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SIMPOSIO
Antidepresivos, más allá de la depresión y ansiedad


MODERADOR DEL SIMPOSIO WPA010:

Oscar Martin Santiago
España


BREVE CURRICULUM DEL MODERADOR


Estudió Medicina en Valladolid y la especialidad de Psiquiatría en Madrid, España. Ha trabajado como psiquiatra en varios hospitales de España, en la actualidad en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid. Entre 2013 y 2016 obtuvo el doctorado en Medicina por la Universidad de Valladolid, España. Desde 2019 se desempeña como profesor asociado de Psiquiatría en la misma Universidad. Es autor de varios artículos originales y coautor de varios artículos científicos en diversas publicaciones científicas. También colabora en proyectos de investigación enfocados en esquizofrenia, experiencias de tipo psicótico, cognición y redes cerebrales.


DESCRIPCIÓN


Desde su descubrimiento a mitad del siglo XX los antidepresivos supusieron una revolución en el tratamiento no solo de los pacientes con depresión sino también de aquellos aquejados de ansiedad. 

Su utilidad no sólo se limitó a estos trastornos, sino que una amplia gama de patologías psiquiátricas se beneficiaron, como en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo, llegando a constituir hoy en día una parte fundamental de su abordaje. Sin embargo, las ventajas de su utilización no solo se han limitado a los trastornos psiquiátricos, existiendo una amplia gama de otras patologías que se han beneficiado de su incorporación.

En primer lugar, una de las aplicaciones más extendidas de los antidepresivos es su efecto en el tratamiento del dolor. Son bien conocidas sus indicaciones no solo para el tratamiento del dolor crónico sino también en el dolor de origen neuropático, incluso cuando la depresión no se reconoce como uno de los factores.  Su mecanismo de acción para aliviar el dolor no es bien comprendido hoy en día, aunque se ha especulado sobre su efecto para incrementar los neurotransmisores en la médula espinal, que reducirían las señales de dolor.

Por otra parte, en los últimos años, diversos estudios han puesto de relieve la relación entre depresión e inflamación. Algunos de estos estudios se han centrado en el papel que los antidepresivos puedan tener sobre la inflamación no solo a nivel cerebral sino también a nivel sistémico.

Se ha sugerido que existe una reducción significativa de los procesos inflamatorios hiperactivos tras el tratamiento con antidepresivos, observándose incluso con niveles plasmáticos reducidos de varias citocinas proinflamatorias. Recientemente el efecto antiinflamatorio de los antidepresivos ha sido ampliamente estudiado tras la pandemia por COVID-19. Varios estudios han observado que los pacientes en tratamiento con antidepresivos tenían un menor riesgo de hospitalización y muerte, además,  de una respuesta mayor de lo esperado en pacientes deprimidos tras sufrir COVID-19, que podría indicar el beneficio de sus efectos como antiinflamatorio.

Otra de las utilidades de los antidepresivos ha sido investigada en numerosos estudios que han puesto de manifiesto los posibles efectos beneficiosos  sobre la cognición de los antidepresivos. Sin embargo, en los estudios realizados existe una dificultad para limitar el efecto sobre la mejora cognitiva  derivada de la remisión de la clínica depresiva de la producida intrínsecamente por el tratamiento. Los estudios se han centrado en la disfunción cognitiva como manifestación en la depresión. De este modo, aunque los antidepresivos han mostrado su eficacia en los síntomas afectivos, los resultados sobre la disfunción cognitiva han sido heterogéneos. Esta disparidad en los resultados  puede ser debida a los diferentes mecanismos de acción de los diferentes antidepresivos o la heterogeneidad de los dominios cognitivos analizados. No obstante, varios de estos estudios han evidenciado la eficacia de ciertos antidepresivos en las disfunciones cognitivas. Estos estudios pueden ser claves para identificar posibles dianas terapéuticas de los antidepresivos en el tratamiento y prevención del deterioro cognitivo.

Por último, los efectos adversos qué sobre la esfera sexual pueden producir los antidepresivos son bien conocidos. En este sentido se ha observado la disminución del deseo sexual y la incapacidad para alcanzar el orgasmo en las mujeres como efectos secundarios más frecuentes, mientras que en los hombres han sido el retraso en la eyaculación y la disfunción eréctil. Sin embargo,  algunos de estos efectos secundarios pueden ser útiles en el tratamiento de algunas disfunciones sexuales, como la eyaculación precoz. Por otra parte, con otros antidepresivos incluso se ha observado que lejos de provocar falta de apetito sexual pueden potenciar el deseo sexual.

En conclusión, los beneficios de los fármacos nos sólo se limitan a sus efectos sobre los síntomas de ansiedad y depresión. Sus ventajas potenciales en otras áreas de la medicina son amplias y el estudio e investigación en estos fármacos puede arrojar importantes avances en otros campos médicos más allá de la psiquiatría. En la presente mesa queremos abordar la utilidad de los antidepresivos sobre el dolor, la inflamación, las alteraciones cognitivas y en las alteraciones sexuales.



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