda que existen
diversas predisposiciones al desequilibrio mental que son susceptibles de transmitirse por herencia. Además de esto, es obvio que para el desarrollo individual armónico y saludable ha
de influir en sumo grado la paz y la felicidad que existan en
su hogar, desde los primeros días de su vida. De ahí se deriva
que cuantos factores contribuyan para asegurar una buena y
oportuna elección de cónyuge serán otras tantas garantías
para la salud mental de los futuros hijos. Veamos, pues, como
puede en este sentido "preparane" una robusta salud mental
a nuestros posibles descendientes:
Les PROBLEMAS DE LA ELECCIÓN DE CÓNYUGE

Con razón ha escrito Emmerson que los dos máximos problemas que cualquier ser civilizado está llamado a resolver
son les de la elección de profesión y la elección de cónyuge,
pues con el primero va implícito su triunfo o su fracaso como
"productor'' y con el segundo se juega su suerte como "reproductor". En efecto, cada día oímos testimonios de gentes
que atribuyen su felicidad o su desgracia al hecho de haber
realizado un matrimonio feliz o al contrario, catastrófico. Y
no obstante, es sorprendente la falta de meditación y de cuidado con que millones de personas toman decisiones en ambos

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problemas. Especialmente el segundo, o sea. la búsqueda de
la ''media naranja" complementaria, se efectúa generalmente
bajo los efectos de un estado pasional que si no suprime por
lo menos deforma la claridad del juicio elector. Mucho se ha
discutido si el criterio para tal elección debería ser idealista o
pragmático, basarse en una anticipación de "gozos y venturas"
o en un frío pronóstico de "utilidades y seguridades". La verdad es que ha de constituir una línea intermedia entre ambos
fines, procurando unir lo agradable y lo conveniente, io bueno
y lo justo, la apariencia y la esencia, para de este modo lograr
que tras la luna de miel no se vengan abajo las ilusiones o
resulten insuficientes las razones motivantes del matrimonio.
Conseguir, pues, una elección oportuna, conveniente y satisfactoria es garantizar en gran parte la felicidad ulterior, pero
es claro que no podemos lanzarnos a buscar esposa o esposo
con la misma objetividad que usamos para elegir un arma
o un instrumento maquinal: precisa aquí aunar también la
espontaneidad y la reflexión, la razón y el corazón.
Bastantes son los autores que se han ocupado científicamente de este problema, tomando por base el análisis retrospectivo de las causas y motivos que llevan tantos matrimonios
al fracaso y determinando así. estadísticamente, cuáles son las
características de cada cónyuge --hombre o mujer-- que más
permiten pronosticar de él una buena adaptación matrimonial.
Burgess y Cottrell concluyen en su libro, al respecto, lo siguiente:
I 9 La mayor capacidad de ajuste para el matrimonio cabe
a las mujeres.
2 9 El tipo de relación filial cen el genitor de sexo contrario condiciona el modo cómo se efectúa la elección del
cónyuge.
3° La socialización de la persona (amplitud y profundidad de sus contactos sociales) es significativa para su
capacidad de ajuste matrimonial.
4° El factor económico, por sí solo, no es importante en
la predeterminación del éxito o el fracaso matrimonial.
5° El ajuste sexual en el matrimonio depende más del

OCIA DE LA SALVD

MEXTAL

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ajuste psicológico que de condiciones físicas u hormonales.
6 9 Es posible la predicción del ajuste matrimonial sobre
bases experimentales, validadas por el cálculo estadístico de probabilidades.
Per su parte, otro autor de gran prestigio, Lewis Terman.
en su libro sobre este asunto da la siguiente lista de circunstancias o factores como siendo determinantes de una predicción
favorable al ajuste matrimonial de quien las posea totalmente,
o en su mayor parte:
\° Felicidad amplia y duradera de los padres.
2" Infancia feliz.
3° Falta de conflicto o fricciones con la madre.
4° Buena disciplina en el hogar, no rígida ni severa.
5° Intensa afección por la madre.
6° Intensa afección por el padre.
7" Falta de conflicto con el padre.
8 9 Franqueza de los padres en relación con los asuntos
sexuales.
9'? Rareza y suavidad de los castigos durante la infancia.
10? Actitud sexual positiva (sin gazmoñería ni aversión)
durante las relaciones premaritales.
i Puede parecer, a primera vista, que algunas de las circunstancias mencionadas incluyen las otras, pero la verdad es que
si bien existe elevada correlación, no hay absoluta concordancia
entre ellas y por esto Terman las cita aparte.)
La necesidad de que el futuro genitor o genitora posea
ciertas cualidades para elegirlo como cónyuge, no excluye la
de que el propio elector también las posea, y por esto lo primero que ha de preguntarse quien desee procrear es si está o no
en condiciones no solamente de engendrar hijos sanos, sino de
educarlos y mantenerlos sanos, tanto física como mentalmente.
Y la respuesta no es fácil: por esto se han instalado y multiplicado en diversos países los denominados cursos preparatorios, pre-nupciales. de novios y novias, etc.. con los que se
pretende capacitar a los futuros padres no solamente para una
elección de cónyuge más meditada, sino para una evaluación

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más justa de sus propias condiciones para la procreación. Bajo
este punto de vista, evidentemente, no basta que la persona
elegida sea de "buena familia'', o "tenga palmito", ni siquiera
que presente un certificado médico de salud corporal. Todo
eso puede ser conveniente o necesario, pero no es suficiente. En
algunas de las grandes capitales mundiales han surgido los denominados "Servicios de orientación matrimonial", en los que
los interesados son ayudados a conocer mejor sus propias posibilidades y las del futuro cónyuge, recibiendo a la vez consejos para mantener lo más armónicamente posible su futura
unión, en el caso de no estar desaconsejada.
La consulta a uno de esos servicios --si ofrece garantías
de seriedad científica -- será tanto más necesaria cuanto existan
antecedentes de enfermedades o desajustes transmisibles por
herencia en uno o en los dos futuros cónyuges. Sabido es
que hoy la Genética humana se encuentra capacitada para realizar el denominado "pronóstico empírico de la herencia", o sea,
determinar el tanto por ciento de probabilidades que existen
de que los futuros vastagos hereden los genes transmisores de
tal o cual tara.
CONTRIBUCIÓN DE LA G E N É T I C A H U M A N A
PROFILAXIS M E N T A L

A LA

A principios de este siglo todavía se consideraba que la
herencia era un hecho fatal: de tal palo, tal astilla --dice el
refrán --. Poco después, bajo el impacto de las nuevas orientaciones biopsicológicas, se ha delineado un creciente descrédito
de ella y se ha tendido a infraestimar demasiado su importancia- La verdad, como casi siempre, se encuentra en medio
de esos extremos: es preciso asegurarse, antes de contraer matrimonio, que nuestro cónyuge no es portador de "genes"
(moléculas contenidas en los cromosomas de su células germinales que transmiten algún carácter constitucional) que, al
combinarse con los nuestros puedan determinar con elevada
probabilidad tal o cual defecto o "tara" en nuestros hijos.

HUÍA DK LA ¿ALUD VESTAL

31

Pero también precisa no olvidar estos dos hechos: 1° Si es
posible la transmisión hereditaria de predisposiciones a ciertos
defectos o enfermedades, también lo es las de predisposiciones
a ciertas abundancias aptitudes o cualidades; éste es el saldo
positivo y benéfico de la transmisión hereditaria, gracias al
cual los criadores de ganado consiguen el nacimiento de ejemplares "purs-sang". 2° Nunca se puede tener una seguridad
absoluta en lo que va a resultar con la fecundación, porque
el número de combinaciones posibles entre los 24 pares de
cromosomas de la célula germinal masculina (espermatozoo)
y la célula germinal femenina i óvulo i supera a 4.000.000.
de suerte que inclusive en los partos gemelares se observan
notables diferencias entre los hijos gemelos. Inclusive cuando
se trata de gemelos llamados univitelinos i en los que la fórmula hereditaria, o sea. los genes que se encuentran en cada
uno de ellos) es idéntica, también se producen diferencias que
los condicionan diversamente para la vida (y que son debidas
a la acción de la llamada herencia citoplásmica y a las influencias citotípicas que han actuado durante los nueve meses de su
vida intrauterina). Por esto no se han de hacer afirmaciones
o negaciones absolutas en el pronóstico de la herencia: éste
ha de ser puramente empírico y basarse en el cálculo de probabilidades. 3 9 De las dos formas principales de herencia
conocida: la llamada herencia dominante y la llamada herencia recesiva, la última es la más frecuente en la transmisión
de las predisposiciones a los diversos trastornos o enfermedades
del sistema nervioso y de la mente. Por esto hemos de recordar
que el cónyuge puede presentarse enteramente sano y normal,
a pesar de lo que es capaz de ser portador de taras recesivas,
que aparecerán en sus hijos si se une con alguien que también
las tenga; por esto se hace necesario levantar completamente el
mapa genealógico de las dos familias, en cuanto hace referencia a los aspectos mórbidos, si se desea poder prever cuántas
son las probabilidades de que ocurra una de tales desagradables
sorpresas en la descendencia.
Los lectores interesados en la llamada eugenesia humana
(o sea: en la génesis de sanas y fuertes criaturas humanas)

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pueden, acerca de este particular, consultar alguna de las obras
que se citan en la nota bibliográfica anexa.
BIBLIOGRAFÍA:
BüRGOcss and COTTRELL: Predicting Suecos or Failure in Marriaye.
Prentice Hall. New York, 1939.
GATES: Human Genetics. 2 volúmenes. MacMillan. New York, 1948.
RÓSTALO. J.: L'Heredité Humaine. Colección Que Sais-Sé N» 550.
TEKMAX, L.: Psycliological Factors in Marital Happiness. Mac Graw
Hill Co. N. Y., 1938.

CAPÍTULO IV

Cómo puede establecerse el llamado consejo prenupcial.
Aspectos psicológicos de la intervención familiar y técnica en este campo. La capacidad para el matrimonio.

CÓMO PUEDE ESTABLECERSE EL CONSEJO PRENUPCIAL
No se debe confundir el consejo prenupcial el llamado "certificado prenupcial" que hoy es exigido en bastantes países
civilizados como requisito para asegurar la salud suficiente
de los cónyuges que aspiran a unirse en matrimonio. Obviamente, tal certificado sirve apenas para evitar la legalización
de uniones sexuales en personas portadoras de serios déficits o
enfermedades vitales, infecto-contagiosas o causantes de graves
trastornos de conducta.
En realidad, la orientación o el consejo prenupcial se apoyan fundamentalmente, de un lado, en el avance de los conocimientos de sexología y, de otro, en el de los referentes a la
pskodinámka del ajuste interpersonal. Así como cada llave
solamente abre un tipo de cerradura (y viceversa), puede afirmarse que cada persona precisa de un tipo de socio o "alterego"
para poder establecer con él una relación afectiva e intelectual
estable. Esto significa que la denominada "incompatibilidad
de genios" que generalmente se alega como pretexto o disculpa
para justificar separaciones, desquites o divorcios es, en la
realidad, mucho más cierta y verdadera de lo que creen quienes
la alegan, en la inmensa mayoría de ocasiones.

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Casi todos los servicios de orientación y consejo prenupcial
proceden, para realizar su tarea, a efectuar un demorado estudio de los antecedentes, historia y personalidad biosocial de
los futuros esposos, estableciendo con sus resultados un pronóstico de las posibilidades de acuerdo o desacuerdo de ellos
ante los problemas que la vida en común va a plantearles,
con toda probabilidad.
Tal estudio exige la colaboración de genetícistas, médicos,
sociólogos, educadores, psicólogos y psiquíatras, trabajando en
equipo, y aún así solamente puede pretender disminuir sensiblemente el número de los fracasos matrimoniales, si bien esa
disminución será conseguida no solamente desaconsejando algunos casamientos, sino aconsejando y advirtiendo a los contrayentes de otros acerca de los puntos álgidos o peligrosos,
que han de resolver (o evitar) sí desean conservar su paz y
felicidad conyugal. O sea: el consejo es más orientador que
seleccionante, en tales casos, pues señala los tipos de vida o
régimen matrimonial más convenientes para la futura pareja
de esposos.
LA INTERVENCIÓN FAMILIAR EN EL CONSEJO PRENUPCIAL

Infelizmente si los servicios técnicos son escasos, sobran en
cambio las personas entrometidas e incompetentes, dispuestas
a reemplazarlos. Entre ellas cabe citar en lugar preferente a los
familiares de los novios que, casi sin excepción, se creen no
solamente con direcho, sino con obligación de opinar, aconsejar, censurar, sugerir, ordenar o prohibir en relación con este
asunto. Por esto, bueno será enunciar un principio que nos
parece evidente: sí se trata de personas dotadas de un normal
desarrollo mental y en condiciones legales para poderse casar,
nadie está autorizado moralmente a interferir en sus decisiones
y ílas opiniones han de ser solamente manifestadas cuando son
pedidas por los interesados.
Hay actualmente todavía millones de jóvenes que se creen
obligados a solicitar el permiso, el consentimiento o la bendi-

GUIA DE LA SALUD MENTAL

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ción familiar para formalizar su compromiso de noviazgo o
de matrimonio; esto se debe a que no tienen todavía reconocida su mayoría de edad o a que piensan depender económicamente del auxilio familiar, mas si ninguna de esas dos circunstancias existe, entonces solamente cabe pensar que lo hacen
por hallarse excesivamente atemorizados y dependientes, pues
en verdad lo que les cabría hacer es, apenas, participar su
decisión y esperar que ella sea reacibida, por lo menos, con
respeto.
Claro es que padres, tíos, abuelos, hermanos mayores, etc.,
justifican su intervención en casos tales afirmando que los
"muchachos" carecen de experiencia de la vida, que son "alocados", "ingenuos", etc., mas ninguno de tales argumentos
(ni todos ellos juntos) pueden contrarrestar esta simple verdad: cada ser humano tiene el derecho de elegir libremente su
Destino y solamente él puede hacerlo con probabilidades de
acierto, ya que en tal elección han de pesar tanto los motivos
de la "razón" como los del "corazón", o sea: la lógica como
el instinto.
CONSECUENCIAS NEGATIVAS DE LA COACCIÓN O LA
SUGESTIÓN EN LA ELECCIÓN DE CÓNYUGE

Si alguien nos sugiere o nos coacciona en una elección de
tamaña importancia, aún dando por supuesto que aceptemos
de buen grado tal intervención, se crea con ella una base falsa
para el ulterior curso de nuestra unión conyugal: renunciamos
a aceptar plenamente la responsabilidad dz la misma y, por
tanto, no podremos vivirla íntegramente sino en función de
quien o de quienes nos la determinaron. De esta suerte somos
actores pero no autores de su historia.
Supongamos, empero, que consigamos sustraernos a esa
intervención: nuestro amor propio, unido al que profesamos
a la persona amada, la rechaza y nuestra voluntad vence la
lucha. Pues bien, entonces existe el peligro de que ante cualquier fricción o desentendimiento con el cónyuge que defen-

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dimos, pensemos con inquietud que tal vez tenían razón quienes nos aconsejaban abandonarlo y esto actuará siempre como
un freno obstaculizador ante cualquier tentativa de superación;
inclusive existe la posibilidad de que le echemos en cara a
nuestra pareja "el sacrificio" que hicimos para superar los
consejos adversos a nuestra unión... Por todo eso, el amor
que profesamos al cónyuge discutido es apenas el resto del que
le teníamos menos el que fue perdido en su defensa. ¡Si quienes
intervienen para estrangular un amor floreciente supiesen que
con su acción destruyen quizás las mejores posibilidades de
realización y felicidad de quien desea proteger, serían más reservados y prudentes. De todos modos, para evitar que los
consejos tengan tal efecto, vengan de donde vinieren, se impone
que el interesado procure basar su amor en el más profundo
y completo conocimiento del modo de ser, sentir y hacer, del
ideal y de la actitud, del comportamiento aparente y real del
ser amado.
Y para eso nada mejor que aprovechar todas las ocasiones
para dialogar con él de todos los posibles problemas y situaciones que la vida en común podría plantearles en el futuro.
LA CAPACIDAD PARA EL MATRIMONIO

No es suficiente que tengamos suerte y acierto en la elección de nuestro cónyuge. Para asegurarnos un matrimonio
feliz precisa también que nos preguntemos si estamos en condiciones de hacerlo, o sea, si hemos alcanzado el grado de
madurez necesario para arcar con los deberes y responsabilidades que adquirimos al fundar una nueva familia y pretender
desenvolverla después de un modo digno y eficiente. No estamos pensando apenas en los aspectos fisiológicos (sexuales)
de las actividades matrimoniales y sí en las obligaciones que
nos imponen tanto el Código' Civil como la Epístola de San
Pablo, cuando contraemos el vínculo matrimonial.
Nuestra capacidad personal para tal emprendimiento puede
ser autojuzgada si nos formulamos las siguientes preguntas y

GUIA DE LA SALUD MENTAL

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procuramos responderlas sinceramente, es decir, con objetividad
y veracidad:
a) ¿Tengo independencia económica suficiente para mantener un hogar, siquiera sea modestamente, pero sin tener
que acudir a empréstitos ni donaciones o confiar en la
"suerte"?
b) ¿"Soy lo suficientemente tolerante, amable y constante
como para poder compartir penas y alegría con alguien
que sea de sexo opuesto al mío?
c) ¿Estoy realmente enamorado, o simplemente encaprichado o interesado?
d) ¿Me encuentro dispuesto a recibir, mantener y educar
los probables hijos de este matrimonio?
En la hipótesis de que todas estas preguntas hayan podido
ser contestadas afirmativamente, todavía debíamos preguntarnos :
e) ¿Seré capaz de colocar a mi cónyuge en primer término cuando parientes o amigos empiecen a querer
ayudarme haciendo comentarios, insinuaciones, objeciones, dándome informaciones o consejos en relación
con su conducta o actitudes?
f) ¿Seré capaz de comportarme con franqueza y sinceridad
desde el día de la boda, no ocultándole ni mintiéndole
respecto a nada, inclusive si con esta sinceridad puedo
ocasionar transitoriamente su enojo o su decepción?
g) ¿Seré capaz de anteponer mi amor a mí amor propio
y, en consecuencia, cumplir con la máxima franciscana
de comprender más que ser comprendido, amar más
que ser amado, perdonar más que ser perdonado?
Quien honestamente conteste "sí" a estas interrogaciones
podrá también dar el "sí" ante el Juez y ante el sacerdote,
aunque puede ocurrir que en la práctica no se muestre tan eficiente como creía en el cumplimiento de sus íntimos compromisos, pero quien tuviese que responder algún "no" debería
antes de casarse consultar persona técnica y expedente acerca
del asunto (psiquiatra, psicoterapéuta, psicologista, consultor
matrimonial, etc.).

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EAiI LIO MIRA Y LÓPEZ

Sería sin duda de gran provecho entrar ahora en la justificación de este consejo, para lo que precisaríamos analizar
las diversas preguntas y exponer las razones de su formulación,
pero tomando en cuenta la tónica elemental y el carácter de
"breviario" que pretendemos dar a esta guía prescindiremos
de ello, remitiendo en cambio al lector curioso o insatisfecho
a las lecturas de los libros en los que podrá encontrar tales
justificativos y que figuran a continuación.
BIBLIOGRAFÍA:
BCEGUESS and COTTEELL: Predicting Bucees or Failure in Marriage.
Prentlce Hall. New York, 1939.
DEEIKURS, R.: Psicología do Casamento. Ed. Civ. Brasileira. Río,
1949.
GATES: Human Oenetics. 2 volúmenes. MacMillan. New York, 1948.
KINSEY and POMEROY: The Sexual Behavior of the Human Male.
The Sexual Behavior of the Human Female. W. Sauders. Filadelfia y Londres. (Existe trad. castellana.)
MUNROE, R.: The Happy Family. (Existe trad. portuguesa. Río,
1952.)
TERMAJNT, L.: Psychological Factors in Marital Happiness. Mac Graw
Hill Co. N. Y., 1938.
YAHN, M.: Aspetos psicológicos na preparaedo para o casamente.
(En su Higiene Mental. Sao Paulo, 1953.)
Curso de introducción a la higiene

mental.

CAPITULO V

HIGIENE MENTAL DEL MATRIMONIO

Suponiendo que la elección de cónyugue haya sido bien
realizada, precisa ahora estudiar cuáles son los factores que
regulan el curso de la unión conyugal para ver de qué modo
podemos asegurar a ésta su mejor decurso.
Es una fórmula general la de que "cuanto más se discuta
la vida en común antes del matrimonio menos precisará discutirla después". Si todos los novios tuviesen el cuidado de
plantearse franca y sucesivamente sus puntos de vista, aspiraciones y recelos en relación con los problemas que la vida
matrimonial puede ocasionarles, si los discutiesen hasta llegar
a un "gentleman agreement" antes de casarse, evitarían el
mayor obstáculo que se opone a la consolidación definitiva de
la unión que piensan contraer. Esta empezará a resquebrajarse tan pronto como uno de ellos se sienta incomprendido,
frustrado o desilusionado en relación con alguno de los temas
básicos de la dialéctica matrimonial y adopte una actitud de
aislamiento, disimulo o fingimiento en relación a él. Tales
temas hacen referencia principal a los siguientes puntos:
Las relaciones sexuales
Las relaciones familiares
Las relaciones económicas
Las relaciones sociales
Las distracciones
Las actitudes ante los Valores.

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Veamos rápidamente cada uno de ellos, considerándolo»
bajo el punto de vista psicohigiénico:
a) Relaciones sexuales.
El ajuste sexual ha sido discutido en numerosos libros de
divulgación acerca del mismo y principalmente en el libro
de Van del Velde: El matrimonio Perfecto; depende más de la
persona que del órgano de los cónyuges y puede ser logrado
en la inmensa, mayoría de los casos si existe entre ambos un
sincero amor y no preexísten anomalías o taras constitucionales graves. Dicho en otros términos: es susceptible de aprendizaje el contacto que conduzca a un órgano sexual coincidente
y satisfactorio, pero no es posible aprender a sintonizarse afectivamente cuando existe una incompatibilidad de genios y objetivos sexuales. Por esto este problema habrá de ser considerado

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